FIFA pide perdón, pero cierra filas con Infantino tras su gran crisis comercial

FIFA sostiene a Infantino tras admitir fallos y pedir perdón a sus federaciones

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La FIFA reafirmó el 5 de agosto su “pleno apoyo” a Gianni Infantino después de una reunión de crisis celebrada en Rabat y remitió una disculpa a sus 211 federaciones por los errores cometidos al tramitar el fallido proyecto de entrada de capital privado en el negocio comercial del Mundial. La demostración interna de unidad no ha detenido la presión exterior: el primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró ese mismo miércoles que había perdido la confianza en el presidente del organismo.

Una reunión de urgencia para proteger el liderazgo

La cúpula de la FIFA se reunió en Marruecos con Infantino, el secretario general Mattias Grafström y miembros del consejo de administración. El encuentro debía ofrecer una respuesta a la crisis provocada por FIFA Forward Enterprise, la sociedad que habría concentrado derechos comerciales de las principales competiciones y vendido alrededor del 20 % de su capital a inversores privados. Después de la reunión, la organización aseguró que su dirección mantenía un respaldo completo al presidente.

La FIFA acompañó ese apoyo con una admisión formal de errores. Una carta enviada al Consejo y a las 211 asociaciones reconoció que la propuesta debió gestionarse de otra manera, pidió disculpas y prometió revisar los procedimientos internos. La entidad insistió, no obstante, en que el proyecto había sido retirado definitivamente y advirtió de que protegería su reputación frente a los ataques que considere injustificados.

La iniciativa descartada contemplaba vender una quinta parte de una nueva compañía de derechos por una operación que habría recaudado aproximadamente 4.200 millones de dólares para programas de desarrollo. Reuters informó de que la sociedad habría administrado activos vinculados al Mundial y a otras competiciones internacionales, una transferencia de enorme trascendencia económica que no fue consultada de forma suficiente con varios dirigentes y confederaciones.

La disculpa no resuelve el problema de confianza

La retirada del plan evitó una ruptura deportiva inmediata, pero no reconstruyó automáticamente la confianza. La UEFA había llegado a respaldar un posible boicot de sus 55 federaciones si la venta seguía adelante, mientras la Confederación Asiática y la Concacaf también rechazaron la operación. El organismo europeo sostiene que la crisis revela un problema de gobernanza más profundo que no desaparece con el abandono de la propuesta.

Las críticas internas han resultado especialmente dañinas. Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, dimitió en protesta; Arsène Wenger aseguró que no participó en la elaboración del proyecto, y el director operativo Kevin Lamour describió internamente lo ocurrido como una iniciativa personal sobre la que parte de la administración había sido engañada.

Grafström también remitió un mensaje a los empleados en el que lamentó la sucesión de acontecimientos que condujo al abandono permanente del proyecto. Aunque no mencionó directamente a Infantino, defendió que la institución y su responsabilidad con el fútbol mundial debían prevalecer sobre los episodios y dirigentes concretos.

Ese contraste explica la principal debilidad de la declaración de Rabat. La dirección afirma que está unida detrás del presidente, pero integrantes relevantes de la estructura han expresado dudas sobre cómo se tomó una decisión que podía redefinir durante décadas la explotación comercial de la Copa del Mundo.

Canadá eleva la presión política

Mark Carney, primer ministro de uno de los tres países que organizaron el Mundial de 2026, declaró que ya no confía en Infantino. Según Carney, no consultar a directivos superiores y miembros de los órganos de gobierno sobre una operación de esa importancia constituye un fallo que debería resultar “fatal” para cualquier dirigente.

La intervención canadiense amplía la dimensión de la crisis. Ya no se trata únicamente de una discusión entre federaciones de fútbol: un jefe de Gobierno que apareció junto a Infantino durante el reciente Mundial ha cuestionado abiertamente su continuidad.

La postura de Carney se suma a las críticas formuladas desde Europa y por antiguos dirigentes. Varias asociaciones nacionales han retirado su apoyo a la reelección de Infantino, mientras el exinternacional portugués Luis Figo ha reclamado su dimisión.

La elección de 2027 aparece en el horizonte

Infantino pretende obtener un cuarto mandato en el Congreso de la FIFA previsto para marzo de 2027 en Rabat. Hasta hace pocas semanas, su reelección parecía prácticamente asegurada; la crisis ha introducido incertidumbre, aunque todavía no existe un rival confirmado con una coalición suficiente para derrotarlo.

Marruecos continúa respaldándolo y una parte de las asociaciones africanas, asiáticas y de otras regiones valora el crecimiento de las aportaciones del programa FIFA Forward durante su presidencia. La financiación directa constituye uno de los principales argumentos de Infantino ante federaciones cuyos presupuestos dependen en gran medida del organismo mundial.

Para forzar un Congreso extraordinario serían necesarias solicitudes formales de al menos 43 asociaciones. No se ha comunicado que ese umbral se haya alcanzado, por lo que la batalla inmediata se centrará en la retirada o mantenimiento de apoyos antes del plazo de candidaturas de noviembre.

Qué deberá aclarar ahora la FIFA

La revisión prometida tendrá que explicar quién diseñó la sociedad, qué responsables conocían sus condiciones y por qué el Consejo y las confederaciones no participaron antes. También deberá detallar el papel de los asesores financieros y los derechos que habrían obtenido los inversores sobre los ingresos futuros.

La organización tendrá que demostrar que la disculpa se traduce en controles verificables. Una reforma interna sin publicación de conclusiones, responsabilidades y nuevas salvaguardas difícilmente satisfará a quienes consideran que el problema fue estructural y no un simple fallo de comunicación.

También permanece abierta la cuestión económica. La FIFA desea aumentar sus recursos y modernizar la explotación digital y comercial de sus torneos. Es probable que busque nuevas alianzas, pero cualquier iniciativa que afecte al Mundial deberá construirse ahora con una consulta mucho más amplia.

Unidad oficial y crisis política

El mensaje emitido desde Rabat persigue dos objetivos: reconocer errores para contener a las federaciones y demostrar que Infantino conserva el control de la administración. Es una posición defensiva que permite ganar tiempo, pero no garantiza la recuperación de legitimidad.

La oposición debe decidir, a su vez, si convierte las críticas en una candidatura alternativa. Sin un rival, la pérdida de confianza puede no ser suficiente para impedir la reelección del presidente.

La crisis ha dejado una consecuencia duradera: la gestión económica del Mundial ya no podrá tratarse como una cuestión exclusivamente comercial. La gobernanza, la consulta a las federaciones y el control sobre los activos centrales del fútbol se han convertido en asuntos decisivos de la próxima elección.

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