Pekín entra en 2026 con un patrón comercial distinto al de los últimos años. Según una encuesta de Bloomberg a 17 economistas, las importaciones chinas aumentarían un 5% este año, el nivel más alto en cinco años, más del doble de lo previsto en marzo. Esa revisión al alza responde al fuerte tirón de la industria de inteligencia artificial, que está empujando a las empresas chinas a adquirir más chips avanzados en el exterior.
La aceleración de las compras llega después de cuatro años de estancamiento o caída de las importaciones, y sugiere un cambio estructural en la demanda interna. Reuters informó en marzo que el arranque de 2026 estuvo marcado por una fuerte expansión del comercio exterior chino, con un aumento notable de las importaciones en enero y febrero, impulsado por la recuperación de la actividad industrial y la demanda de componentes electrónicos.
En paralelo, la presión tecnológica de Estados Unidos y el impulso oficial de China hacia la autosuficiencia están reordenando la cadena de suministro global. Reuters señaló que el nuevo plan quinquenal chino sitúa a la inteligencia artificial y a los semiconductores entre las prioridades estratégicas del país, en un contexto de restricciones cruzadas sobre chips avanzados y materiales críticos. Esa estrategia está fomentando nuevas inversiones en capacidad local, pero no ha eliminado la necesidad de importar componentes de gama alta.
El efecto ya se percibe en el mercado de semiconductores. Diversas informaciones de mercado apuntan a que empresas chinas están ampliando sus compras de chips para IA y que incluso se han aprobado determinadas ventas de modelos de Nvidia al mercado chino, lo que confirma que la demanda sigue siendo intensa pese a las tensiones regulatorias. A la vez, Reuters destacó que la industria china de chips está creciendo con fuerza por el boom global de infraestructura para IA, que está elevando la presión sobre la oferta.
El nuevo escenario también tiene implicaciones para la balanza comercial. Bloomberg señala que las importaciones podrían superar en crecimiento a las exportaciones por primera vez desde 2021, lo que frenaría una expansión aún mayor del superávit comercial chino. Aun así, las exportaciones siguen en niveles sólidos: Reuters informó de un arranque muy fuerte de 2026, con alzas de dos dígitos apoyadas en los productos electrónicos y los semiconductores.
En términos de mercado, el mensaje es claro: la inteligencia artificial ya no solo está impulsando la demanda de servicios digitales, sino también el flujo físico de hardware, chips y equipamiento industrial. Para China, esto supone más dependencia de componentes importados en el corto plazo, incluso mientras acelera su agenda de sustitución tecnológica doméstica.