Biotecnológicas de EE UU apuestan por terapias génicas contra la obesidad

La próxima frontera del adelgazamiento: una sola inyección de terapia génica

Varias empresas de biotecnología estadounidenses están desarrollando terapias génicas experimentales que buscan transformar al propio organismo en una “fábrica” de GLP-1 u hormonas similares, con el objetivo de lograr una pérdida de peso duradera con una sola intervención y evitar el efecto rebote que sufren muchos pacientes al suspender fármacos como Wegovy u otros agonistas de GLP-1.

El interés por estas terapias génicas surge tras la expansión global de medicamentos inyectables basados en GLP-1, como semaglutida y tirzepatida, que han demostrado reducciones de peso en torno al 15–20% pero requieren administración crónica y se asocian a un rápido aumento de peso cuando los pacientes abandonan el tratamiento. Encuestas recientes en Estados Unidos muestran que el uso de estos fármacos para adelgazamiento se ha disparado en los últimos dos años, mientras expertos alertan sobre problemas de acceso, costes elevados, escasez de suministro y la necesidad de soluciones más sostenibles a largo plazo.

En este contexto, compañías como Fractyl Health y RenBio encabezan una nueva oleada de investigación orientada a terapias de una sola inyección que inducen al cuerpo a producir de forma prolongada GLP-1 u hormonas relacionadas. Sus aproximaciones se basan en plataformas de terapia génica que introducen material genético en células específicas —principalmente del páncreas o del hígado— para que secreten GLP-1 de manera regulada, imitando la respuesta fisiológica del organismo tras las comidas en lugar de depender de inyecciones semanales.

Fractyl Health desarrolla Rejuva, una familia de terapias génicas intrapancreáticas que ya ha mostrado resultados destacados en modelos animales de obesidad y diabetes. En ratones alimentados con dietas ricas en grasa, una sola dosis de Rejuva ha logrado pérdidas de peso de hasta el 20–29% en pocas semanas, con mantenimiento de la reducción de peso y un mejor control de la glucosa sin episodios de hipoglucemia grave, y protección frente a la ganancia de peso en animales expuestos posteriormente a dietas hipercalóricas.

Por su parte, RenBio explora un enfoque basado en plásmidos de ADN que instruyen a las células para producir proteínas similares a GLP-1 tras una única inyección. En sus experimentos más avanzados, ratones tratados con estos plásmidos han perdido en torno al 15% de su peso corporal, manteniendo esa reducción durante al menos un año, con una curva de pérdida de peso que se estabiliza en lugar de seguir descendiendo de forma indefinida, algo considerado deseable en terapias de larga duración.

Según los datos preclínicos divulgados, estas plataformas buscan que la producción de GLP-1 sea sensible al contexto metabólico: cuando el organismo recibe comidas muy calóricas, se incrementa la secreción de insulina y, de forma acoplada, la de GLP-1, ayudando a evitar picos de glucosa y la acumulación de grasa; en cambio, en condiciones de dieta estándar, la producción de la hormona se modula a la baja para reducir el riesgo de pérdida de peso excesiva. Este tipo de diseño intenta abordar uno de los principales temores ligados a la terapia génica en obesidad: la dificultad de “apagar” el efecto una vez administrado el tratamiento.

Pese a los resultados prometedores en animales, las terapias génicas contra la obesidad se encuentran aún en fases tempranas de desarrollo y no están disponibles para uso clínico. Fractyl ha comunicado su intención de iniciar ensayos en humanos con una primera versión de Rejuva dirigida a pacientes con diabetes tipo 2 que ya han utilizado GLP-1 sin efectos adversos graves pero que siguen presentando mal control glucémico, mientras prepara versiones específicas para obesidad que combinan GLP-1 con otros péptidos intestinales.

Especialistas en endocrinología y medicina metabólica señalan que estas propuestas podrían, en el futuro, complementar o competir con la actual generación de fármacos basados en GLP-1, así como con nuevas moléculas orales y combinaciones de agonistas múltiples que están a punto de llegar al mercado. Sin embargo, advierten de que la seguridad a largo plazo, el riesgo de efectos irreversibles, los posibles costes elevados y los dilemas éticos sobre intervenciones permanentes para una enfermedad multifactorial como la obesidad serán factores determinantes en la evaluación regulatoria y en la aceptación social de estas terapias de una sola inyección.

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