El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó este lunes una alerta de seguridad de máxima prioridad en la que pide a los ciudadanos estadounidenses que “DEPART NOW” (“SALGAN AHORA”) de más de una docena de países de Oriente Medio, utilizando los vuelos y rutas comerciales todavía disponibles.
La advertencia se enmarca en la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán, con bombardeos sostenidos sobre instalaciones militares y relacionadas con el programa nuclear iraní, y con ataques de respuesta de Teherán mediante misiles y drones contra Israel y varios estados del Golfo.
Según el aviso actualizado, la orden de salida inmediata afecta a Bahréin, Egipto, Irán, Irak, Israel, Cisjordania, la Franja de Gaza, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Arabia Saudí, Siria, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, todos ellos calificados como países con “graves riesgos de seguridad” para los nacionales estadounidenses.
Las embajadas y consulados de Estados Unidos en la región han reforzado sus canales de comunicación y recomiendan a los ciudadanos inscribirse en el programa Smart Traveler Enrollment Program (STEP) para recibir alertas y actualizaciones en tiempo real sobre la situación de seguridad.
La responsable de Asuntos Consulares, Mora Namdar, subrayó que los estadounidenses deben abandonar estos países “utilizando el transporte comercial disponible” y, en caso de necesitar apoyo, contactar con las líneas de emergencia consular que funcionan las 24 horas.
El Departamento de Estado ha ordenado asimismo la salida del personal no esencial y de los familiares de diplomáticos en misiones sensibles como Bahréin, Irak y Jordania, donde evalúa un aumento significativo del riesgo por posibles ataques vinculados al conflicto con Irán.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que “la prioridad número uno es la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en todo el mundo” y pidió a los nacionales en la región que sigan los canales oficiales del Departamento en redes sociales y mensajería para recibir instrucciones.
Rubio describió los ataques de Irán contra estados del Golfo como “cobardes” y recalcó que el gobierno ha activado un grupo de trabajo operativo 24/7 para coordinar respuestas, proporcionar información de seguridad y apoyar la salida ordenada de los ciudadanos.
En paralelo a la alerta de viaje, la Casa Blanca ha dejado claro que las operaciones militares contra Irán continuarán y podrían intensificarse en las próximas semanas.
El presidente Donald Trump aseguró que la campaña militar podría prolongarse “cuatro o cinco semanas” o incluso más, y advirtió de que la “gran oleada” de ataques estadounidenses contra infraestructuras iraníes “aún está por llegar”.
Los objetivos declarados de Washington incluyen desmantelar las capacidades de misiles de Irán, degradar de forma severa su marina y evitar que la república islámica pueda adquirir un arma nuclear o seguir financiando y armando a milicias aliadas en la región, como Hezbolá o los hutíes.
Las fuerzas iraníes y sus socios regionales han respondido con ataques de misiles y drones contra Israel, bases con presencia estadounidense y países del Golfo, elevando el riesgo de una escalada regional prolongada que pueda afectar al tráfico marítimo y al suministro energético global.
La preocupación por un posible cierre prolongado o una interrupción significativa en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz ha impulsado al gobierno estadounidense a preparar medidas para mitigar el impacto en los precios de la energía y en los mercados internacionales, aunque no se han detallado todavía todos los instrumentos que se desplegarán.
Analistas y diplomáticos advierten de que un conflicto extendido entre Estados Unidos, Israel e Irán, con participación indirecta de otros actores regionales, podría desencadenar nuevos flujos de refugiados, desestabilizar países frágiles y aumentar el riesgo de atentados dirigidos a intereses occidentales.
El Departamento de Estado insiste en que los ciudadanos estadounidenses deben evitar desplazamientos dentro de la región, mantenerse alejados de concentraciones y puntos sensibles como instalaciones militares, edificios gubernamentales, aeropuertos y zonas cercanas a bases con presencia estadounidense.
Entre las recomendaciones clave destacan mantener la documentación en regla, contar con planes alternativos de viaje, registrar los itinerarios con familiares o contactos de confianza y seguir únicamente la información de fuentes oficiales para evitar rumores o desinformación.
Mientras las operaciones militares cumplen ya su tercer día, no hay indicios de una desescalada inmediata y tanto Washington como Teherán insisten en que seguirán respondiendo a los ataques del adversario, lo que mantiene la región en un nivel de tensión máximo.
En este contexto, la advertencia “salir de inmediato” se convierte en un mensaje central de la política de protección consular de Estados Unidos, que busca reducir al mínimo la presencia de nacionales en zonas donde la posibilidad de ataques o incidentes graves se considera elevada y cambiante.