El análisis, publicado el 3 de febrero de 2026 con vistas al Día Mundial contra el Cáncer del 4 de febrero, examina por primera vez 30 causas modificables de cáncer, incluyendo riesgos conductuales, ambientales, ocupacionales e infecciosos. Entre ellas destacan el consumo de tabaco (responsable del 15% de los casos nuevos), las infecciones cancerígenas (10%) y el alcohol (3%). Otros factores incluyen obesidad, inactividad física, contaminación del aire, radiación ultravioleta y exposición laboral a sustancias como el asbesto.
El tabaco emerge como el riesgo dominante, causando el 23% de cánceres en hombres y el 6% en mujeres a nivel global. Las infecciones, como el virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo en mujeres y Helicobacter pylori o virus de hepatitis B/C en hombres, representan el 11% de casos femeninos y el 9% masculinos. Los cánceres de pulmón, estómago y cuello uterino concentraron casi la mitad de los casos prevenibles en 2022.
Las variaciones regionales son notables: en hombres, Asia Oriental registra el 57% de cánceres prevenibles, mientras América Latina y el Caribe solo el 28%. Para mujeres, África Subsahariana alcanza el 38%, frente al 24% en Norte de África y Asia Occidental. Estas diferencias reflejan exposiciones desiguales a riesgos, niveles socioeconómicos y políticas de prevención.
La carga es mayor en hombres (45% de casos nuevos prevenibles) que en mujeres (30%). En Europa del Sur, se estima que 331.000 casos anuales podrían evitarse (35,9%), similar al 35,6% en Norteamérica (735.000 casos). En las Américas, el cáncer causó más de 4,2 millones de nuevos casos en 2022, con proyecciones de aumento del 60% para 2045.
La Dra. Isabelle Soerjomataram, jefa adjunta de Vigilancia del Cáncer en el CIIC y autora principal, subraya que abordar estos factores ofrece “una de las oportunidades más poderosas para reducir la carga mundial de cáncer” mediante acciones multisectoriales. Recomendaciones incluyen control estricto del tabaco y alcohol, vacunación contra VPH y hepatitis B, mejora de la calidad del aire y promoción de dietas saludables con actividad física.
Estrategias contextualizadas son clave: en regiones con alta prevalencia infecciosa, priorizar vacunaciones; en áreas industrializadas, regular contaminantes y entornos laborales. Estas medidas no solo previenen cáncer, sino que reducen costos sanitarios y mejoran el bienestar general. La OMS insta a gobiernos a integrar prevención en políticas de salud pública para maximizar impacto equitativo.