De acuerdo con el reportaje del diario estadounidense, los pasivos del Barça han escalado hasta los 2.500 millones de euros, una cifra confirmada por el tesorero del club y que prácticamente duplica el endeudamiento de su gran rival, el Real Madrid. Esta carga financiera sitúa a la entidad azulgrana como el club más endeudado del fútbol mundial, combinando deuda ligada al proyecto de estadio con obligaciones derivadas de años de gasto elevado en fichajes, salarios y operaciones para cuadrar las cuentas.
El informe detalla que alrededor de 1.500 millones de euros de los pasivos se corresponden con la financiación a largo plazo del proyecto Espai Barça, que incluye la reforma integral del Spotify Camp Nou y el desarrollo del entorno del estadio. Esta financiación se articula a través de un préstamo sindicado con unos 20 inversores y estructuras diseñadas junto a Goldman Sachs, con vencimientos escalonados que empezarán a tener un peso significativo en la próxima década y tipos de interés medios superiores al 5%.
El resto de la deuda, según la investigación, procede de la decisión del club de seguir compitiendo al máximo nivel a pesar de sus restricciones financieras, recurriendo a la contratación de grandes estrellas y a la venta anticipada de ingresos futuros. Entre las operaciones más relevantes figura la cesión del 25% de los derechos audiovisuales domésticos de LaLiga durante 25 años a la firma de inversión Sixth Street a cambio de 667 millones de euros, lo que podría redirigir en conjunto cerca de 1.000 millones de euros hacia el socio inversor si se mantienen los valores actuales del mercado.
La investigación recuerda que el presidente Joan Laporta describió al club como “técnicamente en bancarrota” tras su regreso a la presidencia en 2021, antes de activar las conocidas “palancas” financieras para evitar incumplimientos graves y reforzar la plantilla. Críticos internos y analistas consultados señalan que esas maniobras han permitido ganar tiempo pero también han comprometido ingresos futuros, restringiendo el margen de maniobra de la entidad en los próximos años.
La remodelación del “nuevo Camp Nou” avanza con retrasos significativos respecto al calendario inicial, lo que ha reducido de forma notable la capacidad de generar ingresos de día de partido mientras el equipo disputa sus encuentros como local en el Estadi Olímpic Lluís Companys. Diferentes informes apuntan a pérdidas de decenas de millones de euros por temporada en concepto de taquilla, hospitalidad y eventos, en un momento en que el club necesita maximizar sus recursos para cumplir con sus obligaciones financieras y las normas de control económico de LaLiga.
Los planes oficiales del Barça proyectan que, una vez completado el Espai Barça, los ingresos anuales vinculados al estadio podrían situarse en torno a los 350 millones de euros, aproximadamente el doble de lo que generaba el Camp Nou antes de las obras, una cifra superior a la de cualquier otro club salvo el Real Madrid. Esta previsión, sin embargo, depende de que el proyecto se ejecute sin nuevos sobrecostes relevantes y de que la demanda de entradas, abonados, palcos VIP y eventos corporativos responda a las expectativas en un contexto de fuerte competencia global.
La estructura democrática del club, propiedad de unos 150.000 socios que eligen a su directiva en votaciones periódicas, añade complejidad a la toma de decisiones en un escenario de endeudamiento récord. A las puertas de un nuevo ciclo electoral, la gestión de la deuda, la posibilidad de nuevas operaciones sobre activos y el calendario de regreso definitivo al Camp Nou se perfilan como asuntos centrales en el debate interno sobre el futuro del FC Barcelona.