Un agujero negro vecino podría agitar gas y frenar estrellas en la patata roja
Una publicación reciente con datos de varios observatorios
El Centro de Rayos X Chandra, operado para la NASA por el Observatorio Astrofísico Smithsonian, presentó el hallazgo el 21 de julio de 2026. La investigación científica que lo sustenta fue publicada en línea el 7 de julio en la revista Astronomy & Astrophysics. La fecha del acontecimiento científico —la aparición formal del estudio— y la de su divulgación pública no coinciden, aunque ambas están claramente identificadas
La galaxia estudiada tiene el nombre técnico MQN01 J004131.9-493704, pero el equipo la apodó «patata roja» por su forma y color en las imágenes infrarrojas del telescopio espacial James Webb. Se encuentra en la constelación de Fénix, a unos 11.700 millones de años luz, y presenta un desplazamiento al rojo de 3,25. Eso significa que los telescopios la observan tal como existía cuando el universo tenía una fracción de su edad actual.
El enigma de una galaxia rodeada de combustible
La patata roja ocupa el centro de un depósito de gas relativamente frío que se extiende alrededor de 80 kilopársecs, aproximadamente 260.000 años luz. El gas tiene temperaturas estimadas de entre 10.000 y 100.000 kelvin y puede detectarse mediante la emisión Lyman-alfa, una señal producida por átomos de hidrógeno. En principio, semejante reserva debería alimentar la formación de numerosas estrellas.
Sin embargo, la galaxia es «quiescente»: su actividad de formación estelar se encuentra al menos un orden de magnitud por debajo de la secuencia principal correspondiente a galaxias de la misma época. El estudio calcula una masa estelar cercana a 100.000 millones de veces la del Sol, pero una producción aproximada de solo cuatro masas solares en nuevas estrellas por año, una cifra reducida para un objeto tan masivo y situado en un ambiente tan rico en gas.
Las observaciones tampoco detectaron cantidades relevantes de monóxido de carbono ni las líneas de sodio utilizadas como indicadores del material molecular y neutro dentro de una galaxia. Los autores estiman que la fracción de gas molecular es inferior al 10 % y no encontraron señales claras de grandes expulsiones de material. La paradoja, por tanto, no consiste únicamente en que nazcan pocas estrellas: la galaxia tampoco parece estar incorporando con eficacia el gas disponible a su alrededor.
Un rompecabezas reconstruido en varias longitudes de onda
La investigación combinó información de instrumentos que observan regiones diferentes del espectro electromagnético. Webb aportó imágenes y espectros infrarrojos; Hubble ayudó a establecer el color rojo y la baja actividad estelar; el Very Large Telescope —VLT, del Observatorio Europeo Austral— cartografió el gas mediante luz óptica; y ALMA, el conjunto de radiotelescopios de Atacama, rastreó emisiones asociadas con material relativamente frío.
Chandra añadió la pieza decisiva mediante rayos X. El observatorio acumuló 176 horas de exposición en 22 sesiones realizadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023. Las imágenes revelaron un núcleo galáctico activo en una galaxia vecina y una prolongación compatible con un chorro de partículas energéticas orientado hacia la nube que rodea a la patata roja. La composición divulgada por Chandra abarca unos 500.000 años luz.
Los colores de esa imagen no equivalen a lo que vería directamente un ojo humano. El azul representa rayos X; el rojo incluye emisiones de radio observadas por ALMA; y los tonos rojo, verde y azul restantes proceden de datos infrarrojos de Webb. Chandra advierte además que la apariencia difusa de la fuente de rayos X está parcialmente condicionada por las distintas resoluciones de los telescopios y por el procesamiento necesario para mostrar el tenue chorro.
El agujero negro vecino como posible responsable
La galaxia que alberga el agujero negro se encuentra a una distancia proyectada de aproximadamente 200.000 años luz de la patata roja. A diferencia de esta, mantiene una intensa producción de estrellas jóvenes, masivas y calientes. La orientación del chorro sugiere que su energía podría estar alcanzando el medio circungaláctico —el gas situado alrededor de una galaxia— de su vecina.
El mecanismo propuesto no expulsa necesariamente todo el gas. En cambio, incrementaría su turbulencia y dificultaría que perdiera energía, se enfriara y cayera hacia el interior de la patata roja. Sin un flujo estable de material, las regiones densas necesarias para crear estrellas no llegarían a consolidarse. Es una forma de «retroalimentación» en la que un agujero negro regula indirectamente la evolución de otra galaxia.
El equipo examinó explicaciones alternativas, entre ellas una antigua erupción del agujero negro ubicado dentro de la propia patata roja o la energía liberada por un episodio previo de formación estelar. Los investigadores consideran que esas opciones encajan peor con los datos disponibles, pero mantienen una redacción cautelosa: el impacto del chorro vecino es la interpretación favorecida, no una causalidad demostrada de manera definitiva.
Por qué importa para comprender el universo temprano
La mayoría de los estudios sobre retroalimentación galáctica analiza cómo un agujero negro afecta a su propia galaxia. Este caso plantea una interacción a gran escala entre objetos diferentes dentro de un nodo de la red cósmica, la estructura de filamentos de gas y materia en la que se agrupan las galaxias. El entorno MQN01 contiene una de las mayores concentraciones conocidas de galaxias y agujeros negros en crecimiento a un desplazamiento al rojo superior a tres.
Comprender cómo una galaxia tan masiva dejó de formar estrellas en una época relativamente temprana puede ayudar a explicar la rápida aparición de sistemas «maduros» en el universo joven. Nuevas observaciones deberán medir con mayor precisión la geometría y energía del chorro, el movimiento tridimensional del gas y la posible existencia de material más frío que todavía no haya sido detectado. El resultado publicado abre una explicación plausible y verificable, pero también delimita las pruebas que faltan.