Madrid refuerza la detección precoz y el seguimiento de la enfermedad renal

La Comunidad de Madrid amplía la Atención Primaria para pacientes renales crónicos

La Comunidad de Madrid ha ampliado desde enero su Cartera de Servicios Estandarizados en Atención Primaria con una nueva prestación específica para la enfermedad renal crónica en adultos, que refuerza el cribado, el diagnóstico precoz y el seguimiento de estos pacientes en los centros de salud, con el objetivo de frenar la progresión de la patología y mejorar su calidad de vida.

La nueva prestación para la enfermedad renal crónica (ERC) se dirige a personas mayores de 18 años con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, obesidad o edad avanzada, colectivos en los que la patología es más frecuente y a menudo se diagnostica en fases avanzadas. Con esta ampliación, el primer nivel asistencial del Servicio Madrileño de Salud alcanza un total de 41 servicios estandarizados, orientados a abordar los problemas de salud más prevalentes entre la población que acude a los centros de salud. La Consejería de Sanidad subraya que el refuerzo de la Atención Primaria es clave para detectar de forma temprana el daño renal y evitar complicaciones que pueden derivar en diálisis o trasplante.

En el marco de la nueva cartera, los equipos de Atención Primaria, integrados por médicos de familia y profesionales de enfermería, realizarán pruebas de cribado para evaluar la función renal de los pacientes con factores de riesgo. Estas pruebas incluyen la estimación del filtrado glomerular —que mide la capacidad de los riñones para depurar la sangre— y la detección de proteínas en la orina, marcadores que permiten identificar la enfermedad renal en fases iniciales, cuando aún es posible intervenir para frenar su progresión. En los casos positivos, se activarán planes personalizados de seguimiento, con controles periódicos, ajustes de tratamiento, educación sanitaria y coordinación con los servicios de Nefrología hospitalaria cuando sea necesario.

La enfermedad renal crónica se considera uno de los principales retos de salud pública por su elevada prevalencia y su impacto en la mortalidad cardiovascular y la calidad de vida de los pacientes. Se estima que entre el 9,2% y el 15,1% de la población adulta en España padece algún grado de ERC, muchas veces sin síntomas específicos en las fases iniciales. En este contexto, la Comunidad de Madrid ya contaba con un documento consensuado de recomendaciones para la detección, el seguimiento y los criterios de derivación, elaborado de forma conjunta por profesionales de Atención Primaria y Hospitalaria, al que ahora se suma la nueva prestación para reforzar la aplicación de esos protocolos en el día a día de los centros de salud.

Los nuevos servicios se apoyan en protocolos clínicos actualizados, herramientas digitales para el seguimiento de los pacientes y programas de formación continua dirigidos a los profesionales sanitarios. La Administración regional destaca la importancia de la coordinación entre Atención Primaria y Nefrología para asegurar una atención integrada, con objetivos claros según el estadio de la enfermedad, incluidos el control de la presión arterial, el manejo de la diabetes y la detección temprana de complicaciones. Además, se potencia la implicación activa de los pacientes y sus familias en el autocuidado, con información específica sobre dieta, adherencia terapéutica y estilo de vida saludable.

La ampliación de la cartera de servicios incluye también una prestación específica para pacientes con dolor crónico no oncológico, que aunque no se limita a la patología renal, comparte con la ERC un enfoque de atención integral y de largo plazo desde los centros de salud. En este ámbito, los planes asistenciales combinan intervenciones farmacológicas, técnicas físicas, apoyo emocional y orientación social, con participación de fisioterapeutas y trabajadores sociales, y se enmarcan en la Estrategia de Atención al Dolor de la sanidad madrileña.

Organizaciones científicas, como las sociedades de medicina de familia y nefrología, vienen insistiendo en la necesidad de reforzar el papel de la Atención Primaria en el diagnóstico precoz de la enfermedad renal crónica y en la prevención de su progresión. Iniciativas como la campaña “12 meses, 12 acciones” para mejorar la detección de la ERC en consulta o los programas de cribado impulsados en colaboración con entidades como la Fundación Renal Española se alinean con la nueva prestación de la Comunidad de Madrid y apuntan a un modelo en el que la salud renal se aborda de manera proactiva desde el primer nivel asistencial.

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