Suecia queda hoy en vilo: la izquierda logra 175 escaños y la derecha suma 174
La proyección de la Autoridad Electoral atribuía 175 de los 349 asientos del Riksdag —el Parlamento sueco— a las fuerzas de centroizquierda y 174 al bloque de derechas. El cálculo de Reuters se basaba en 4.853 de los 6.312 distritos electorales contabilizados. Associated Press informó posteriormente de que se había escrutado aproximadamente el 92% de los votos.
La mayoría absoluta se sitúa precisamente en 175 escaños. Una variación mínima podría decidir si Andersson dispone de una base parlamentaria para intentar formar Gobierno o si Kristersson conserva la posibilidad de mantenerse al frente del Ejecutivo con el respaldo del bloque que lo llevó al poder en 2022.
Ninguno de los dirigentes principales proclamó la victoria durante la noche. Andersson pidió esperar al recuento completo y Kristersson reconoció que la diferencia era demasiado pequeña para extraer una conclusión. Esa cautela evita presentar una proyección fluctuante como un resultado definitivo.
Los votos tardíos pueden cambiar el resultado
Suecia contabiliza después de la jornada electoral determinados votos anticipados y sufragios enviados desde el extranjero que no llegaron a tiempo para el primer recuento. Associated Press señala que la asignación final de escaños podría no conocerse hasta el miércoles 16 de septiembre.
La Autoridad Electoral explica que el escrutinio preliminar se actualiza durante la noche, mientras las juntas administrativas de los condados realizan posteriormente el cómputo definitivo. La proclamación formal del resultado nacional se espera durante el fin de semana posterior a la elección, una vez revisadas las papeletas y distribuido cualquier mandato pendiente.
Un solo asiento puede cambiar de bloque por una diferencia pequeña de votos. El sistema proporcional asigna mandatos nacionales y de circunscripción, de modo que variaciones localizadas pueden alterar el reparto final aunque los porcentajes generales apenas se muevan.
Andersson busca regresar al Gobierno
El Partido Socialdemócrata volvió a ser la formación más votada, de acuerdo con los resultados preliminares. Andersson, primera mujer que ejerció como primera ministra de Suecia, gobernó entre noviembre de 2021 y octubre de 2022 y aspira ahora a recuperar el cargo mediante una alianza con otras fuerzas progresistas.
Su bloque reúne partidos que coinciden en asuntos como el mantenimiento del Estado del bienestar, la financiación sanitaria y el apoyo a Ucrania, pero mantienen diferencias sobre fiscalidad, energía nuclear, medioambiente y política migratoria. Alcanzar 175 escaños no elimina la necesidad de negociar un programa aceptable para todos.
El sistema sueco aplica una modalidad conocida como parlamentarismo negativo. Un candidato puede ser elegido primer ministro siempre que no tenga una mayoría absoluta de diputados —175— votando expresamente en su contra. Las abstenciones, por tanto, pueden ser tan importantes como los apoyos directos.
Kristersson defiende su gestión
Kristersson gobierna desde 2022 mediante una coalición de Moderados, Democristianos y Liberales. El gabinete ha dependido del apoyo parlamentario de Demócratas de Suecia, partido nacionalista y contrario a la inmigración que no recibió ministerios, pero sí influencia sobre numerosas políticas.
El primer ministro presentó la elección como una decisión sobre seguridad, delincuencia, empleo y capacidad económica. Durante su mandato Suecia completó su adhesión a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, después de abandonar una larga tradición de no alineamiento militar a raíz de la invasión rusa de Ucrania.
La continuidad del bloque gubernamental exige que las cuatro formaciones sumen suficientes mandatos y acepten otro acuerdo común. Una derrota por un solo escaño dejaría a Kristersson sin mayoría propia, aunque todavía podría explorar abstenciones o divisiones dentro de la oposición.
