Crisis en Oriente Próximo | Qatar promueve una salida para reabrir el estrecho

Irán prepara condiciones para reabrir Hormuz tras la mediación urgente de Qatar

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Irán anunció el jueves 27 de agosto que elaborará una lista de condiciones para normalizar la navegación por el estrecho de Hormuz, después de que el primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman al Thani, viajara a Teherán para impulsar una salida diplomática. El acuerdo preliminar con Omán plantea habilitar un corredor marítimo, pero Estados Unidos e Irán mantienen exigencias incompatibles y el tráfico continúa muy por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

Qatar traslada la negociación a Teherán

El primer ministro y ministro de Exteriores de Qatar se reunió con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian; el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. Su mensaje central fue que la navegación internacional debe recuperar las condiciones anteriores a la guerra y regirse por el derecho internacional.

El Gobierno catarí explicó que las conversaciones abordaron la reducción de la escalada, la creación de condiciones para reanudar el diálogo y una propuesta de paso temporal por Hormuz. Qatar mantiene relaciones con Washington y Teherán, lo que le permite actuar como intermediario cuando los dos gobiernos apenas mantienen comunicación directa.

Pakistán participa también en la mediación. Ambos países contribuyeron en junio a un memorando de entendimiento que permitió declarar un alto el fuego y abrió un plazo de 60 días para negociar. El mecanismo se deterioró rápidamente debido a interpretaciones enfrentadas sobre la capacidad de Irán para condicionar o administrar el tráfico marítimo.

Irán elaborará una lista de condiciones

Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, confirmó que Teherán preparará una relación formal de exigencias después de que los mediadores le pidieran concretar qué necesita para permitir el flujo normal de embarcaciones. La existencia de esa lista no significa que haya un acuerdo aceptado por Estados Unidos.

Entre las demandas formuladas anteriormente por Irán figuran el fin de lo que denomina bloqueo estadounidense de sus puertos, la retirada de sanciones económicas y el pago de compensaciones. Rezaei identificó además el final de la guerra regional como una condición fundamental, aunque no precisó si Teherán moderará sus posiciones para hacerlas negociables.

La Administración estadounidense ha reducido su participación en las conversaciones y ha optado por una campaña de presión económica. El presidente Donald Trump declaró previamente terminado el memorando de junio, mientras Teherán insiste en regresar a aquel marco. Esta divergencia afecta tanto a la guerra como al régimen jurídico y operativo del estrecho.

El corredor acordado con Omán sigue incompleto

Irán y Omán han alcanzado un acuerdo de principio para establecer un corredor que atravesaría aguas jurisdiccionales de ambos países. Según Rezaei, los buques utilizarían un canal central delimitado si Washington cumple las condiciones iraníes. Los detalles técnicos, económicos y de seguridad todavía están siendo negociados.

La Guardia Revolucionaria iraní anunció que el entendimiento incluiría administración conjunta del tráfico y reparto de ingresos. Sin embargo, una fuente iraní citada por Reuters aclaró que esos componentes aún no están cerrados. Por tanto, no puede afirmarse que exista un corredor plenamente operativo o una fórmula definitiva de cobro.

Un corredor seguro necesita cartas náuticas actualizadas, coordinación entre autoridades navales, sistemas para identificar embarcaciones y garantías frente a minas, proyectiles y abordajes. También requiere que aseguradoras y navieras confíen en que las condiciones se mantendrán durante todo el viaje, no solo en el momento de entrar al estrecho.

El tráfico continúa lejos de la normalidad

Antes de la guerra, aproximadamente el 20% del petróleo mundial atravesaba Hormuz, según los datos citados por Reuters. La amenaza iraní de atacar barcos que navegaran sin autorización redujo drásticamente el tránsito y elevó los costes de energía, seguros marítimos y transporte.

El Mando Central estadounidense afirma que sus fuerzas ayudaron a atravesar el estrecho a 1.500 embarcaciones comerciales con cerca de 750 millones de barriles de crudo. También asegura haber retirado minas de las rutas internacionales. Estas afirmaciones proceden de la parte estadounidense y no eliminan la percepción de riesgo entre los operadores privados.

Los servicios de seguimiento naval estiman que la actividad se mantiene entre el 5% y el 15% de los volúmenes habituales, según Reuters. Otras estimaciones citadas por AP sitúan el flujo actual entre dos y seis millones de barriles diarios, frente a unos quince millones antes del conflicto. Las metodologías difieren, pero todas muestran una contracción extraordinaria.

La Organización Marítima Internacional, agencia de Naciones Unidas conocida como OMI, ha registrado 70 incidentes en Hormuz desde el comienzo de la guerra y 19 marinos muertos. Esas cifras convierten la seguridad de las tripulaciones en una cuestión central, más allá del impacto sobre los mercados petroleros.

Un nuevo ataque evidencia el peligro

La Organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido, UKMTO por sus siglas inglesas, recibió información sobre un petrolero alcanzado por un proyectil desconocido el martes 25 de agosto en aguas entre Irán y Omán. El impacto provocó un incendio, aunque la tripulación resultó ilesa y no se notificaron daños ambientales.

El incidente no había sido atribuido de forma concluyente al cierre de esta selección. Vincularlo a un Estado o grupo sin pruebas sería prematuro. Su importancia reside en que ocurrió cuando los mediadores trataban de demostrar que la navegación podía reanudarse con seguridad.

La apertura material de una ruta no basta si una naviera considera probable que su embarcación sea atacada, detenida o dañada por una mina. Las primas de seguro, las exigencias de las tripulaciones y la disponibilidad de buques pueden impedir una recuperación incluso después de un acuerdo político.

La prueba será el retorno sostenido de los buques

El anuncio iraní es una señal diplomática concreta porque transforma una posición general en la promesa de formular condiciones negociables. Sin embargo, todavía no constituye una reapertura, un acuerdo de paz ni una garantía para las compañías comerciales.

Los próximos indicadores verificables serán la publicación de la lista iraní, la aceptación o rechazo estadounidense, la definición del corredor con Omán y el comportamiento real del tráfico. También será necesario comprobar si cesan los ataques y si la OMI, las autoridades marítimas y las aseguradoras consideran suficientemente segura la ruta.

Hormuz es demasiado importante para que su funcionamiento dependa de entendimientos ambiguos. Un acuerdo sostenible necesitaría combinar libertad de navegación, seguridad para Irán y sus vecinos, verificación de la retirada de minas y un mecanismo que evite que cualquier incidente aislado reabra la escalada.

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