Los protocolos médicos de la NASA para emergencias a bordo de la Estación Espacial

Así actúa la NASA cuando un astronauta se pone enfermo en plena misión espacial

Cuando un astronauta se pone enfermo en el espacio, la NASA aplica un protocolo médico preciso que combina telemedicina desde Tierra, formación sanitaria específica de la tripulación, un pequeño “consultorio” a bordo de la Estación Espacial Internacional y, solo en casos graves, la evacuación anticipada del astronauta en la misma nave con la que llegó, como ha demostrado la primera evacuación médica de la ISS realizada en enero de 2026.

Antes de despegar, los astronautas pasan por una preparación médica exhaustiva que busca minimizar riesgos una vez en órbita. Equipos de “flight surgeons” (médicos de vuelo) evalúan su estado de salud, planifican contramedidas frente a problemas previsibles —como pérdida de masa ósea o muscular— y les entrenan en técnicas de primeros auxilios, procedimientos de emergencia, uso de instrumental médico básico e, incluso, maniobras avanzadas como canalizar vías intravenosas o realizar reanimación cardiopulmonar adaptada a microgravedad. Esta preparación incluye también sesiones de simulación y protocolos de cuarentena previos al lanzamiento para reducir la probabilidad de que una infección latente llegue a bordo.

Ya en la Estación Espacial Internacional, la responsabilidad directa de la atención sanitaria recae en el llamado Crew Medical Officer (CMO), un miembro de la tripulación con formación específica en salud que actúa como “médico” a bordo. La ISS dispone de una pequeña farmacia y equipos médicos: botiquín con medicación de uso frecuente, material para curas, dispositivos para fluidoterapia intravenosa, desfibrilador, kits para manejo de vías aéreas, ecógrafo portátil y material para pequeñas intervenciones, entre otros recursos. Aunque existen equipos para escenarios complejos —como intubación o cirugía menor—, hasta la fecha la mayoría de incidentes han sido leves o moderados, sin necesidad de grandes procedimientos invasivos.

La primera línea de respuesta cuando alguien se encuentra mal es la telemedicina. El CMO evalúa los síntomas, toma constantes (tensión arterial, frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno) y, si es necesario, realiza pruebas como ecografías guiadas en tiempo real por especialistas en Tierra, que dan instrucciones paso a paso a través de canales de comunicación dedicados. Este sistema, similar a una consulta médica a distancia pero con protocolos específicos de misión, permite ajustar tratamientos farmacológicos, decidir si se modifica el plan de trabajo del astronauta o si se posponen actividades de mayor riesgo, como paseos espaciales.

Los datos recopilados durante años en la ISS muestran que los problemas médicos más habituales no son las grandes emergencias que se imaginan en las películas, sino cuadros relativamente frecuentes: erupciones cutáneas, molestias respiratorias altas, rinitis, infecciones leves, dolores musculares, cefaleas o malestar asociado a la adaptación al entorno de microgravedad. Un estudio sobre incidencia clínica en vuelos de larga duración cifra en torno a 3,4 eventos médicos por “año de vuelo”, con las erupciones y las infecciones de vías respiratorias altas entre los motivos de consulta más comunes. La conocida “space motion sickness”, una especie de mareo espacial que cursa con náuseas, pérdida de apetito y vómitos en las primeras 48 horas de misión, es otro de los cuadros que la NASA asume como parte del proceso de adaptación y que se maneja con medicación y ajuste de actividades.

El escenario cambia cuando el problema va más allá de un malestar leve. Si la evaluación conjunta entre el CMO y los médicos de vuelo indica que el cuadro puede evolucionar de forma grave o que requiere pruebas diagnósticas avanzadas indisponibles en órbita, NASA contempla la opción de acortar la misión y traer al astronauta de vuelta a la Tierra. Esta decisión implica valorar el riesgo para el afectado y el impacto en la misión, así como comprobar que la nave de regreso —por ejemplo, una cápsula SpaceX— está lista para desacoplarse y realizar la reentrada con seguridad.

En enero de 2026, la agencia llevó a cabo la primera evacuación médica de la Estación Espacial Internacional, un hito que ilustra cómo se aplica este protocolo en la práctica. Un astronauta que presentaba un problema de salud catalogado como “situación seria, pero no de emergencia” regresó anticipadamente junto a tres compañeros en una cápsula comercial, recortando su estancia en órbita en más de un mes para poder someterse a pruebas diagnósticas avanzadas en Tierra. Tras el amerizaje en el Pacífico, un equipo médico especializado evaluó a la tripulación en el propio buque de recuperación y, en cuestión de horas, el astronauta fue trasladado a un hospital y posteriormente al Centro Espacial Johnson para completar su estudio y recuperación.

Cuando el problema se puede controlar a bordo, la prioridad es estabilizar al paciente y adaptar el plan de misión, sin recurrir al regreso anticipado. Esto puede implicar reducir la carga de trabajo, reprogramar experimentos, restringir la participación del astronauta en tareas físicamente exigentes o suspender actividades de mayor riesgo, como una caminata espacial, hasta que su estado sea óptimo. La confidencialidad médica también se respeta: NASA suele informar de “una preocupación médica” sin entrar en detalles sobre el diagnóstico, salvo que el propio astronauta los haga públicos.

Más allá de la fase en órbita, la estrategia de la NASA se concibe como un ciclo completo de atención médica que comienza mucho antes del lanzamiento y se prolonga tiempo después del aterrizaje. Tras el regreso, los equipos sanitarios monitorizan la readaptación a la gravedad, los efectos del descondicionamiento físico y cualquier secuela de la misión, con protocolos de rehabilitación específicos, seguimiento de la salud ósea, muscular y cardiovascular y evaluación de posibles impactos a largo plazo. De este modo, la gestión de una enfermedad en el espacio se integra en una visión de cuidado continuo, donde cada incidente aporta información para mejorar los protocolos de futuras misiones, especialmente de cara a viajes de larga duración a la Luna o Marte.

Más en CURIOSIDADES
Comentarios