Helsinki y Estocolmo activan las nuevas reglas
El Ministerio del Interior finlandés confirmó a ANSA que está preparando transferencias hacia Italia. Helsinki considera que la entrada en aplicación del Reglamento sobre la Gestión del Asilo y la Migración permite reactivar los procedimientos y reclama que todos los Estados miembros cumplan las responsabilidades atribuidas por el nuevo marco. No ha anunciado el número de solicitantes ni las fechas de los primeros viajes.
Suecia comunicó por separado que ya ha efectuado transferencias y que pretende continuarlas. Victoria Holmqvist, portavoz del ministro de Migración, Johan Forssell, indicó que desde la puesta en marcha del pacto el funcionamiento de los procedimientos de responsabilidad había mejorado. Las confirmaciones fueron publicadas el 20 de agosto por ANSA sobre Finlandia y ANSA sobre Suecia.
Del sistema de Dublín al nuevo reglamento
El Reglamento sobre la Gestión del Asilo y la Migración se conoce habitualmente por las siglas inglesas AMMR. Entró en aplicación el 12 de junio de 2026 como una de las diez normas del Pacto de la Unión Europea sobre Migración y Asilo. Sustituye y desarrolla parte del sistema de Dublín, que determina qué Estado debe examinar cada petición de protección internacional.
La regla no consiste simplemente en devolver siempre al solicitante al primer país que pisó. La responsabilidad puede depender de la presencia de familiares, visados, permisos de residencia, solicitudes anteriores o circunstancias de dependencia. El Consejo de la Unión Europea explica que el nuevo reglamento mantiene los criterios principales, pero pretende agilizar la identificación del Estado responsable y los traslados cuando una persona se desplaza después a otro miembro de la UE.
Italia suspendió la mayoría de las recepciones
Italia anunció en diciembre de 2022 una suspensión general de los retornos de solicitantes ya registrados en su territorio, alegando falta de plazas de acogida. La medida continuó durante 2025, aunque se mantuvieron excepciones para reunificaciones familiares y cláusulas humanitarias. El sistema distingue entre “toma a cargo”, cuando un país acepta un expediente nuevo por criterios como la familia, y “readmisión”, cuando recupera la responsabilidad sobre una persona que ya presentó allí su solicitud.
Durante 2025 Italia recibió 19.889 peticiones entrantes de responsabilidad, pero solo registró 66 traslados correspondientes a procedimientos de toma a cargo y ninguno por readmisión, según el informe de la Asylum Information Database del Consejo Europeo sobre Refugiados y Exiliados. La diferencia entre solicitudes administrativas y traslados efectivos muestra el alcance práctico del bloqueo.
El pacto combina responsabilidad y solidaridad
Las reglas que permiten trasladar personas a Italia forman parte de un sistema que también obliga a apoyar a los países sometidos a presión migratoria. Para 2026, los Estados acordaron una reserva de solidaridad equivalente a 21.000 reubicaciones u otras medidas, o a 420 millones de euros en contribuciones. Italia, España, Grecia y Chipre fueron reconocidos como países bajo presión, de acuerdo con el Consejo de la UE.
La solidaridad puede adoptar la forma de reubicar solicitantes, aportar dinero o desplegar personal y capacidad operativa. En consecuencia, el nuevo pacto contiene dos movimientos que pueden parecer contradictorios: por un lado, devuelve solicitantes al Estado jurídicamente responsable; por otro, reparte desde los países más presionados parte del esfuerzo de acogida. El equilibrio depende de que ambos mecanismos funcionen simultáneamente.
Una cadena de países presiona a Roma
Finlandia se suma a Alemania, Austria y Suiza, que ya habían anunciado o iniciado movimientos para reactivar transferencias hacia Italia. Suecia afirma haberlas ejecutado. Alemania considera que el funcionamiento de este sistema es indispensable para el conjunto del régimen europeo de asilo, mientras Roma ha discutido la responsabilidad por expedientes anteriores al 12 de junio.
La Comisión Europea publicó en julio una primera evaluación de las nuevas reglas. Reconoció esfuerzos significativos de Italia para preparar su aplicación, pero señaló que todavía eran necesarios pasos concretos para conseguir transferencias efectivas. La evaluación cubría solo las tres primeras semanas del nuevo marco y anunciaba una nueva revisión para octubre, según la Comisión Europea.
Derechos durante un traslado de responsabilidad
Una transferencia no equivale a rechazar definitivamente la solicitud de asilo ni a expulsar a la persona de la Unión Europea. Cambia el Estado encargado de estudiar el expediente. Antes de ejecutarla, las autoridades deben examinar los vínculos familiares, la salud, posibles situaciones de dependencia y el riesgo de que la recepción exponga al solicitante a condiciones incompatibles con sus derechos fundamentales.
El interesado debe recibir una decisión motivada y disponer de vías de recurso. La ejecución también requiere coordinación sobre alojamiento, documentación, tratamiento médico y continuidad de la asistencia jurídica. El hecho de que el nuevo reglamento agilice los plazos no elimina estas garantías ni autoriza devoluciones colectivas basadas únicamente en la nacionalidad.
El impacto aún no puede cuantificarse
Finlandia no ha publicado cuántas personas pretende trasladar ni cuándo comenzará. Suecia tampoco ha facilitado el número de operaciones ya efectuadas. Por ello, el alcance inmediato puede ser pequeño, pero la relevancia política es mayor: varios Estados están interpretando el pacto como una obligación para que Italia reabra un canal prácticamente paralizado durante años.
Las próximas semanas permitirán comprobar si Roma acepta los expedientes posteriores al 12 de junio y cómo se resuelven los anteriores. También deberá medirse si las recepciones se corresponden con reubicaciones solidarias en dirección contraria. Sin esos datos, puede confirmarse la reactivación nórdica, pero todavía no un funcionamiento equilibrado del nuevo sistema europeo.