Un liderazgo regional que se consolidó en 2025
El punto de partida de esta tendencia está en 2025. Reuters destacó a comienzos de 2026 que las acciones de Colombia, Perú y Chile estuvieron entre las de mejor desempeño dentro del universo emergente durante el año anterior, en un contexto de disciplina monetaria y fiscal, dólar más débil y precios favorables para exportadores de materias primas. Esa combinación elevó el atractivo de varios mercados latinoamericanos frente a otras geografías emergentes.
Chile: cobre, bolsa fuerte y nuevo ciclo político
En Chile, el mercado accionario sigue muy ligado al cobre, principal fuente de divisas del país. Reuters señaló en febrero que el peso chileno alcanzó máximos desde septiembre de 2023 mientras la bolsa avanzaba de la mano del repunte del metal rojo. A cierre del 13 de marzo, el S&P IPSA se situaba en 10.466,52 puntos, según registros de mercado. No obstante, el impulso ha empezado a moderarse por la mayor volatilidad internacional: Reuters informó esta semana que, tras haber tocado máximos previamente, los mercados chilenos cedieron parte del avance ante el encarecimiento del petróleo, las tensiones geopolíticas y el riesgo de mayor inflación importada. El Gobierno chileno proyecta un crecimiento de 2,4% para 2026.
Perú: fortaleza bursátil pese al ruido político
Perú mantiene un perfil atractivo para inversores por su exposición minera, su inflación relativamente contenida y una percepción de continuidad macroeconómica incluso en un contexto político inestable. Reuters subrayó en enero que la bolsa peruana figuró entre las de mejor desempeño regional en 2025, y en febrero apuntó que los mercados locales se mostraban mayoritariamente indiferentes al nuevo cambio presidencial, precisamente por la expectativa de continuidad económica. El país proyectaba crecer 3,5% en 2025, una de las tasas más altas de la región, y el Ministerio de Economía había estimado un promedio de 3,2% entre 2026 y 2029. A mediados de marzo, el mercado peruano seguía además respaldado por su condición de gran productor de cobre, aunque la reciente crisis del gas y revisiones privadas a la baja muestran que el panorama de 2026 ya no es tan lineal como hace unos meses.
Argentina: rally estructural, pero con más riesgo en 2026
Argentina continúa captando atención internacional, aunque su comportamiento bursátil es hoy más volátil que el de otros mercados andinos. El S&P Merval mostraba al 13 de marzo una ganancia interanual de 18,39%, pero acumulaba una caída mensual de 6,16%, según datos recogidos por Reuters. El interés del mercado sigue vinculado al programa de ajuste y desregulación del presidente Javier Milei, al intento de normalización macroeconómica y al potencial exportador de sectores como hidrocarburos, minería y litio. En marzo, el Gobierno reforzó ese mensaje ante Wall Street y coincidió con anuncios como la financiación internacional del proyecto de litio Rincón y nuevas inversiones en cobre. Aun así, la inflación sigue elevada: Reuters estimó una tasa anual del 32,7% en febrero, y la previsión de crecimiento para 2026 ronda el 3%, con un rango amplio entre analistas.
El motor común: commodities y valoración relativa
El denominador común de estos mercados sigue siendo la exposición a materias primas y unas valoraciones que muchos gestores consideran todavía competitivas. En Chile y Perú pesa sobre todo el cobre; en Argentina, además del agro, ganan relevancia el petróleo, el gas, el litio y el cobre. Reuters, al analizar el renovado interés de los inversores por América Latina, vinculó ese flujo tanto al mejor tono de los commodities como a una percepción de mayor ortodoxia macroeconómica en varios países de la región. También influyen la búsqueda global de diversificación y la idea de que Latinoamérica ofrece sectores con capacidad de beneficiarse de la transición energética y de la demanda de minerales críticos.
Qué ha cambiado en 2026
La actualización clave de la noticia es que el buen desempeño bursátil regional sigue siendo un hecho relevante, pero ya no puede describirse como un movimiento homogéneo ni exento de riesgos. En Chile, el shock de precios energéticos y la volatilidad externa han enfriado parte del optimismo inicial. En Perú, la crisis del gas recordó que también existen vulnerabilidades operativas que pueden afectar inflación y actividad. En Argentina, el relato de recuperación convive con una mayor sensibilidad a la inflación, al financiamiento externo y al humor global de los inversores. En otras palabras, las bolsas de Chile, Perú y Argentina siguen siendo mercados observados por su rentabilidad potencial, pero el foco ha pasado del rally generalizado a una selección más fina por país, riesgo y sector.
Perspectiva de corto plazo
De cara a las próximas semanas, la evolución de las bolsas de Chile, Perú y Argentina dependerá de una combinación de factores: precios internacionales del cobre, oro, petróleo y litio; estabilidad cambiaria; trayectoria de la inflación; ritmo de crecimiento y señales de política económica. El interés inversor por estos mercados persiste, pero la etapa actual exige una lectura menos lineal que la de 2025. El balance regional sigue siendo favorable frente a otros emergentes, aunque con desempeños cada vez más diferenciados.