Dos miembros de un operativo contra los incendios forestales murieron después de que los helicópteros en los que trabajaban chocaran durante una maniobra de extinción en la región griega de Ática Occidental. El accidente ocurrió el domingo 2 de agosto en las proximidades de Psatha, una localidad costera del golfo de Corinto situada aproximadamente a 60 kilómetros al oeste de Atenas.
Los aparatos eran dos helicópteros Bell contratados para participar en el dispositivo aéreo desplegado contra un gran incendio que amenazaba varias poblaciones del oeste de la capital. Cada aeronave llevaba a dos personas a bordo. Los equipos de búsqueda localizaron a las cuatro después del impacto, pero los dos ocupantes de uno de los helicópteros no pudieron sobrevivir.
Las víctimas mortales eran un piloto de nacionalidad danesa y un coordinador griego de operaciones aéreas. En el segundo helicóptero viajaban un piloto británico y otro integrante griego del dispositivo, que fueron rescatados con vida y trasladados para recibir atención médica. Las primeras informaciones indicaron que ambos presentaban heridas de carácter leve.
Los dos helicópteros habían despegado de la base aérea de Elefsina para incorporarse a las labores de extinción. En el momento del accidente trabajaban en una zona especialmente compleja, marcada por el humo, el relieve montañoso y los cambios de dirección del viento. Estas circunstancias pueden dificultar la visibilidad y la coordinación de las aeronaves, aunque todavía no existe una conclusión oficial que determine qué provocó la colisión.
Algunas imágenes difundidas después del siniestro parecen mostrar que las palas del rotor de uno de los helicópteros pudieron entrar en contacto con la parte inferior del otro. Esta posibilidad forma parte de las hipótesis preliminares y no constituye todavía una explicación confirmada. La Policía griega ha asumido la investigación inicial para reconstruir las trayectorias, revisar las comunicaciones entre las tripulaciones y comprobar las condiciones operativas del vuelo.
Un incendio avivado por fuertes vientos
El accidente se produjo durante la respuesta a uno de los incendios más importantes registrados estos días en Grecia. El fuego comenzó el viernes anterior y avanzó por zonas de pinares, matorral y terrenos agrícolas debido a los vientos fuertes y cambiantes, que también obligaron a limitar temporalmente las operaciones de algunos medios aéreos.
Las llamas afectaron a localidades como Psatha, Porto Germeno, Kandili y Agia Skepi. Las autoridades enviaron avisos de emergencia y ordenaron evacuaciones preventivas en distintos núcleos mientras el incendio dañaba viviendas, campos y superficies forestales. Los equipos de tierra utilizaron maquinaria pesada para construir cortafuegos y tratar de frenar el avance de las llamas.
A pesar de la tragedia, el operativo aéreo continuó con otros recursos. Al amanecer del lunes despegaron cinco aviones de descarga de agua y otros cinco helicópteros para apoyar a los centenares de bomberos desplegados sobre el terreno. Reuters informó de que más de 400 efectivos y 21 aeronaves participaban en las operaciones contra el incendio.
Los investigadores también analizan el posible origen del fuego. Las primeras pesquisas apuntan a que pudo comenzar por chispas procedentes de una instalación eléctrica privada, aunque esta hipótesis deberá quedar acreditada dentro del procedimiento correspondiente. Dos personas fueron detenidas por su supuesta relación con el inicio del incendio.
Grecia despide a los dos miembros del operativo
El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, trasladó sus condolencias por la muerte de los dos tripulantes y destacó que perdieron la vida mientras participaban en el esfuerzo por contener el incendio. El accidente ha golpeado especialmente a los servicios de emergencia, que afrontan jornadas prolongadas de trabajo durante una temporada marcada por las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación.
Grecia recurre habitualmente a aeronaves y tripulaciones extranjeras para reforzar su dispositivo durante los meses de mayor riesgo. La presencia de un piloto danés y otro británico entre las dos dotaciones refleja el carácter internacional de una campaña en la que participan empresas contratistas, equipos nacionales y mecanismos de cooperación europeos.
La prioridad inmediata continúa siendo controlar los focos activos y proteger a las poblaciones situadas en la trayectoria del incendio. Paralelamente, la investigación deberá aclarar por qué los dos helicópteros llegaron a aproximarse hasta colisionar y si se respetaron los procedimientos de separación y coordinación aérea establecidos para una operación de estas características.
El siniestro ha convertido una misión de extinción en una de las tragedias más graves de la actual temporada de incendios en Grecia. Mientras continúan los trabajos sobre el terreno, los servicios de emergencia recuerdan a los dos fallecidos como integrantes de un dispositivo internacional que trabajaba para proteger a las comunidades amenazadas por las llamas.