Comercio mundial | Panamá limita el tránsito por la sequía y un fuerte El Niño

El canal de Panamá reducirá a 32 sus cruces diarios ante la escasez de lluvias

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La Autoridad del Canal de Panamá anunció el jueves 20 de agosto que reducirá progresivamente de 36 a 32 el número de cruces reservables cada día. La medida comenzará el 4 de septiembre y se ampliará el día 15 para conservar agua después de varios meses con lluvias e ingresos hídricos muy inferiores a la media y ante la previsión de un episodio severo de El Niño.

Dos recortes escalonados desde septiembre

La Autoridad del Canal, conocida por las siglas ACP, limitará inicialmente a 34 los cruces diarios a partir del 4 de septiembre. Se mantendrán nueve espacios para buques neopanamax —los de mayores dimensiones admitidos por las esclusas ampliadas— y 25 para barcos que utilizan las esclusas panamax tradicionales.

La segunda reducción entrará en vigor el 15 de septiembre. Los espacios panamax bajarán entonces a 23, mientras los nueve destinados a neopanamax permanecerán sin cambios. El total quedará así en 32 tránsitos reservables cada día, cuatro menos que la capacidad ordinaria de 36.

El calendario de reservas empieza antes que la aplicación física de los límites. La primera fase puede reservarse desde el 21 de agosto y la segunda desde el 1 de septiembre. Esta antelación permite que navieras, operadores portuarios y propietarios de cargamentos adapten itinerarios, velocidades y fechas de llegada.

Lluvia e ingresos de agua muy inferiores a la media

Entre mayo y agosto, la cuenca del canal recibió un 34% menos de lluvia que su promedio histórico, según la ACP. Las aportaciones de agua a los lagos que alimentan la vía fueron todavía más débiles: quedaron un 44% por debajo de la media. Esos embalses sostienen simultáneamente el funcionamiento de las esclusas y el abastecimiento de agua para consumo humano.

Cada tránsito requiere trasladar grandes cantidades de agua dulce desde los lagos hacia las cámaras de las esclusas. Una parte se recupera mediante depósitos laterales en las instalaciones nuevas, pero otra termina en el océano. Si las precipitaciones no reponen esa pérdida, el nivel de los embalses desciende y la ACP debe limitar el número de operaciones o el tamaño de las cargas.

La institución había expresado en mayo su intención de mantener el servicio sin restricciones durante el año. La prolongación del déficit hídrico y los nuevos modelos climáticos la obligaron a revisar esa previsión. El cambio ilustra la dificultad de planificar una ruta global cuando las decisiones dependen de lluvias que pueden variar rápidamente.

El Niño amenaza la estación seca de 2027

La ACP citó una probabilidad creciente de que se desarrolle un episodio fuerte o severo de El Niño entre 2026 y 2027. El Niño es un calentamiento periódico de las aguas superficiales del Pacífico tropical que modifica la circulación atmosférica. En Panamá suele estar asociado a temporadas más secas, aunque su intensidad y sus efectos concretos varían en cada ciclo.

La principal preocupación es la estación seca comprendida entre enero y abril de 2027. Si los embalses comienzan ese periodo con niveles insuficientes, las restricciones podrían prolongarse o endurecerse. La autoridad afirmó que seguirá vigilando las condiciones y ajustará las medidas cuando disponga de nuevas observaciones.

También se aplazaron dos reducciones del calado máximo. El calado es la profundidad de casco que queda sumergida y determina cuánto peso puede transportar un barco sin tocar el fondo. El límite de 14,63 metros se aplicará desde el 2 de septiembre y el de 14,48 metros desde el 1 de octubre. Menos calado obliga normalmente a cargar menos mercancía, pero posponer los cambios da a las navieras tiempo adicional para prepararse.

Consecuencias para el comercio internacional

El canal conecta más de 180 rutas marítimas y aproximadamente 1.920 puertos en unos 170 países, según datos institucionales. Alrededor del 3% del comercio marítimo mundial atraviesa la vía. Su importancia es especialmente alta para los intercambios entre la costa oriental de Estados Unidos y Asia, además de los cargamentos energéticos y agrícolas procedentes de América.

Reducir cuatro cruces diarios no implica un cierre ni una interrupción inmediata del comercio. El principal riesgo es la formación de esperas si llegan más barcos que espacios disponibles. Las navieras pueden pagar por reservas, esperar fondeadas o elegir rutas más largas, como rodear Sudamérica, decisiones que elevan combustible, tiempo y costes operativos.

La experiencia de la sequía de 2023 y 2024 mostró que las restricciones pueden generar subastas costosas para obtener prioridad y obligar a redistribuir cargamentos. La situación actual todavía no ha alcanzado aquel nivel, pero la ACP está actuando antes de la estación seca para evitar una reducción más abrupta.

La cuestión decisiva será la evolución de las lluvias durante los próximos meses. Si los embalses se recuperan, las limitaciones podrían revertirse. Si El Niño se intensifica, el canal deberá equilibrar tres necesidades: mantener el comercio, conservar agua para futuros cruces y garantizar el abastecimiento de la población panameña.

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