El Estado Mayor ucraniano detalló que los ataques contra Kapustin Yar se llevaron a cabo en enero de 2026 y afectaron a varias instalaciones vinculadas al programa de misiles balísticos rusos de alcance medio e intercontinental. Según los comunicados oficiales, se registraron daños en un complejo técnico utilizado para el mantenimiento de misiles de alcance intermedio, en un edificio de montaje y en al menos un almacén logístico dentro del campo de pruebas.
Kapustin Yar, situado en la región de Astracán, es uno de los centros neurálgicos del Ministerio de Defensa ruso para la prueba y preparación de misiles, incluidos vectores balísticos y de crucero de última generación. Diversas fuentes ucranianas y occidentales han identificado este polígono como el lugar desde el que se realizan los preparativos previos al lanzamiento y los propios disparos de misiles Oreshnik hacia territorio ucraniano, lo que explica su valor estratégico y su inclusión entre los objetivos de largo alcance de Kiev.
Las autoridades militares ucranianas sostienen que, para esta operación, se emplearon principalmente misiles de crucero de producción nacional, designados como FP‑5 Flamingo, capaces de alcanzar objetivos situados a cientos de kilómetros dentro de Rusia. Imágenes y análisis divulgados por fuentes independientes apuntan a que los impactos se concentraron en un complejo de hangares de tipo industrial, donde se realizaría la preparación previa al lanzamiento de misiles clasificados por Moscú como de “alcance medio intercontinental”, presumiblemente vinculados al sistema Oreshnik.
La confirmación de Kiev se produce en un contexto de creciente preocupación por el uso del Oreshnik en la campaña rusa contra Ucrania. Este misil balístico de alcance intermedio, descrito por fuentes rusas como un sistema “de última generación” y potencialmente hipersónico, fue empleado por primera vez contra la ciudad de Dnipró en noviembre de 2024 y ha sido utilizado de nuevo en ataques posteriores, incluido un reciente lanzamiento contra Leópolis desde Kapustin Yar, a unos 1.600 kilómetros de distancia.
Reportes de enero de 2026 indican que un Oreshnik alcanzó infraestructuras en el área de Leópolis, en el oeste de Ucrania, en una andanada de ataques que Moscú presentó como respuesta a acciones ucranianas previas. El misil, con capacidad nuclear y dotado de múltiples vehículos de reentrada independientes (MIRV), habría sido empleado en estos casos con cargas convencionales, aunque su potencial para portar ojivas nucleares refuerza la sensibilidad estratégica del complejo de Kapustin Yar dentro de la doctrina rusa.
Medios y analistas señalan que los golpes ucranianos contra Kapustin Yar forman parte de una estrategia de “profundización” del campo de batalla, orientada a degradar la capacidad rusa de lanzar misiles de largo alcance contra ciudades e infraestructuras críticas ucranianas. El ataque con drones de enero, que habría alcanzado un edificio de montaje y pruebas, se suma a anteriores acciones documentadas contra depósitos de munición, nodos logísticos y centros de mando en la retaguardia rusa.
El impacto exacto sobre la operatividad del sistema Oreshnik sigue en evaluación, y el Estado Mayor ucraniano ha subrayado que las estimaciones de pérdidas rusas y el alcance de los daños continúan “aclarándose”. No obstante, la evacuación parcial de personal y los daños “significativos” reportados en uno de los hangares sugieren, según fuentes militares ucranianas, una perturbación al menos temporal en los procesos de preparación y mantenimiento de determinados misiles balísticos.
Moscú no ha ofrecido por el momento una valoración detallada de los hechos y, en la mayoría de los casos, se ha limitado a no comentar los informes ucranianos o a centrarse en la narrativa sobre la supuesta efectividad del Oreshnik frente a las defensas aéreas de Kiev. Observadores internacionales destacan que la confirmación ucraniana de ataques en profundidad dentro de territorio ruso subraya tanto la ampliación del alcance tecnológico de las fuerzas de Kiev como la creciente vulnerabilidad de infraestructuras consideradas durante décadas como de alta protección.
Expertos en control de armamento y seguridad europea advierten de que la combinación de misiles balísticos de alcance intermedio con capacidad nuclear, como el Oreshnik, y ataques en profundidad contra instalaciones asociadas a estos sistemas puede añadir nuevas tensiones a la arquitectura de seguridad regional. Subrayan, sin embargo, que desde la perspectiva ucraniana, el objetivo inmediato de estas operaciones es reducir el volumen y la eficacia de los bombardeos rusos sobre ciudades como Dnipró, Leópolis y otros centros urbanos que han experimentado un incremento de ataques de alta intensidad desde finales de 2024.