El Ministerio de Comercio chino justificó las restricciones como una medida para salvaguardar la seguridad nacional y cumplir obligaciones internacionales de no proliferación, al considerar que las declaraciones de Takaichi representan una “grave interferencia en asuntos internos de China” y violan el principio de Una China. La prohibición, efectiva de inmediato, cubre todos los artículos de doble uso —productos con aplicaciones civiles y militares— destinados a entidades militares japonesas o usos que contribuyan a su capacidad defensiva, sin excepciones ni plazos específicos.
Los bienes afectados incluyen desde químicos y drones hasta componentes de motores aeroespaciales, aleaciones especializadas y ordenadores de alto rendimiento, según el catálogo de control de exportaciones chino. China ha precisado que la medida no impacta el comercio civil ordinario, pero exige licencias estrictas para cualquier exportación con potencial dual, con sanciones para entidades o individuos que la incumplan.
Las declaraciones de Takaichi datan de noviembre de 2025, cuando la primera ministra afirmó que un bloqueo naval chino o acciones contra Taiwán podrían constituir “motivos” para una respuesta militar japonesa, priorizando evacuaciones y, si se considera amenaza existencial, activación de sus fuerzas de defensa. Pekín las califica de “impactantes” y “provocadoras”, acusando a Japón de cruzar una “línea roja” al interferir en la reunificación taiwanesa, que considera asunto interno no negociable.
Japón ha protestado formalmente ante Pekín, calificando las restricciones de “totalmente inaceptables” y “lamentables”, por dirigirse explícitamente contra su país y desviarse de normas internacionales establecidas. Takaichi adoptó un tono conciliador en su conferencia de fin de año, reiterando la puerta abierta a una relación estratégica mutuamente beneficiosa con China, aunque sin retractarse de sus posiciones sobre seguridad regional.
La medida se inscribe en una escalada de tensiones bilaterales que incluye ejercicios militares chinos cerca de Japón, mayor presencia de la Guardia Costera china en las islas Senkaku/Diaoyu y restricciones previas a turistas japoneses. Analistas destacan que Japón depende de China para alrededor del 70% de sus importaciones de tierras raras esenciales para drones y semiconductores, lo que amplifica el impacto potencial de controles selectivos.
El Ministerio de Defensa chino advirtió previamente que cualquier intervención armada japonesa en el Estrecho de Taiwán resultaría en una “derrota militar aplastante”, mientras Pekín mantiene ejercicios rutinarios en aguas cercanas para reforzar su postura. Fuentes diplomáticas señalan que las restricciones buscan aislar a Japón en el debate sobre Taiwán y presionar para que modere su alineación con Estados Unidos en la región Indo‑Pacífica.
Las normas de control de exportaciones de doble uso son un estándar internacional, similar a la Export Control Reform Act de Estados Unidos o el Reglamento de Doble Uso de la Unión Europea, que exigen licencias para tecnologías sensibles. China ha emitido en 2026 su primera notificación anual de este tipo dirigida específicamente contra Japón, marcando un endurecimiento en su doctrina de respuesta económica a presiones percibidas.
Tokio ha intensificado su cooperación con Washington y aliados en materia de cadenas de suministro alternativas para minerales críticos, ante la volatilidad de las relaciones con Pekín. La disputa subraya la intersección entre tensiones territoriales, seguridad regional y flujos comerciales en Asia Oriental, con posibles ramificaciones para la estabilidad económica global.