Ocho muertos y 18 desaparecidos al naufragar un ferry frente al norte de Chipre
El ferry comenzó a inundarse tras zarpar
El FILOJET, una embarcación privada de doble casco, partió del puerto de Kyrenia —también conocido como Girne— a las 12:30, hora local. Se dirigía a Taşucu, localidad de la provincia turca de Mersin, cuando comenzó a hacer movimientos irregulares y a recibir agua.
El Ministerio del Interior turcochipriota informó de que viajaban 259 pasajeros y ocho tripulantes, un total de 267 personas. La ruta constituye una de las principales conexiones marítimas entre el norte de Chipre y Turquía y es utilizada diariamente por residentes, turistas y trabajadores.
Un superviviente relató a CNN Türk, en declaraciones recogidas por Reuters, que el buque se elevaba y golpeaba repetidamente la superficie del mar. Después de un impacto especialmente fuerte, la parte delantera izquierda se habría abierto y el agua comenzó a entrar con rapidez. El testimonio describe la secuencia, pero la causa técnica deberá determinarla una investigación naval.
Pasajeros sobre el casco volcado
Las imágenes difundidas durante la emergencia mostraron a pasajeros con chalecos salvavidas sentados o de pie sobre el casco invertido. Otros fueron localizados en el agua. Las autoridades movilizaron embarcaciones públicas y privadas para trasladarlos a tierra antes de que el ferry terminara de hundirse.
Reuters informó de 241 personas rescatadas, mientras otros balances provisionales difundidos durante el día hablaban de 237. La diferencia refleja la evolución de la operación y el recuento posterior de pasajeros. El balance consolidado citado al cierre situaba en ocho las víctimas mortales y en 18 las personas desaparecidas.
Familiares permanecieron durante horas junto a las puertas del puerto y de un hospital de Kyrenia a la espera de información. La incertidumbre se vio agravada por la rapidez del hundimiento y por la dificultad inicial para establecer quién había sido trasladado a cada centro sanitario.
Una operación conjunta en el Mediterráneo
Cuatro embarcaciones de la guardia costera turcochipriota y un ferry civil participaron en el rescate. Turquía envió otras cinco unidades de guardacostas y dos helicópteros, de acuerdo con el despliegue comunicado por el Ministerio del Interior.
El dirigente turcochipriota Tufan Erhürman aseguró que la búsqueda continuaría hasta localizar a todos los ocupantes. El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, transmitió sus condolencias y afirmó que los trabajos para encontrar a los desaparecidos proseguirían sin interrupción.
El Gobierno de la República de Chipre, reconocido internacionalmente y con control sobre el sur de la isla, también ofreció asistencia. La cooperación resulta especialmente significativa porque Chipre permanece dividido desde 1974 entre la zona grecochipriota y el territorio turcochipriota, reconocido como Estado únicamente por Turquía.
El pecio queda fuera del alcance ordinario
Durante la tarde, la embarcación terminó de hundirse y quedó a unos 514 metros de profundidad. Esa cota supera ampliamente los límites de las operaciones convencionales con buzos y obliga a emplear tecnología especializada, como vehículos submarinos operados a distancia, cámaras y equipos de sonar.
Las autoridades indicaron que especialistas procedentes de Turquía ayudarían en la búsqueda. La localización de personas atrapadas dentro del casco resulta especialmente compleja porque el acceso puede estar obstruido y cualquier operación debe realizarse sin mover de forma descontrolada el pecio.
La profundidad también condicionará la investigación. Recuperar registradores, equipos de navegación o secciones estructurales puede requerir una operación prolongada. Los investigadores necesitarán determinar si el casco sufrió una rotura previa, un fallo provocado por los golpes contra el agua o daños posteriores durante el hundimiento.
La tripulación queda bajo investigación
El capitán y los otros siete tripulantes fueron detenidos para ser interrogados. La detención no equivale a una declaración de culpabilidad: permite preservar testimonios, contrastar las órdenes emitidas y reconstruir las decisiones adoptadas antes y durante la evacuación.
Los investigadores deberán revisar la velocidad del ferry, su estabilidad, la distribución de pasajeros y carga, el estado del casco, los certificados de navegabilidad y el funcionamiento de bombas y sistemas de alarma. También comprobarán cuándo se ordenó colocar los chalecos y si existió tiempo suficiente para organizar una evacuación.
El barco era un catamarán, es decir, una embarcación con dos cascos paralelos. Este diseño puede proporcionar velocidad y estabilidad, pero los golpes repetidos de la proa contra el agua —fenómeno conocido como slamming— generan cargas estructurales intensas. No puede concluirse que este fenómeno causara el naufragio hasta que exista un análisis pericial.
El tiempo y el estado del mar
Chipre había sufrido fuertes tormentas el sábado. Una persona murió en el sureste de la isla después de que su velero chocara contra las rocas. Sin embargo, Erhürman afirmó que las condiciones del domingo habían sido consideradas adecuadas para navegar.
La existencia de mal tiempo el día anterior no demuestra que provocara el vuelco. Será necesario examinar los registros meteorológicos y marítimos de la ruta, incluida la altura de las olas, su dirección, el viento y la posible presencia de oleaje residual.
También habrá que determinar por qué un ferry autorizado para salir experimentó movimientos tan violentos poco después de abandonar el puerto. Las respuestas permitirán establecer si hubo un problema estructural, operativo, meteorológico o una combinación de factores.
Una tragedia excepcional para Chipre
El naufragio ocurrió a unos 7,5 kilómetros de la costa de Kyrenia, popular destino turístico. El alcalde de la parte norte de Nicosia, Mehmet Harmancı, lo describió como el peor desastre marítimo registrado en el territorio durante más de cuatro décadas.
La proximidad de la costa facilitó una movilización rápida, pero no evitó que el barco se hundiera. La elevada proporción de personas rescatadas muestra la importancia de los chalecos, la disponibilidad de embarcaciones cercanas y el tiempo durante el cual el casco permaneció a flote.
Las prioridades son encontrar a los desaparecidos, atender a supervivientes y familiares y conservar las pruebas. Después será necesario revisar los controles sobre los ferris que conectan Chipre y Turquía, así como los procedimientos de emergencia para embarcaciones rápidas con cientos de pasajeros.