Biología marina | Una cámara sigue al tiburón ballena cuando come bajo el agua

Cámaras en tiburones ballena ya revelan seis formas inéditas de buscar alimento

Una ampliación periodística recuperó las imágenes obtenidas por cámaras transportadas por tiburones ballena en el arrecife Ningaloo, Australia. El estudio, publicado el 21 de julio, reunió 22,5 horas de vídeo y 106 trabajos anteriores para catalogar 36 conductas, incluidas seis formas de alimentación nunca documentadas directamente.

Nueva cobertura para cámaras desplegadas en 2018

La información recibió nueva difusión el 4 de agosto de 2026 mediante una cobertura periodística sobre las cámaras y las 36 conductas. La investigación científica no apareció ese día: fue publicada el 21 de julio en Marine Biology con el DOI 10.1007/s00227-026-04900-y.

Las grabaciones tampoco son de 2026. Proceden de una campaña realizada en 2018 en el arrecife Ningaloo, en Australia Occidental. El desfase es normal: recuperar, revisar y clasificar decenas de horas de vídeo, compararlas con la bibliografía y superar la evaluación académica requiere años.

El trabajo fue dirigido por Christine Barry, investigadora doctoral vinculada al Instituto Australiano de Ciencias Marinas —AIMS— y a la Universidad Murdoch. El comunicado oficial de AIMS explica el catálogo y las seis conductas nuevas; otra crónica de los propios investigadores detalla la colocación y recuperación de los dispositivos.

Veintidós horas desde el lomo del pez más grande

Los investigadores sujetaron cámaras y sensores de movimiento a la aleta dorsal de cinco tiburones ballena juveniles. El sistema se instaló mientras los científicos nadaban junto al animal y estaba programado para desprenderse después de 24 horas, sin dejar equipos permanentes.

Los aparatos reunieron 22,5 horas utilizables de vídeo. Mostraban la parte anterior del cuerpo y el campo visual situado frente al tiburón, a la vez que los sensores registraban velocidad, profundidad, inclinación y aceleración.

Una cámara transportada por el propio animal supera una limitación importante. Desde una embarcación o mediante buceadores solo puede observarse al tiburón cerca de la superficie. Cuando desciende o se aleja de la costa, su conducta deja de ser visible aunque un transmisor continúe registrando su posición.

El vídeo permite vincular cada cambio de movimiento con una acción concreta: abrir la boca, aspirar agua, deslizarse, perseguir kril, acercarse al fondo o interactuar con otro animal. Sin imágenes, varios de esos patrones podrían confundirse con simples desplazamientos.

Un catálogo de 36 conductas

El equipo combinó las grabaciones con 106 publicaciones científicas y construyó un etograma, nombre técnico de un inventario sistemático de las conductas observadas en una especie.

El catálogo contiene 36 comportamientos. Doce corresponden a la búsqueda o captura de alimento; dos son indicadores relacionados con el movimiento de las branquias; tres describen locomoción; y los restantes incluyen interacciones con otros tiburones ballena, fauna marina, embarcaciones y actividades turísticas.

Seis de las doce conductas alimentarias fueron registradas por primera vez gracias a las cámaras. Entre ellas figura el “deslizamiento lento con alimentación”, durante el cual el tiburón se hunde suavemente manteniendo la boca abierta para filtrar presas con un gasto energético reducido.

Otra estrategia, denominada alimentación durante el descenso, consiste en nadar activamente hacia el fondo mientras se captura alimento a lo largo de la trayectoria. Las imágenes también documentaron persecuciones de enjambres de kril que exigían aceleraciones y cambios rápidos de dirección.

Filtrar no significa comer siempre igual

El tiburón ballena, Rhincodon typus, es el pez vivo de mayor tamaño. A pesar de su volumen, se alimenta principalmente de organismos diminutos: kril, copépodos, huevos de peces, pequeños animales nadadores y otros componentes del plancton.

