Marchas antiinmigración y contraprotestas recorren ya las ciudades australianas
Centenares de manifestantes en varias capitales
March for Australia volvió a convocar concentraciones en las principales ciudades del país un año después de sus primeras movilizaciones nacionales. En Sídney se reunieron más de 300 personas en Belmore Park, según la cobertura presencial de The Guardian. Más de 70 agentes, entre ellos policías antidisturbios y unidades montadas, fueron desplegados en torno al acto y a una contraprotesta prevista en Hyde Park.
La Policía de Queensland calculó que unas 400 personas asistieron a la concentración de Brisbane y que otras 50 participaron en la respuesta opuesta, de acuerdo con el mismo medio. Dos hombres recibieron órdenes de abandonar la zona por alterar el orden. En Nueva Gales del Sur, la policía dictó tres órdenes semejantes, pero no comunicó una alteración grave de la seguridad pública.
En Melbourne, centenares de simpatizantes recorrieron el distrito central mientras los contramanifestantes permanecían en un espacio separado. Una ficha fotográfica distribuida por Reuters Connect documentó la presencia de ambos grupos, aunque la propia plataforma advierte de que el texto y las imágenes fueron aportados por SOPA Images y no verificados de manera independiente por Reuters.
De la inmigración a la libertad de expresión
La convocatoria fue presentada esta vez como una defensa de la libertad de expresión y una protesta contra leyes que sus organizadores consideran restrictivas. La web oficial de March for Australia reclamó derogar normas relacionadas con la comunicación política y reforzar constitucionalmente ese derecho. Estas formulaciones reflejan la posición de los convocantes, no una conclusión jurídica sobre la legislación australiana.
El movimiento mantiene, no obstante, una relación directa con la oposición a lo que denomina “inmigración masiva”. En Sídney, asistentes aplaudieron referencias a terminar con esos flujos y a la denominada “remigración”, según The Guardian. Esta última palabra es utilizada por sectores de extrema derecha para defender retornos o expulsiones a gran escala y puede abarcar, dependiendo de quien la emplee, tanto a extranjeros sin residencia como a residentes legales e incluso ciudadanos de origen migrante.
La ambigüedad del concepto exige no tratarlo como sinónimo de una política migratoria ordinaria. Las deportaciones administrativas se basan en expedientes individuales y en la situación legal de cada persona. La “remigración”, en cambio, suele describirse como un proyecto colectivo sustentado en la nacionalidad, la ascendencia o una determinada idea de identidad cultural.
Dirigentes políticos y activistas en los escenarios
En Melbourne, el influente digital Hugo Lennon, conocido como Auspill, encabezó parte de la marcha y dirigió consignas, según vídeos examinados por The Guardian. En Sídney intervino Mark Latham, antiguo líder federal del Partido Laborista y posteriormente dirigente de One Nation en Nueva Gales del Sur. Latham pidió abolir las leyes estatales contra el discurso de odio promovidas por el Gobierno de Chris Minns.
También participaron el diputado libertario John Ruddick, el activista Chris Yates y el exdiputado liberal Ross Cameron. En Brisbane, la convocatoria anunció como oradores a Barclay McGain, Andre Mamet y Harry Richardson. La presencia de políticos y comunicadores conocidos ayuda a que un movimiento surgido fuera de los partidos traslade su agenda hacia el debate institucional.
No todos los asistentes pertenecían a organizaciones extremistas. Sin embargo, actos anteriores de March for Australia fueron promovidos o aprovechados por personas vinculadas con grupos neonazis y nacionalistas blancos. La distinción es necesaria: documentar la participación de determinados dirigentes no permite atribuir automáticamente su ideología a cada persona presente.
Incidentes y actuación policial en Melbourne
La jornada fue descrita como mayoritariamente pacífica, pero en Melbourne se produjeron momentos de tensión cuando los policías mantuvieron separados a manifestantes y contramanifestantes. La periodista Rebecca Powell cayó al suelo al quedar entre una línea policial y parte de la multitud, según imágenes y su testimonio recogidos por News.com.au. Powell manifestó después que no había sufrido daños.
El balance de la Policía de Victoria citado por ese medio incluyó tres arrestos relacionados con presuntos ataques o resistencia a agentes y dos denuncias por comportamiento ofensivo. Se trata de actuaciones policiales iniciales, no de condenas. La responsabilidad penal solo puede establecerse después de la investigación y, cuando corresponda, de una decisión judicial.
Separar físicamente concentraciones rivales es una medida habitual cuando existe riesgo de confrontación. Sin embargo, la policía debe permitir que periodistas, observadores y participantes pacíficos documenten su actuación. Los incidentes requieren revisar órdenes, grabaciones y posición de cada persona antes de concluir si el empleo de fuerza fue necesario y proporcionado.
One Nation y el aprovechamiento electoral
Varios oradores atribuyeron a las movilizaciones parte del crecimiento de One Nation, el partido nacionalista dirigido por Pauline Hanson. El fundador de Revive Australia, Brian Marlow, afirmó en Sídney que las marchas habían contribuido a sus avances en las encuestas y celebró su reciente victoria en la elección parcial de Secret Harbour, en Australia Occidental.
Esa afirmación corresponde a los organizadores y no demuestra una relación causal. El apoyo a One Nation puede responder también al coste de la vivienda, los precios, el malestar con los partidos tradicionales y diferencias entre zonas urbanas y regionales. Las políticas migratorias forman parte de esa disputa, pero no explican por sí solas cada voto.
La relación entre March for Australia y One Nation tampoco es completamente uniforme. Algunos asistentes llevaron prendas del partido, pero las cuentas del movimiento habían criticado su propuesta de fijar la migración neta en 130.000 personas anuales. La migración neta es la diferencia entre quienes llegan para residir durante un periodo prolongado y quienes abandonan el país; incluye estudiantes, trabajadores, familias y otros movimientos, no solo refugiados.
La respuesta de Albanese y el debate multicultural
El primer ministro Anthony Albanese habló el mismo domingo ante la conferencia laborista de Queensland. Defendió el multiculturalismo y acusó al populismo de extrema derecha de enfrentar a unos australianos con otros. Su discurso estuvo dirigido especialmente contra One Nation, que aparece como una amenaza electoral creciente para el Laborismo.
La coincidencia entre el discurso y las marchas refleja la centralidad política de la inmigración. Australia intenta reducir ciertos flujos netos posteriores a la pandemia, pero mantiene un programa humanitario de 20.000 plazas anuales después de la rectificación gubernamental anunciada la semana pasada. Mezclar ambas cifras puede crear una impresión equivocada: los refugiados representan solo una parte del sistema migratorio completo.
El debate legítimo sobre volúmenes, vivienda, infraestructuras y mercado laboral no ampara amenazas ni discriminación contra residentes por su origen. Del mismo modo, calificar indiscriminadamente a todos los participantes como extremistas impediría distinguir entre preocupación política, retórica excluyente y pertenencia efectiva a organizaciones violentas.