Muere Ratko Mladic en La Haya mientras cumplía cadena perpetua por el genocidio
Fallecimiento bajo custodia internacional
El Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales comunicó que Mladić murió mientras estaba hospitalizado en La Haya. El servicio médico de la Unidad de Detención de Naciones Unidas fue avisado inmediatamente y las autoridades neerlandesas activaron los procedimientos previstos por la legislación nacional.
La presidenta del Mecanismo, la jueza Graciela Gatti Santana, ordenó una investigación completa sobre las circunstancias de la muerte y encargó el trabajo al juez Iain Bonomy. El comunicado no especificó una causa, por lo que cualquier explicación diferente sería provisional.
Mladić había pasado sus últimos meses en el área hospitalaria del centro de detención, según su abogado, Dragan Ivetić. En el momento de morir seguía esperando su traslado a un Estado encargado de ejecutar el resto de la cadena perpetua.
Una condena confirmada en apelación
El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, conocido por las siglas TPIY, declaró a Mladić culpable el 22 de noviembre de 2017. La sentencia estableció su responsabilidad por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra y le impuso prisión perpetua.
El 8 de junio de 2021, la Cámara de Apelaciones del Mecanismo Residual confirmó tanto las condenas como la pena. El Mecanismo fue creado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para conservar las funciones judiciales de los tribunales de la antigua Yugoslavia y Ruanda después de su cierre.
La sentencia no se limitó a conductas aisladas de subordinados. Los jueces situaron a Mladić dentro de una empresa criminal destinada a expulsar de determinados territorios bosnios a musulmanes, croatas y otras poblaciones no serbias. El tribunal vinculó esa política con asesinatos, persecuciones, deportaciones y desplazamientos forzosos.
Srebrenica, el núcleo de la condena
Las fuerzas bajo el mando de Mladić tomaron en julio de 1995 el enclave de Srebrenica, declarado “zona segura” por Naciones Unidas. Después separaron a hombres y niños bosniacos de sus familias y asesinaron a más de 8.000, de acuerdo con las conclusiones judiciales y los balances internacionales.
Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes. Parte de los restos fue trasladada posteriormente a enterramientos secundarios con el propósito de ocultar pruebas, según establecieron las investigaciones. Esa dispersión continúa dificultando la identificación y entrega de restos a las familias.
La justicia internacional calificó la matanza como genocidio. El concepto jurídico no se refiere únicamente a un elevado número de víctimas: exige demostrar la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Los jueces concluyeron que esa intención existió respecto de los musulmanes bosnios de Srebrenica.
La actuación de Mladić quedó registrada también en imágenes realizadas por su propio equipo. Mientras prometía seguridad a habitantes y representantes de Naciones Unidas, sus fuerzas preparaban la separación y ejecución de miles de personas.
El asedio de Sarajevo
El ejército serbobosnio dirigido por Mladić cercó Sarajevo durante casi cuatro años. Artillería, morteros, tanques y francotiradores atacaron la ciudad y sus habitantes. Reuters cifra en alrededor de 10.000 las personas muertas durante el asedio.
Las operaciones no afectaron únicamente a posiciones militares. Civiles fueron alcanzados mientras buscaban agua, utilizaban el transporte público o atravesaban calles expuestas. Los ataques contra zonas pobladas formaron parte de los cargos juzgados por el tribunal.
Cuando la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, amenazó con ataques aéreos en 1995, fuerzas serbobosnias capturaron a integrantes de Naciones Unidas y los emplearon como escudos humanos en instalaciones que podían convertirse en objetivos.
La guerra de Bosnia, desarrollada entre 1992 y 1995, dejó más de 100.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar, según el balance recogido por AP. Mladić comandó el principal aparato militar serbobosnio durante gran parte del conflicto.
Dieciséis años hasta su detención
Tras la guerra, Mladić figuró durante años entre los fugitivos más buscados por la justicia internacional. Vivió con protección o tolerancia en Serbia durante una parte de ese periodo, especialmente antes de la caída de Slobodan Milošević en el año 2000.
Fue detenido el 26 de mayo de 2011 y trasladado poco después a La Haya. Su arresto abrió el proceso que permitió juzgarlo después de dieciséis años prófugo. Durante las audiencias rechazó la legitimidad del tribunal y no mostró arrepentimiento por las conductas establecidas en la sentencia.
Su deterioro físico fue visible desde el comienzo del juicio. Aun así, el tribunal consideró que estaba en condiciones de afrontar el procedimiento y rechazó posteriormente solicitudes de liberación relacionadas con su salud.
Reacciones divididas y memoria pendiente
Munira Subašić, integrante de la asociación Madres de Srebrenica y familiar de víctimas, expresó a Reuters que Mladić simbolizaba los crímenes sufridos por musulmanes bosnios. Las organizaciones de familiares recuerdan que su muerte no elimina las sentencias ni la obligación de localizar a desaparecidos.
En sectores nacionalistas serbios, Mladić continúa siendo presentado como un héroe. AP recogió reacciones de antiguos combatientes y residentes que lo describieron como un comandante honorable, una posición frontalmente incompatible con los hechos probados judicialmente.
Esta división explica por qué el fallecimiento tiene importancia política además de histórica. La glorificación de condenados dificulta la reconciliación, debilita la educación sobre la guerra y aumenta la presión sobre quienes regresaron a territorios donde fueron perseguidos.
La muerte cierra la vida del principal comandante militar condenado por el genocidio de Srebrenica, pero no cierra sus consecuencias. Las sentencias, archivos, identificaciones forenses y testimonios seguirán siendo esenciales frente al negacionismo y para proteger el derecho de las víctimas a la verdad.