Oxford conecta el origen del diestrismo con la evolución humana

La marcha erguida y el cerebro explican por qué la mayoría usa la derecha

Aproximadamente nueve de cada diez personas en el mundo prefieren la mano derecha, una proporción excepcional entre los primates. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Oxford sostiene que esta lateralidad se consolidó cuando el bipedismo liberó una mano para tareas de precisión y el aumento del cerebro reforzó la especialización hemisférica.

Un patrón casi universal

La preferencia por la mano derecha aparece en todas las culturas humanas y se mantiene como una de las características más estables de nuestra especie. Los autores del estudio señalan que este patrón no se explica solo por costumbre o aprendizaje, sino por una base biológica y evolutiva profunda.

El papel del bipedismo

La investigación plantea que la marcha erguida dejó las manos libres para manipular herramientas, alimentos y objetos con mayor precisión, favoreciendo la aparición de una mano dominante. En este marco, la mano derecha habría adquirido ventaja funcional en tareas finas mientras la locomoción se hacía exclusivamente bípeda.

El cerebro como segundo factor

El segundo gran factor es la expansión del cerebro humano, que habría fortalecido la especialización de los hemisferios y, con ello, la preferencia manual. Los autores vinculan la lateralidad manual con la lateralidad cerebral, una relación que también se ha asociado con capacidades cognitivas complejas, incluido el lenguaje.

Qué aporta el estudio

La propuesta de Oxford unifica en un mismo marco dos procesos evolutivos que antes se estudiaban por separado. En lugar de considerar la diestralidad como una rareza estadística, el trabajo la presenta como una consecuencia previsible de la evolución anatómica y cognitiva de los homínidos.

Qué dicen los antecedentes

La idea de que la preferencia manual es antigua no es nueva: investigaciones previas ya habían sugerido que neandertales y especies tempranas del género Homo mostraban lateralidad, aunque en proporciones y contextos distintos. El nuevo trabajo refuerza esa línea de evidencia y la conecta con una explicación más amplia sobre la evolución humana.

Por qué importa

Este tipo de estudios ayuda a entender no solo por qué la mayoría de las personas escribe o lanza con la derecha, sino también cómo se organizaron el cerebro, la postura y la destreza manual en la historia evolutiva. Además, puede aportar pistas sobre la relación entre lateralidad, desarrollo motor y especialización cerebral en etapas tempranas de la vida.

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