La extrema derecha pierde impulso
Demócratas de Suecia quedó provisionalmente en tercer lugar y perdió cerca de tres puntos porcentuales respecto del 20,5% obtenido en 2022, según Associated Press. El retroceso reduce su fuerza negociadora, pero no elimina su relevancia: en un Parlamento dividido casi exactamente por la mitad, sus diputados continúan siendo indispensables para una mayoría derechista.
La formación había reclamado entrar por primera vez en el Consejo de Ministros si el bloque conservaba el poder. Sus adversarios recuerdan sus raíces en movimientos ultranacionalistas y neonazis; la dirección actual afirma haber expulsado a extremistas y haberse transformado en una fuerza democrática de derecha nacional.
Su participación formal en el Gobierno habría supuesto otro avance institucional para la derecha radical europea. El resultado provisional introduce un escenario diferente: el partido pierde votos y el conjunto del bloque puede quedar apartado del poder pese a mantener casi la mitad de los escaños.
Migración, delincuencia y bienestar dominaron la campaña
Suecia ha endurecido su política migratoria durante la última década después de recibir un número elevado de solicitantes de asilo. Gobierno y oposición discrepan sobre la intensidad de las restricciones, la reunificación familiar, los permisos de residencia y los requisitos de integración, aunque el debate general se ha desplazado hacia posiciones más exigentes.
La violencia asociada a redes criminales también ocupó un lugar central. Tiroteos y atentados con explosivos, en ocasiones ejecutados por menores reclutados, alimentaron demandas de penas mayores y más facultades policiales. La oposición sostuvo que las medidas represivas deben acompañarse de prevención social, educación y protección de jóvenes vulnerables.
Sanidad, escuelas, coste de vida y empleo completaron la agenda. Los ocho millones de ciudadanos con derecho a voto debían decidir así entre dos bloques separados no solo por la inmigración, sino también por el tamaño del sector público y el reparto de recursos entre rebajas fiscales y servicios sociales.
La política exterior cambiaría menos que la interna
Los principales partidos mantienen un respaldo amplio a la pertenencia a la OTAN y a la ayuda militar y económica para Ucrania. Un cambio de Gobierno no implicaría previsiblemente una ruptura de esos compromisos, aunque podría modificar las prioridades presupuestarias y la política sueca dentro de la Unión Europea.
Suecia ocupa una posición estratégica en el mar Báltico y controla la isla de Gotland, relevante para las comunicaciones y la defensa regional. Su entrada en la Alianza Atlántica facilita la planificación conjunta con Finlandia, Noruega y los países bálticos frente al aumento de la actividad militar rusa.
Las mayores diferencias exteriores aparecen en política climática, cooperación internacional, reconocimiento diplomático y relación entre derechos humanos y comercio. Una coalición de Andersson podría buscar una aproximación más estrecha a la socialdemocracia europea, aunque seguiría condicionada por sus socios parlamentarios.
La negociación comenzará cuando termine el escrutinio
Si el reparto de 175 a 174 se confirma, Andersson dispondrá de la iniciativa política, pero no de libertad para gobernar sola. Deberá demostrar que los partidos asociados pueden tolerar su candidatura y acordar presupuestos, prioridades legislativas y distribución de responsabilidades.
Si un escaño cambia de lado, Kristersson tendrá que decidir cuánto poder concede a Demócratas de Suecia y si los Liberales aceptan compartir gabinete con esa formación. Las divergencias sobre el papel institucional de la extrema derecha ya habían generado tensiones dentro del bloque.
El dato decisivo todavía no es quién obtuvo más votos en la noche electoral, sino qué composición certifica la Autoridad Electoral y qué candidato evita reunir 175 rechazos en el Parlamento. Suecia afronta, por tanto, un resultado provisional extraordinariamente estrecho y una negociación cuyo desenlace no debe anticiparse.
Palabras clave principales: elecciones de Suecia, Magdalena Andersson, Ulf Kristersson, Parlamento sueco, resultado electoral.
Palabras clave secundarias: Riksdag, Demócratas de Suecia, mayoría absoluta, extrema derecha, OTAN, coalición de Gobierno, escrutinio provisional.