Primatología mide cómo reaccionan peatones y motoristas a chimpancés en la ruta

Peatones actúan con más cautela que conductores ante chimpancés en la carretera

Imagen de referencia creada con IA
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Un estudio de 376 encuentros en Bulindi, Uganda, revela que peatones y ciclistas frenan o se retiran ante chimpancés con mayor frecuencia que los conductores de vehículos. Las grabaciones se obtuvieron entre noviembre de 2018 y diciembre de 2021; el análisis apareció el 3 de agosto de 2026 y documenta siete situaciones en las que una colisión estuvo cerca de producirse.

Una carretera dentro del territorio de los chimpancés

La comunidad de chimpancés de Bulindi vive entre fragmentos de bosque, cultivos y viviendas del distrito de Hoima, en el oeste de Uganda. Su área central, de unos cinco kilómetros cuadrados, está atravesada por la carretera que conecta Hoima y Masindi. El tramo estudiado tiene 10,5 metros de anchura y recibe motocicletas, automóviles, autobuses, camiones, bicicletas y peatones. La vía fue ensanchada y asfaltada en 2018 para atender el crecimiento del transporte regional.

El paisaje ilustra una forma extrema de convivencia. Más del 80 % del bosque utilizado por esta comunidad dentro de un territorio de aproximadamente 20 kilómetros cuadrados fue talado entre 2006 y 2014, según los antecedentes reunidos en el artículo de Frontiers in Conservation Science. Los chimpancés continuaron buscando alimento y construyendo nidos en los remanentes, pero ahora deben cruzar carreteras y caminar junto a huertos y viviendas casi a diario.

Treinta y ocho meses de encuentros grabados

Marie Tellier, François Druelle, Marie Cibot y sus colaboradores analizaron vídeos obtenidos entre noviembre de 2018 y diciembre de 2021. Dos asistentes de campo locales siguieron a los chimpancés entre cinco y siete días por semana y grabaron los cruces cuando pudieron anticiparlos. El muestreo fue oportunista: no registró todos los pasos por la carretera ni pretendía ofrecer un censo completo del tráfico.

El conjunto inicial contenía 209 vídeos y 1.198 usuarios de la vía. Para el análisis principal se conservaron 147 grabaciones en las que al menos una persona o vehículo estuvo a menos de 50 metros de los animales. Sumaban 119 cruces distintos y 376 encuentros próximos. El 63 % ocurrió mientras algún chimpancé estaba sobre la calzada; el resto se produjo cuando los animales aguardaban entre la vegetación del borde.

Los investigadores clasificaron dos aspectos de la respuesta humana. Consideraron cautela reducir la velocidad, detenerse sin interferir o retirarse; y registraron como interés parar o aminorar la marcha para observar, incluso cuando alguien se aproximaba demasiado. Las conductas podían combinarse: una persona podía mirar con interés desde una distancia segura o, por el contrario, acercarse para grabar con el teléfono sin mostrar cautela.

Peatones y ciclistas reaccionaron de otro modo

Los modelos estadísticos calcularon una probabilidad de conducta cautelosa del 84 % entre peatones y ciclistas, frente al 44 % entre los motoristas. La probabilidad de mostrar interés fue también mayor entre los usuarios vulnerables: 79 %, comparada con el 47 % de quienes viajaban en un vehículo. La diferencia puede reflejar tanto su exposición física como un conocimiento local mayor de los animales.

No aparecieron diferencias significativas entre hombres, mujeres y menores dentro de la muestra de peatones. Sí influyó viajar acompañado: las personas en grupo mostraron una probabilidad estimada de cautela del 93 %, frente al 76 % de quienes caminaban o pedaleaban solos. Los autores advierten que el número de niños observados fue pequeño y que las cámaras no permitían medir con precisión todas las distancias individuales.

Las motocicletas representaron el 71 % de los encuentros cercanos con vehículos, una proporción superior a su presencia en el conjunto completo. Una investigación anterior sobre los cruces de Bulindi, publicada en 2025, había mostrado que los chimpancés tendían a evitar los vehículos grandes y atravesaban la vía con mayor rapidez cuando aumentaba el tráfico. Familiarizarse con la carretera les permite ajustar su comportamiento, pero no elimina el riesgo.

La visibilidad modificó la prudencia

Cuando los chimpancés estaban atravesando la calzada, la probabilidad estimada de que los usuarios actuaran con cautela fue del 73 %. Cuando aguardaban en el borde, a menudo parcialmente ocultos, cayó al 25 %. El interés siguió un patrón semejante: 77 % durante el cruce y 17 % junto a la carretera. Los animales escondidos podían entrar repentinamente en la vía, dejando poco tiempo para frenar.

El tamaño del grupo produjo un resultado menos intuitivo. La cautela estimada fue del 55 % ante grupos pequeños, del 66 % ante grupos medianos y solo del 29 % frente a grupos de 13 a 18 chimpancés. Los investigadores plantean que algunas personas intentaban abandonar rápidamente una situación percibida como peligrosa. Esa reacción reduciría, de manera paradójica, el margen disponible para evitar un atropello.

No hubo colisiones durante el periodo analizado, pero se documentaron siete incidentes cercanos: cuatro con motocicletas y tres con vehículos medianos. Seis implicaron conductas clasificadas como imprudentes. Curvas, pendientes o vegetación densa reducían la visibilidad en todos ellos, aunque la muestra es insuficiente para atribuir estadísticamente los incidentes a una causa única.

Los asistentes locales funcionaron como mediadores

En 35 encuentros, los asistentes de campo hablaron con los usuarios, hicieron señales para que redujeran la velocidad o les pidieron esperar. Con esa intervención, la probabilidad calculada de cautela alcanzó el 76 %, frente al 55 % sin interacción. El interés aumentó del 54 % al 90 %. Los asistentes eran personas conocidas en la comunidad y podían combinar conocimiento sobre los animales con confianza social.

La relación no demuestra que la intervención causara por sí sola toda la diferencia. Los asistentes quizá actuaban precisamente cuando percibían un peligro mayor, y la presencia de una cámara podía modificar la conducta de los observados. El estudio tampoco comparó experimentalmente señales, controles policiales o diferentes diseños de reductores de velocidad.

Seguridad sin convertir el cruce en atracción

Dos resaltos fueron instalados desde finales de 2018 en una sección de 200 metros. Sin embargo, la respuesta de los conductores no difirió significativamente entre esa zona y otro tramo sin resaltos. Los autores consideran posible que la vegetación densa neutralizara parte de la ventaja al ocultar a los chimpancés hasta el último momento.

Entre las medidas propuestas figuran reforzar los límites de velocidad, mejorar cuidadosamente la visibilidad, informar por radio y colocar controles adaptados al lugar. Las señales deben diseñarse sin fomentar que turistas se detengan, invadan terrenos privados o bloqueen los cruces para fotografiar a los animales. También conviene advertir que, después del primer chimpancé, otros pueden atravesar la carretera con intervalos imprevisibles.

El resultado no describe a todos los conductores ugandeses ni demuestra que los peatones estén siempre a salvo. Identifica un problema concreto de coexistencia: la infraestructura ha dividido un territorio utilizado por una especie amenazada, y la reacción humana depende de la visibilidad, la vulnerabilidad y la mediación local. Incorporar a personas de confianza puede ser tan importante como instalar elementos físicos en la carretera.

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