Primera vuelta el 13 de diciembre
El Consejo Electoral Provisional —CEP— publicó un calendario que sitúa la primera ronda presidencial y legislativa el 13 de diciembre de 2026. La eventual segunda vuelta quedó programada para el 21 de febrero de 2027 y la proclamación de los resultados definitivos, para el 7 de marzo.
La propuesta incluye también elecciones locales y una votación sobre cambios constitucionales, según el calendario examinado por Reuters. Haití no celebra elecciones nacionales desde 2016 y actualmente carece de representantes elegidos con mandatos vigentes en sus principales instituciones.
El nuevo cronograma sustituye al plan que preveía una primera vuelta en agosto y una segunda en diciembre. Las autoridades aplazaron aquel programa por la inseguridad, las dificultades para registrar votantes y la imposibilidad de garantizar operaciones electorales en amplias áreas del país.
El acontecimiento informado es la decisión del CEP del mismo lunes, por lo que la fecha de publicación y la del anuncio coinciden.
Diez años sin renovar el poder mediante las urnas
Las últimas elecciones presidenciales haitianas se celebraron en 2016. Jovenel Moïse asumió la Presidencia en 2017 y fue asesinado en julio de 2021. Su muerte profundizó una crisis institucional marcada por mandatos vencidos, gobiernos provisionales y desacuerdos sobre quién tenía legitimidad para dirigir la transición.
Durante los años siguientes, sucesivas autoridades prometieron elecciones, pero la expansión de los grupos armados impidió cumplir los calendarios. El Consejo Presidencial de Transición creado en 2024 se disolvió en febrero de 2026 sin haber entregado el poder a dirigentes elegidos.
El Ejecutivo del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé conserva la responsabilidad de restablecer la seguridad y facilitar la votación. La convocatoria pretende reconstruir legitimidad democrática, pero anunciar fechas no resuelve la ausencia de control estatal sobre numerosos barrios y carreteras.
El CEP subrayó expresamente que su calendario depende de un “clima de seguridad aceptable” y de los fondos necesarios. Esa cláusula convierte las fechas en objetivos operativos condicionados, no en garantías de que los colegios podrán abrir en diciembre.
El control territorial de las bandas limita la organización
La alianza armada Viv Ansanm y otros grupos controlan gran parte de Puerto Príncipe y mantienen presencia en rutas que conectan la capital con otras regiones. Los secuestros, extorsiones, ataques a comisarías y desplazamientos obligan a instituciones y organizaciones humanitarias a modificar continuamente sus operaciones.
La violencia ha expulsado de sus hogares a más de 1,4 millones de personas, aproximadamente el 12 % de la población, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. Muchas familias desplazadas han cambiado varias veces de residencia y carecen de documentación accesible.
La inscripción electoral exige identificar a los ciudadanos, actualizar domicilios y crear listas que impidan duplicidades. El desplazamiento masivo dificulta asignar centros de votación y garantizar que una persona que huyó de su municipio pueda participar sin regresar a una zona insegura.
También deben transportarse urnas, papeletas, equipos y personal. Una elección nacional requiere abrir corredores logísticos, proteger almacenes, formar agentes electorales y mantener comunicaciones fiables. Cada traslado puede convertirse en objetivo de robo, extorsión o sabotaje.
El registro y la participación política ya comenzaron
A pesar de los aplazamientos, Haití ha completado algunas fases preparatorias. Un informe del secretario general de Naciones Unidas indicó que 320 partidos políticos se registraron entre el 2 y el 12 de marzo. La amplitud de la cifra refleja pluralidad, pero también un sistema muy fragmentado que complica la formación de mayorías estables.
El CEP ha iniciado actividades de registro y formación de personal de seguridad electoral, según Reuters. Los preparativos deben continuar durante los próximos meses si se pretende cumplir la primera vuelta de diciembre.
La Misión Integrada de las Naciones Unidas en Haití —BINUH— señaló el 22 de julio ante el Consejo de Seguridad que los actores haitianos todavía pueden avanzar hacia una transición y crear condiciones para unas elecciones creíbles. BINUH es una misión política: asesora a las instituciones, pero no administra directamente los comicios.
La participación no dependerá solo de que los colegios estén abiertos. Los candidatos necesitan hacer campaña sin amenazas y los medios deben poder informar. Los electores requieren garantías de voto secreto, opciones políticas reales y mecanismos para denunciar coerción o compra de votos.
Financiación, observación y credibilidad
El calendario no detalla todavía el presupuesto total ni la proporción cubierta por el Estado y sus socios internacionales. La financiación electoral debe pagar materiales, transporte, formación, tecnología, comunicaciones y seguridad, además de llegar a tiempo para adjudicar contratos y verificar suministros.
La asistencia exterior será relevante, pero una dependencia excesiva puede alimentar acusaciones de intervención extranjera. Para preservar legitimidad, el CEP deberá publicar reglas, criterios de contratación, resultados provisionales y procedimientos de impugnación de forma transparente.
La observación nacional e internacional puede reducir irregularidades, aunque no sustituye a las autoridades electorales. Los observadores examinan la apertura de los centros, la identificación, el secreto del voto, el recuento y la transmisión de actas. Su presencia resulta limitada si grandes territorios permanecen inaccesibles.
Otra dificultad será decidir qué nivel de inseguridad obliga a suspender un distrito y cómo evitar que la exclusión de determinadas zonas altere el resultado nacional. Las reglas deben estar definidas antes de la votación y aplicarse con criterios uniformes.
Un calendario decisivo, pero todavía vulnerable
Celebrar elecciones por primera vez en diez años permitiría comenzar a reconstruir instituciones con mandatos populares. El presidente, los legisladores y los representantes locales elegidos tendrían una base democrática que los gobiernos provisionales no poseen.
Sin embargo, unas elecciones celebradas bajo intimidación, con participación territorial desigual o sin recursos suficientes podrían profundizar la crisis. La calidad del proceso importa tanto como la fecha: una votación defectuosa puede generar nuevos conflictos en lugar de resolver la disputa por la legitimidad.
Los indicadores de los próximos meses serán la recuperación de rutas y municipios, la actualización del censo electoral, la disponibilidad presupuestaria y la capacidad del CEP para publicar procedimientos verificables. También deberá observarse si las bandas intentan impedir la campaña o imponer candidatos.
El 13 de diciembre constituye el calendario electoral más concreto presentado desde el aplazamiento de agosto. Representa un paso político real, aunque condicionado. Haití dispone ahora de fechas; todavía necesita construir las condiciones materiales para que esas fechas se conviertan en elecciones libres, inclusivas y seguras.