Una noticia reciente sobre una excavación anterior
La Universidad de Exeter había presentado oficialmente los resultados el 20 de julio, después de dos meses de excavaciones efectuadas entre mayo y julio.
El trabajo forma parte de SHARE, siglas de Saving Halberton’s Ancient Roman Environment. El programa reúne a la Universidad de Exeter, Cotswold Archaeology, el Consejo del Condado de Devon, el grupo arqueológico de Tiverton y la sociedad histórica de Sampford Peverell.
El yacimiento era conocido desde 2004, cuando el detectorista John Hill encontró monedas y teselas dispersas en un campo cultivado. Las labores agrícolas amenazaban las estructuras próximas a la superficie, lo que llevó a organizar una campaña sistemática de documentación, extracción y conservación.
Doce metros cuadrados de pequeñas piedras
El pavimento conservado ocupa unos doce metros cuadrados y fue realizado probablemente durante el siglo IV. Está compuesto por miles de teselas cuadradas de aproximadamente doce milímetros, fabricadas con piedra roja, blanca y azul grisácea.
En el centro aparece un medallón circular con una flor estilizada de ocho pétalos superpuestos en forma de lágrima. Lo rodean cuadrados entrelazados y franjas de guilloche, un motivo parecido a dos cintas que se cruzan o retuercen continuamente.
Las zonas periféricas incorporaban piezas de caliza más grandes y bastas. Esa diferencia pudo responder al uso del espacio: el diseño fino concentraba la atención en el centro, mientras los bordes más resistentes soportaban mejor el tránsito junto a las paredes.
Los investigadores creen que el suelo perteneció a un comedor o una sala de recepción. No se ha conservado completo: el arado y el derrumbe desplazaron numerosas teselas hacia la capa superficial, pero el medallón floral permanece suficientemente íntegro para reconstruir el diseño.
La villa fue creciendo por etapas
Los muros revelaron que el edificio original era una estructura rectangular relativamente modesta, con alas salientes. Posteriormente se agregaron habitaciones en los extremos norte y sur, se cerraron espacios frontales y se construyó un porche.
En la parte posterior aparecieron paredes proyectadas y una canalización profunda para recoger agua procedente de un tejado inclinado. Esa área pudo utilizarse como cocina o almacén. Indicios de una escalera de madera sugieren que al menos una parte de la casa tuvo una planta superior.
Sesenta y cinco estudiantes de arqueología, profesionales y decenas de voluntarios trabajaron en dos grandes zanjas. La participación comunitaria no sustituyó el registro técnico: cada pared, estrato y objeto fue medido y documentado antes de ser retirado.
Una actualización del proyecto publicada durante la campaña muestra que la comprensión del conjunto cambió conforme avanzaban los trabajos. Una estructura interpretada inicialmente como un depósito resultó formar parte de un sistema de baños mucho más complejo.
Un baño privado con al menos dos piscinas
Separado de la casa principal apareció un edificio balneario con al menos dos piscinas de inmersión y paredes decoradas con yeso pintado. Una de las cubetas había sido remodelada: comenzó con forma aproximadamente cuadrada y después fue alargada y estrechada.
Los baños privados requerían agua, combustible, mano de obra y mantenimiento. Junto con el mosaico, constituyen un indicador de posición económica elevada y de la adopción de hábitos asociados con las élites del Imperio romano.
La directora del proyecto, Susan Greaney, explicó que el equipo esperaba encontrar una villa importante, pero no un establecimiento termal tan elaborado. La combinación indica que sus residentes no se limitaban a adquirir objetos romanos: organizaban parte de su vida doméstica según modelos arquitectónicos y sociales difundidos por el Imperio.
“Romanización” no significa que las costumbres locales desaparecieran de inmediato ni que todas las personas adoptaran la misma identidad. El término describe un proceso desigual de intercambio, poder y transformación cultural. Una residencia opulenta muestra las decisiones de sus propietarios, no necesariamente las condiciones de toda la población de Devon.
Un sello con la diosa Victoria
Entre los hallazgos figura un pequeño entalle de vidrio azul que originalmente habría estado montado en un anillo. Representa a Victoria, la personificación romana del triunfo, y podía presionarse sobre cera para cerrar o autenticar documentos.
También apareció una delicada pulsera de aleación de cobre sobre el mosaico, una cuchara plateada, abundante cerámica y una copa de finales del siglo III o del IV. Cerca de los baños se recuperó un mortero de cerámica sigilata con un vertedor en forma de cabeza de león.
Una pieza natural de sílex pudo utilizarse como paleta para mezclar pintura o cosméticos. La función no está demostrada por una inscripción, sino inferida a partir de su superficie y contexto, por lo que los arqueólogos mantienen abierta la interpretación.
En construcciones auxiliares se encontraron huesos animales y asta con huellas de trabajo. Esa evidencia muestra la otra cara de la propiedad: junto a las salas decoradas existían espacios de almacenamiento, producción artesanal, procesamiento de animales y servicio cotidiano.
El mosaico más occidental de su tipo
Bill Horner, arqueólogo del Consejo de Devon, describió el pavimento como el ejemplo policromo de villa situado más al oeste de la Britania romana. En esta parte del suroeste se conocen pocas residencias con semejante inversión decorativa.
La localización ayuda a corregir una visión excesivamente centrada en el sureste de Inglaterra. Devon se encontraba lejos de los principales centros urbanos y militares, pero no estaba aislado de los circuitos comerciales, las modas artísticas y las jerarquías sociales del Imperio.
El propietario pudo contratar artesanos itinerantes o encargar materiales procedentes de otras zonas. Determinar el origen de las piedras y comparar los motivos con talleres conocidos ayudará a averiguar si el mosaico fue producido por especialistas locales o por un equipo desplazado.
El pavimento está siendo levantado cuidadosamente para evitar nuevos daños. Tras la limpieza, estabilización y estudio, se prevé exponerlo en el Museo de Tiverton y del centro de Devon junto con otros objetos de la excavación.
Tres campañas para reconstruir una finca
La intervención de 2026 es la primera de tres campañas anuales. Los próximos trabajos se desplazarán hacia el conjunto más amplio de la propiedad, donde podrían aparecer campos, dependencias, caminos y fases anteriores o posteriores a la residencia principal.
El objetivo no consiste únicamente en reconstruir la casa de una familia rica. Los investigadores quieren explicar cómo se organizó la finca, quién trabajó en ella, qué alimentos produjo y cómo cambió tras el final de la administración romana en Britania a comienzos del siglo V.
El análisis de cerámicas, monedas, residuos alimentarios y materiales de construcción ayudará a precisar la cronología. También podrá aclarar si las ampliaciones respondieron a un periodo continuo de prosperidad o a propietarios sucesivos con proyectos diferentes.
El mosaico es la parte más visible, pero su valor aumenta al permanecer conectado con baños, talleres y habitaciones. En conjunto, esos espacios muestran que una vivienda alejada de los grandes centros provinciales pudo combinar ostentación, higiene, producción y administración bajo un mismo complejo rural.