Lewis Hamilton afirmó que los pilotos de Fórmula 1 “no tienen derecho a voto” y denunció que la FIA está dejando fuera a los competidores del debate sobre las regulaciones de las unidades de potencia de 2026. Sus declaraciones llegan tras el accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón, un incidente que ha intensificado las críticas por los riesgos asociados a los nuevos sistemas de gestión energética.
Hamilton sostuvo en Suzuka que los pilotos no forman parte del comité que decide las normas y que, por tanto, no cuentan con poder real de influencia sobre los cambios reglamentarios. El siete veces campeón del mundo subrayó que la discusión sobre el futuro técnico de la categoría está siendo conducida principalmente por equipos y organismos de gestión, mientras los pilotos quedan al margen.
La polémica se ha intensificado después del accidente de Oliver Bearman en la carrera del domingo, cuando un fuerte diferencial de velocidad con otro monoplaza derivó en un impacto de 50G. Según los reportes técnicos, la situación estuvo vinculada a la forma en que las nuevas reglas de 2026 obligan a gestionar la energía y a los cambios de ritmo entre coches durante la vuelta.
La FIA ha respondido señalando que las regulaciones de 2026 siguen en fase de ajustes y que ya mantiene conversaciones con equipos, fabricantes de unidades de potencia, pilotos y Formula One Management. El organismo admitió que las condiciones reales observadas en pista pueden justificar modificaciones en parámetros concretos, especialmente en materia de gestión de energía y seguridad.
El malestar de los pilotos no es nuevo. Desde las primeras carreras del ciclo regulatorio, varios competidores han advertido que el nuevo equilibrio entre motor de combustión y sistema híbrido puede generar diferencias de rendimiento difíciles de controlar en situaciones de tráfico o defensa de posición. La combinación de recuperación energética, entrega de potencia y variación de velocidades máximas se ha convertido en el principal foco de preocupación.
La revisión reglamentaria prevista por la FIA en los próximos días será clave para determinar si se introducen ajustes antes de que el paquete técnico de 2026 quede cerrado. En ese contexto, las declaraciones de Hamilton refuerzan la presión sobre la federación para incorporar de forma más directa la voz de los pilotos en el diseño de las normas.