El impacto y el rescate
El siniestro tuvo lugar a las 08:50 horas de este lunes 23 de febrero de 2026, cuando la embarcación —con 31 ocupantes subsaharianos a bordo— chocó contra unas rocas salientes situadas a escasos 20 metros de la línea de costa de Formentera. Tras el impacto, los migrantes lograron aferrarse a las rocas y aguardaron la llegada de los efectivos de seguridad. El Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil, con el apoyo del Servicio Provincial de la Benemérita, ejecutó el operativo de rescate y trasladó a todos los supervivientes hasta tierra firme.
Atención sanitaria y acogida
Dos de los 31 migrantes rescatados debieron recibir atención médica por presentar síntomas de hipotermia, aunque no se han reportado fallecidos ni personas desaparecidas. Una vez en tierra, los rescatados fueron trasladados a la carpa de primera acogida habilitada en el puerto de La Savina, la instalación destinada a la recepción inicial de migrantes que arriban a Formentera. Desde allí, el grupo fue trasferido a Ibiza para quedar a disposición de la Policía Nacional, siguiendo el protocolo estándar aplicado en el archipiélago.
Una jornada con múltiples llegadas
El rescate de los 31 subsaharianos no fue el único incidente registrado ese día. A las 07:05 horas de la misma mañana, la Guardia Civil de Formentera había interceptado ya a 12 personas de origen magrebí en línea de costa en la zona de l'Estufador. Durante la madrugada del mismo 23 de febrero, otras dos embarcaciones habían sido interceptadas en los enclaves de Es Ram y s'Estufador, sumando 26 migrantes adicionales a la cifra del día.
El factor climatológico
Según fuentes consultadas, la previsión de buen tiempo para esta semana favorece las condiciones de navegación de las pateras, lo que apunta a que podrían registrarse nuevas llegadas en los próximos días. Este episodio se enmarca en un patrón de llegadas sostenido que ya convirtió a las Islas Baleares en uno de los principales focos de entrada de migración irregular en España: el archipiélago cerró 2025 con un récord histórico de más de 7.300 llegadas en patera y más de 1.000 personas desaparecidas. La buena climatología estacional, combinada con las conocidas rutas del Mediterráneo occidental y el estrecho de Sicilia hacia las Pitiusas, plantea un escenario de presión continuada sobre los recursos de rescate y acogida en las islas.