Una explosión frente a la sede policial
La detonación se produjo frente a la comandancia de la Policía Municipal mientras Ojocaliente celebraba su feria anual. La primera comunicación oficial, difundida por el secretario general de Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Mugüerza, confirmó seis civiles lesionados, desplegó un operativo para localizar a los agresores y aseguró que la situación se encontraba bajo control. Los heridos fueron trasladados para recibir atención médica, aunque inicialmente no se detalló la gravedad de sus lesiones.
Las informaciones iniciales describieron dos posibles mecanismos. El reporte basado en el comunicado estatal indicó que hombres que viajaban en un vehículo habrían arrojado un artefacto explosivo. Una actualización posterior señaló que las primeras investigaciones situaban el material explosivo dentro de un automóvil particular, origen de la caracterización del hecho como ataque con coche bomba. Esta diferencia deberá ser resuelta por los peritajes; por ahora no corresponde presentar como definitiva ninguna reconstrucción.
Un saldo todavía sujeto a actualización
El recuento oficial inicial fue de seis civiles heridos. Horas después, EL PAÍS informó de siete lesionados e incluyó entre ellos a una mujer policía, citando a autoridades estatales. Al tratarse de cifras preliminares que no coinciden por completo, esta pieza conserva como base el mínimo confirmado oficialmente y deja constancia del reporte posterior, sin sumar ni reinterpretar los registros.
Tampoco se habían divulgado los nombres y edades de las personas atendidas ni un informe médico consolidado. Algunas versiones locales difundieron saldos superiores, pero carecían de confirmación institucional suficiente y no se incorporan como hechos. La ausencia de una lista oficial completa obliga a mantener el balance abierto hasta que la Fiscalía o la Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas presente una actualización verificable.
Daños materiales y suspensión de la feria
La explosión ocasionó daños en la sede policial y en vehículos estacionados en el exterior. El balance publicado por EL PAÍS contabilizó once automóviles particulares y dos unidades de la corporación afectadas. Imágenes difundidas por medios locales mostraron vehículos calcinados y desperfectos en los muros; esos registros sirven para documentar los daños, pero no permiten por sí solos determinar la composición, potencia o procedencia del explosivo.
El alcalde Juan Zambrano ordenó cancelar la coronación de la reina de la Feria de Ojocaliente, un evento multitudinario previsto para esa misma noche. La suspensión fue presentada como una medida preventiva para proteger a habitantes y visitantes. La administración municipal informó que trabajaba de manera coordinada con instancias estatales y federales, mientras las autoridades pidieron a la población consultar únicamente canales oficiales.
Investigación sin responsables identificados
Al cierre de la verificación no se habían anunciado detenciones ni se había atribuido formalmente el ataque a una organización. Las diligencias deberán establecer quién preparó el artefacto, cómo fue trasladado, cuál fue el punto exacto de detonación y si el objetivo era la instalación, los agentes municipales o la población congregada por las fiestas. Atribuir anticipadamente el hecho a un cartel supondría ir más allá de la evidencia disponible.
El atentado se produjo en un estado donde distintas organizaciones criminales han disputado rutas, territorios y economías ilegales. EL PAÍS recordó que un mes antes cinco cuerpos fueron encontrados en un puente del municipio de Pánuco y que la investigación de aquel caso señaló a una célula del Cartel de Sinaloa. Ese antecedente ayuda a explicar el contexto de inseguridad, pero no prueba relación alguna con la explosión de Ojocaliente.
La prioridad inmediata es consolidar el parte médico, identificar a los responsables y determinar técnicamente la naturaleza del explosivo. También deberá evaluarse si existieron fallos de seguridad alrededor de la comandancia y de los actos feriales. Hasta que concluyan los peritajes, la denominación “coche bomba” debe entenderse como la hipótesis divulgada por las investigaciones preliminares, no como una conclusión judicial.