Puede utilizar filtración por avance, en la que el movimiento del cuerpo empuja agua a través de la boca, o succión, producida mediante expansiones rítmicas de la cavidad bucal y la garganta. El estudio distingue ese mecanismo hidráulico de la postura y el desplazamiento empleados durante cada episodio.

Las seis formas de alimentación lenta fueron las observadas con mayor frecuencia y aparecieron desde la superficie hasta el fondo, que alcanzaba unos 70 metros en el lugar estudiado. Esto modifica la imagen basada casi exclusivamente en agregaciones visibles comiendo cerca de la superficie.

El comportamiento más llamativo no fue necesariamente el más habitual. Perseguir concentraciones densas de kril puede aportar mucha energía durante periodos breves, mientras deslizarse con la boca abierta permite obtener pequeñas cantidades de manera continua y barata.

“Picotear” en un océano de recursos dispersos

Las aguas tropicales abiertas suelen presentar densidades bajas y muy irregulares de alimento. Un animal gigantesco no puede depender únicamente de encontrar grandes enjambres en lugares previsibles; necesita aprovechar también concentraciones menores.

Barry y sus colaboradores interpretan la combinación como una estrategia de “picoteo”. El tiburón mantiene modalidades de bajo coste mientras atraviesa agua con pocas presas y cambia a una alimentación activa cuando encuentra un parche más rico.

El símil no implica que ingiera bocados sólidos como una persona. El animal procesa enormes volúmenes de agua y retiene partículas mediante estructuras filtradoras asociadas con las branquias.

Según AIMS, el repertorio es más diverso que el documentado en otros grandes filtradores, como el tiburón peregrino y varias ballenas barbadas. La comparación se refiere al número de conductas descritas en la literatura disponible, que no es igualmente extensa para todas las especies.

Ningaloo permite observar solo una parte de la población

El arrecife Ningaloo es Patrimonio Mundial y uno de los lugares donde los tiburones ballena se reúnen estacionalmente con suficiente regularidad para estudiarlos. La concentración sostiene además una industria turística regulada.

Los cinco individuos filmados eran juveniles que acudían a una zona costera conocida de alimentación. La muestra no representa necesariamente a adultos, hembras gestantes, tiburones que viven lejos de la costa ni poblaciones de otros océanos.

Las cámaras tampoco pudieron seguir todos los descensos profundos realizados por la especie. Estudios de seguimiento han registrado tiburones ballena a profundidades superiores a mil metros, muy por debajo de los aproximadamente 70 metros observados en esta campaña.

Los autores proponen desplegar dispositivos semejantes en otras agregaciones. Comparar Ningaloo con el mar Rojo, el Caribe, el océano Índico occidental y el Pacífico permitiría saber qué conductas son universales y cuáles dependen de presas, corrientes y relieve local.

Conducta, turismo y conservación

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica al tiburón ballena como especie en peligro. Colisiones con barcos, capturas accidentales y pesca histórica han contribuido a su disminución, mientras su crecimiento lento retrasa la recuperación.

Conocer dónde y cómo se alimenta ayuda a identificar hábitats críticos. Si los animales explotan regularmente el fondo o capas intermedias, una política centrada exclusivamente en proteger las agregaciones superficiales puede resultar insuficiente.

Los vídeos también permiten evaluar respuestas a embarcaciones y nadadores. La publicación no concluye que la presencia turística observada sea inocua en cualquier circunstancia; aporta categorías medibles para comparar distancia, velocidad y cambios de comportamiento.

AIMS considera que Ningaloo funciona como una despensa segura donde los tiburones pueden utilizar numerosas estrategias. Mantener esa función exige conservar el arrecife, las poblaciones de plancton y las condiciones oceanográficas que concentran alimento.

La curiosidad central del estudio no es que el tiburón ballena coma plancton, algo conocido desde hace mucho. Es que el mayor pez del planeta alterna maniobras pasivas y persecuciones, y puede alimentarse desde la superficie hasta el fondo sin que los observadores humanos lo adviertan. Una cámara de apenas unas horas convirtió esos movimientos invisibles en el catálogo conductual más amplio disponible para la especie.

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