Una fuga masiva expone la tensión en los centros migratorios cerrados de Grecia

Treinta y cinco migrantes huyen de un centro griego tras choques con la policía

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Treinta y cinco migrantes escaparon del centro cerrado de Sintiki, en el norte de Grecia, tras cortar una valla durante unos enfrentamientos con la policía que se prolongaron más de tres horas. Las autoridades habían localizado a diecisiete de ellos el domingo y buscaban a unos dieciocho. Cinco internos resultaron heridos. El episodio ocurre mientras Grecia amplía la detención y las sanciones aplicables a solicitantes rechazados y personas pendientes de expulsión.

Tres horas de enfrentamientos en Sintiki

Los incidentes comenzaron poco después de las nueve de la noche del sábado en el recinto de Sintiki, situado en la unidad regional de Serres y a pocos kilómetros de la frontera con Bulgaria. Según la policía, un grupo de internos derribó parte de una valla interior y lanzó piedras y otros objetos contra los agentes. La atribución procede de las autoridades y no ha sido acompañada todavía por testimonios independientes de residentes.

La policía pidió refuerzos y desplazó una unidad antidisturbios desde Salónica. También acudieron ambulancias y bomberos. Los agentes emplearon granadas aturdidoras durante unos enfrentamientos que continuaron hasta las primeras horas del domingo, según la información publicada por Associated Press.

Una brecha en la valla exterior

Durante la confusión, varios internos cortaron o levantaron una sección de la valla exterior. El recuento policial posterior situó en 35 el número de personas que había abandonado el centro. Para la mañana del domingo, diecisiete habían sido detenidas nuevamente y continuaba la búsqueda de aproximadamente dieciocho.

Las cifras evolucionaron durante el día. Las primeras noticias de eKathimerini hablaban de diez arrestos y tres heridos mientras aún se efectuaba el recuento. La actualización difundida por AP y por EFE elevó a diecisiete las detenciones y a cinco los migrantes trasladados a centros médicos. Dos continuaban hospitalizados, según la información de EFE.

Daños materiales y residentes reubicados

Los altercados causaron daños en edificios, zonas comunes, cámaras de seguridad, equipos contra incendios y vehículos de servicio. Una de las alas quedó inutilizada y sus residentes tuvieron que ser trasladados a otra parte del recinto, de acuerdo con las autoridades citadas por medios griegos. No se ha publicado todavía una estimación económica.

Tampoco se ha precisado si los cinco heridos sufrieron lesiones durante los enfrentamientos, la fuga o la intervención policial. No hay un balance confirmado de policías lesionados. Estas ausencias aconsejan evitar afirmaciones sobre quién causó cada daño físico hasta que concluyan los informes médicos y la investigación judicial.

Un centro con situaciones jurídicas diferentes

AP describe Sintiki como un centro temporal que alberga a unas 450 personas mientras se tramitan solicitudes de asilo. EFE, citando a la televisión pública griega ERT, sitúa la población cerca de 500 y sostiene que la mayoría está pendiente de expulsión. Las dos descripciones pueden reflejar expedientes distintos dentro del mismo recinto, pero las autoridades deben aclarar su régimen exacto.

Un solicitante de asilo es una persona que ha pedido protección y espera una decisión. Una persona bajo procedimiento de retorno ya puede tener una solicitud rechazada o una orden de salida. Esa diferencia determina los plazos de detención, las posibilidades de recurso y las garantías legales. No se han difundido las nacionalidades ni la situación individual de los fugados.

El endurecimiento de la detención en Grecia

Grecia aprobó en septiembre de 2025 la Ley 5226/2025, que amplió la detención administrativa hasta 24 meses y endureció las sanciones para quienes permanecen en el país después de una resolución de retorno. Las normas contemplan penas de prisión para determinadas estancias no autorizadas, aunque su aplicación depende del expediente y de las decisiones judiciales.

La Asylum Information Database, elaborada en el caso griego por el Consejo Griego para los Refugiados, advierte de que una persona puede acumular periodos de detención durante la tramitación del asilo y durante el procedimiento de expulsión. También señala retrasos provocados por la falta de intérpretes y capacidad administrativa.

Cifras que muestran la escala del sistema

Durante 2025, las autoridades griegas emitieron 22.520 órdenes de detención vinculadas a decisiones de retorno, un 17,6% más que el año anterior, según el informe actualizado de la misma base europea. Otros 3.280 solicitantes de asilo fueron recluidos en centros previos a la expulsión. A final de año había 2.586 nacionales de terceros países bajo detención administrativa.

El dato proporciona contexto, pero no explica los incidentes de Sintiki. No se conocen las reclamaciones concretas formuladas por los internos, si existía hacinamiento, cuánto tiempo llevaban detenidos o si habían solicitado entrevistas con abogados. Presentar la fuga como una reacción directa a una única política sería una inferencia no demostrada.

Procedimiento penal y garantías

Los diecisiete detenidos debían comparecer ante la Fiscalía. Las acusaciones podrán incluir daños, resistencia o fuga, pero corresponde a las autoridades judiciales individualizar la conducta. La presencia en el grupo o en el centro no demuestra que cada arrestado lanzara objetos o participara en la rotura de la valla.

Los investigadores también deben examinar la proporcionalidad de la respuesta policial, conservar las grabaciones disponibles y recoger testimonios tanto de agentes como de residentes. El empleo de granadas aturdidoras en un espacio cerrado requiere una revisión específica por el posible riesgo para personas ajenas al enfrentamiento o con problemas médicos.

Preguntas pendientes tras recuperar el control

El centro quedó bajo cordón policial mientras continuaban las búsquedas. No se ha confirmado si todos los fugados han sido localizados posteriormente ni si la frontera búlgara fue objeto de controles adicionales. Tampoco se sabe cuándo podrá utilizarse nuevamente el ala dañada ni adónde se trasladará a sus residentes si la capacidad interna resulta insuficiente.

La investigación deberá separar tres cuestiones: los posibles delitos cometidos durante los disturbios, las condiciones que precedieron al estallido y la actuación de los cuerpos de seguridad. Solo con esa información podrá determinarse si se trató de un incidente aislado o de una señal más amplia de tensión dentro del sistema griego de detención migratoria.

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