Cuba comenzó a restablecer parcialmente su sistema eléctrico nacional tras un gran apagón registrado el sábado, con la empresa estatal Unión Eléctrica informando que en La Habana se ha normalizado en torno al 70% del servicio, dando prioridad a los circuitos que alimentan hospitales y sistemas de abastecimiento de agua, mientras el resto del país continúa con una recuperación gradual marcada por la fragilidad estructural de la red.
Veinticuatro horas después del colapso eléctrico más reciente, la Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) está nuevamente interconectado desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba, aunque todavía quedan zonas sin servicio pleno. La provincia de Guantánamo, en el extremo oriental, seguía operando con microsistemas locales destinados a cubrir cargas esenciales a la espera de su reconexión completa al SEN.
En La Habana, la UNE reportó que se ha restablecido la electricidad a cerca del 70% de los clientes, con prioridad para los circuitos donde se ubican hospitales, sistemas de bombeo de agua y otros servicios básicos. Pese a estos avances, la empresa advirtió que persisten afectaciones por déficit de generación y que unos 90 circuitos de la capital continúan pendientes de ser reenergizados.
Partes oficiales difundidas durante la jornada detallan una progresión escalonada: a mediodía del domingo se había restablecido el 33% del suministro en la ciudad, porcentaje que subió al 55,8% por la tarde y se acercó posteriormente al 70% conforme se incorporaban nuevas subestaciones y circuitos. La estrategia ha consistido en priorizar subestaciones clave y restablecer primero los circuitos vinculados a salud, agua potable y otros servicios estratégicos, antes de avanzar hacia áreas residenciales menos críticas.
El apagón se originó el sábado por la tarde tras la salida imprevista de la unidad 6 de la central termoeléctrica Diez de Octubre, en Nuevitas (Camagüey), lo que desencadenó un efecto dominó que desconectó el SEN a las 18:32 horas, dejando sin suministro a cerca de 10 millones de personas. La UNE y el Ministerio de Energía y Minas explicaron que la caída de una unidad clave provocó la desincronización de otras generadoras y la desconexión total como medida de protección del sistema.
Ante la emergencia, las autoridades activaron esquemas de recuperación basados en microsistemas eléctricos, pequeñas “islas” de generación aisladas del SEN que permiten energizar progresivamente zonas específicas. Hospitales, centros de salud, acueductos y puntos de distribución de alimentos se situaron en la primera línea de prioridad, mientras centrales de ciclo combinado y plantas de gas en Matanzas, Varadero y Boca de Jaruco aportaban generación limitada para impulsar el proceso de arranque.
Este es el tercer colapso total del sistema eléctrico cubano en lo que va de mes y el segundo en apenas una semana, lo que evidencia la fragilidad de una red que opera con escasa reserva de generación. Informes oficiales y medios locales recuerdan que entre finales de 2024 y principios de 2025 ya se produjeron múltiples desconexiones nacionales o regionales, asociadas tanto a averías en unidades termoeléctricas como a déficits extremos de combustible.
Representantes de la UNE han señalado que el restablecimiento actual se ve condicionado por la falta de combustible y por la indisponibilidad de varias centrales, como Felton, que continúa fuera de servicio. La combinación de equipos envejecidos, falta de mantenimientos profundos y restricciones en el suministro de petróleo limita la capacidad de respuesta ante eventos súbitos, alargando los tiempos de recuperación y dejando a la población expuesta a apagones prolongados.
La empresa eléctrica ha insistido en que la normalización plena tomará más tiempo y que seguirán las interrupciones programadas mientras se estabiliza la generación. Las autoridades locales en La Habana y otras provincias supervisan sobre el terreno el avance de las reparaciones y la reconexión de circuitos, con el compromiso declarado de priorizar servicios vitales y reducir al mínimo el impacto sobre la población dentro de las limitaciones actuales del sistema.