Una amenaza detectada a escasa distancia del proyecto
Una embarcación comercial avistó el dron a las 06:28, hora local, según la cronología difundida por las autoridades rumanas y recogida por Deutsche Welle. El aparato se encontraba a pocos cientos de metros de Neptun Deep, donde trabajan varios cientos de personas. El ministro de Defensa, Radu Miruță, aseguró que transportaba explosivos y que su trayectoria representaba un riesgo para la plataforma y el personal.
Rumanía envió dos cazas F-16, aeronaves de combate estadounidenses utilizadas por numerosos países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. Uno de los aviones alcanzó el objetivo y un buque militar completó su destrucción, de acuerdo con Miruță. Las autoridades no comunicaron víctimas ni daños en la infraestructura gasística.
El ministro evitó atribuir públicamente el origen del aparato y afirmó que Ucrania había confirmado que no le pertenecía. El presidente Dan fue más lejos y responsabilizó a Rusia, aunque no presentó públicamente pruebas técnicas que permitan comprobar esa conclusión. Moscú no había respondido a la acusación al cierre, por lo que la autoría debe continuar formulándose como una atribución del Gobierno rumano.
Neptun Deep, una infraestructura energética decisiva
Neptun Deep es el mayor proyecto de gas natural desarrollado hasta ahora en Rumanía y la primera explotación de aguas profundas del país. Está controlado a partes iguales por OMV Petrom y la compañía estatal Romgaz. Sus propietarios calculan que contiene unos 100.000 millones de metros cúbicos de recursos recuperables y prevén comenzar la producción en 2027, según la información oficial del proyecto.
La inversión prevista ronda los 4.000 millones de euros. El bloque cubre unos 7.500 kilómetros cuadrados y se encuentra aproximadamente a 160 kilómetros de la costa, en aguas con profundidades de entre 100 y 1.000 metros. El diseño comprende diez pozos, tres sistemas submarinos, una plataforma de producción y una tubería hasta Tuzla. OMV Petrom informó el 20 de julio de que la plataforma ya estaba instalada y seis pozos habían sido perforados.
La dimensión energética explica la rapidez de la respuesta militar. Las empresas promotoras sostienen que Neptun Deep puede convertir a Rumanía en el mayor productor de gas de la Unión Europea. Ese volumen reforzaría tanto el suministro interno como la capacidad regional de sustituir combustible ruso, aunque las cantidades definitivas dependerán de la producción efectiva y de la infraestructura disponible para transportarla.
Drones, minas y restos de una guerra cercana
No es el primer objeto peligroso neutralizado por Rumanía en esta zona. A comienzos de agosto, buzos militares destruyeron dos drones Gerbera que se encontraban a la deriva cerca de instalaciones marítimas. El Gerbera es un aparato de bajo coste empleado como señuelo o vehículo de ataque y puede transportar una carga explosiva menor que otros drones militares.
Rumanía comparte 614 kilómetros de frontera con Ucrania y ha registrado repetidamente restos de vehículos aéreos utilizados durante ataques rusos contra puertos ucranianos del Danubio. En el mar, la amenaza incluye minas desprendidas de sus anclajes, drones de superficie y fragmentos de proyectiles. Rumanía, Bulgaria y Turquía han neutralizado conjuntamente más de 150 minas a la deriva, según las cifras citadas por Reuters.
Los tres países ampliaron en julio su grupo naval conjunto para proteger instalaciones críticas. Estos equipos no solo buscan y desactivan minas: también comparten información, vigilan rutas comerciales y coordinan respuestas ante objetos no identificados. Un dron naval, a diferencia de un vehículo aéreo, navega sin tripulación y puede dirigirse por control remoto o mediante una trayectoria previamente programada.
El incidente eleva la tensión entre la UE y Rusia
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el episodio como parte de una escalada de amenazas contra infraestructuras europeas. Rumanía pertenece tanto a la Unión Europea como a la OTAN, pero la destrucción de un artefacto cerca de una instalación rumana no activa automáticamente una respuesta colectiva. Antes sería necesario aclarar su procedencia, intención y grado de control por parte de un Estado.
La investigación técnica deberá examinar componentes, sistemas de navegación, explosivos y posibles datos electrónicos recuperados. Esos elementos pueden sugerir dónde fue construido o desde qué zona partió, pero no siempre demuestran quién lo controlaba en el momento del incidente. Las corrientes también pueden desviar una embarcación dañada durante cientos de kilómetros.
El caso muestra cómo la guerra de Ucrania puede amenazar proyectos situados fuera de la zona inmediata de combate. La combinación de nuevas infraestructuras energéticas, tráfico mercante y armas no tripuladas convierte al mar Negro en un espacio de creciente vulnerabilidad. La prioridad de Bucarest será reforzar la vigilancia sin presentar como conclusión probada una autoría que continúa sometida a investigación.