La NBS confirmó que el volumen anual de 960,81 millones de toneladas supone una caída del 4,4% respecto a los 1.005 mil millones de 2024, rompiendo con la tendencia de crecimiento que había prevalecido en la década anterior salvo en 2024. En diciembre de 2025, la producción mensual se situó en 68,18 millones de toneladas, el nivel más bajo desde diciembre de 2023 y con una caída del 2,4% respecto al mes anterior, lo que refleja un mantenimiento anual de instalaciones y una demanda estacionalmente débil.
El sector inmobiliario, que representa alrededor del 25% del consumo total de acero en China principalmente a través de barras de refuerzo y productos planos, ha sido el principal factor de la contracción. La superficie de nuevas viviendas iniciadas en construcción cayó un 19,4% interanual en el período enero-julio de 2025 y el inventario de inmuebles sin vender equivale a más de 48 meses de ventas, lo que ha forzado a los productores siderúrgicos a reducir capacidad para evitar pérdidas operativas.
Las autoridades chinas han impuesto cuotas anuales estrictas de producción de acero crudo desde 2021 como parte de su compromiso con la reducción de emisiones de carbono y el control de la sobreproducción crónica. En diciembre de 2025, Pekín anunció que mantendrá estas regulaciones y prohibirá nuevas capacidades ilegales entre 2026 y 2030, lo que limita la flexibilidad de las acerías ante la debilidad de la demanda doméstica.
A pesar de la caída en la producción interna, las exportaciones de acero chino alcanzaron un récord histórico de 110,72 millones de toneladas en 2025, impulsadas por precios competitivos y demanda en mercados emergentes. Esta reorientación hacia el exterior ha generado tensiones comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, que han impuesto aranceles antisubvención y antidumping para proteger a sus industrias locales frente a lo que perciben como dumping.
En los primeros días de enero de 2026, una encuesta de la Asociación China de Hierro y Acero indicó que las acerías miembro elevaron ligeramente su producción diaria hasta casi 2 millones de toneladas, aunque aún un 3,3% por debajo del ritmo de 2025. Los precios del acero de construcción, como las barras de refuerzo, cayeron por debajo de los 3.120 yuanes por tonelada tras tocar máximos de cinco meses, reflejando la persistente incertidumbre sobre la recuperación del sector inmobiliario.
El declive en la siderurgia forma parte de una desaceleración más amplia en la industria pesada china, con el precio productor industrial en deflación del 2,8% en el primer semestre de 2025 y presiones deflacionarias en el índice de precios al consumo. Aunque sectores como vehículos eléctricos y manufactura de alta tecnología muestran crecimiento, la debilidad en construcción y bienes raíces continúa pesando sobre el conjunto de la economía manufacturera.
Los datos de la NBS también revelan contrastes sectoriales: mientras la producción de aluminio alcanzó un récord de 45 millones de toneladas (+2,4%), impulsada por la demanda de baterías y energías renovables, la siderurgia sufre por la contracción de la inversión inmobiliaria, que descendió un 11,2% interanual en el primer semestre de 2025. Analistas prevén que la producción de acero se mantenga contenida en 2026, con un enfoque en eficiencia y exportaciones, pendiente de medidas de estímulo al sector inmobiliario y políticas de estabilización económica.