Un hallazgo en Napo amplía el registro fósil de dinosaurios conocido en Ecuador

Wakrayampi emerge en Napo como el primer dinosaurio de la Amazonía ecuatoriana.

Los restos de un saurópodo titanosaurio que habitó hace aproximadamente 67 millones de años el territorio que hoy ocupa la provincia ecuatoriana de Napo han permitido documentar el primer dinosaurio registrado en la Amazonía de Ecuador. El ejemplar, denominado informalmente Wakrayampi, fue descubierto por habitantes de una comunidad local en 2018 y su identificación amplía el todavía escaso registro paleontológico de dinosaurios del país.

Wakrayampi, un gigante de hace 67 millones de años bajo la tierra amazónica

Durante millones de años, los restos permanecieron enterrados entre los sedimentos de la Amazonía ecuatoriana. El hallazgo se produjo en 2018, cuando un deslizamiento de tierra en la ribera del río Napo dejó al descubierto grandes fragmentos óseos cerca de la comunidad de Venecia Izquierda, en la parroquia de Misahuallí, provincia de Napo.

Robert Román, Álvaro Román y Germán Shiguango, habitantes de la zona, fueron quienes localizaron inicialmente los restos. En aquel momento desconocían su importancia científica, pero años de investigación permitieron determinar que pertenecían a un saurópodo del grupo de los titanosaurios, los grandes dinosaurios herbívoros caracterizados por caminar sobre cuatro patas y poseer cuello y cola alargados.

El ejemplar habría vivido hace aproximadamente 67 millones de años, durante el Maastrichtiense, la última etapa del Cretácico Superior y muy cerca, en términos geológicos, de la extinción masiva ocurrida hace unos 66 millones de años que provocó la desaparición de todos los dinosaurios no avianos.

Qué restos fueron encontrados y qué saben los científicos

El material fósil recuperado es incompleto, pero incluye una parte del húmero y varios metacarpianos correspondientes a una extremidad delantera. La morfología y las proporciones de esos huesos permitieron a los investigadores situar al ejemplar dentro de Titanosauria, uno de los grupos de saurópodos más diversos y ampliamente distribuidos durante el Cretácico.

La limitada cantidad de restos no permite, por ahora, identificar una especie concreta ni establecer con precisión las dimensiones o el peso del animal. Los especialistas señalan que los titanosaurios podían medir desde aproximadamente seis hasta más de 30 metros de longitud y consideran que el individuo de Napo podría haber tenido un tamaño intermedio dentro de este amplio grupo.

Por este motivo, resulta importante distinguir entre el nombre popular empleado para divulgar el descubrimiento y una denominación científica formal. Wakrayampi es, hasta ahora, un nombre informal y no el nombre de un nuevo género o especie de dinosaurio oficialmente descrito. Los análisis disponibles permiten identificarlo como un titanosaurio, pero no asignarlo con seguridad a una especie determinada.

Por qué se llama Wakrayampi

El nombre Wakrayampi está inspirado en la lengua napo-kichwa. Según la información divulgada por los investigadores, combina los términos “wakra”, relacionado con la vaca, y “yampi”, asociado a la iguana, en una referencia popular a las grandes dimensiones y apariencia reptiliana del animal.

El investigador Santiago Balcazár-Loaiza explicó que la elección busca incorporar las lenguas ancestrales de Napo y fortalecer la vinculación de las comunidades con el patrimonio fósil y paleontológico de su propio territorio. El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad Regional Amazónica Ikiam con la participación de la Fundación Azara de Argentina y la comunidad de Venecia-Misahuallí.

El primer dinosaurio registrado en la Amazonía ecuatoriana

El descubrimiento tiene especial relevancia porque constituye el primer registro conocido de un dinosaurio en la Amazonía de Ecuador y en la Cuenca Oriente del país. También representa el segundo registro de dinosaurios documentado en territorio ecuatoriano después de Yamanasaurus lojaensis, un titanosaurio cuyos restos fueron encontrados en la provincia meridional de Loja y cuya descripción científica fue publicada en 2019.

La aparición de fósiles en dos regiones geográficamente separadas refuerza la posibilidad de que los dinosaurios ocuparan áreas mucho más extensas del actual territorio ecuatoriano de lo que refleja el limitado registro fósil encontrado hasta ahora.

El paleontólogo Sebastián Apesteguía, coautor de la investigación, ha explicado que la escasez de restos no significa que los dinosaurios estuvieran ausentes en otras partes del país. La dificultad reside, principalmente, en encontrar formaciones geológicas donde sus restos hayan sido preservados y permanezcan accesibles. El levantamiento de los Andes, la erosión, la intensa cobertura vegetal y otros procesos geológicos han dificultado durante millones de años la localización de estos fósiles.

Cómo era la Amazonía cuando vivió Wakrayampi

Hace unos 67 millones de años, el paisaje de la actual Amazonía ecuatoriana era profundamente diferente del que existe hoy. Según los investigadores citados por EFE, el territorio donde vivió este titanosaurio formaba parte de una llanura costera amazónica.

La cordillera de los Andes todavía se encontraba en pleno proceso de formación, y la geografía, los cursos fluviales y los ecosistemas sudamericanos eran distintos de los actuales. En ese escenario habitaban grandes dinosaurios herbívoros como los titanosaurios, junto con otras especies cuyos restos podrían seguir ocultos bajo las formaciones geológicas de la región.

El descubrimiento de Wakrayampi demuestra que los sedimentos de la Amazonía ecuatoriana conservan información sobre los ecosistemas del Cretácico Superior y abre nuevas posibilidades para futuras investigaciones paleontológicas en la Cuenca Oriente.

Un hallazgo que abre nuevas líneas de investigación en Ecuador

Los investigadores consideran que la identificación del titanosaurio puede servir como punto de partida para encontrar nuevos restos en las mismas formaciones rocosas. La confirmación de la presencia de dinosaurios en Napo permite dirigir futuras prospecciones hacia estratos geológicos de una edad similar y estudiar con mayor detalle la diversidad de vertebrados que habitó la región al final del Cretácico.

El descubrimiento también pone de relieve el papel de las comunidades locales en la protección del patrimonio paleontológico. Fueron tres habitantes de Venecia Izquierda quienes localizaron originalmente los huesos, antes de que la investigación científica permitiera reconstruir parte de la historia del animal al que hoy se conoce informalmente como Wakrayampi.

Ocho años después de aquel hallazgo fortuito junto al río Napo, los restos han proporcionado la primera evidencia documentada de un dinosaurio en la Amazonía ecuatoriana y una nueva pieza para comprender cómo era la vida en esta parte de Sudamérica hace aproximadamente 67 millones de años.

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