Microdrones revelan daños inéditos en el corazón del reactor 3 de Fukushima

Drones muestran un gran agujero y posible combustible fundido en Fukushima

Pequeños drones desplegados dentro de uno de los reactores dañados de la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón, han capturado por primera vez imágenes de la parte inferior del recipiente de presión de la Unidad 3, revelando un gran agujero en el contenedor de acero de paredes gruesas y masas de lo que se cree que es combustible nuclear fundido colgando de él como enormes carámbanos, un hallazgo clave para planificar la futura retirada de los restos del accidente de 2011.

La operadora de la planta, Tokyo Electric Power Company Holdings (TEPCO), inició el 5 de marzo una misión de dos semanas utilizando microdrones para inspeccionar el interior de la vasija de contención primaria de la Unidad 3, uno de los tres reactores que sufrieron fusión del núcleo tras el terremoto y el tsunami de marzo de 2011. Los dispositivos, de unos 12 por 13 centímetros y apenas 95 gramos de peso, fueron manejados de forma remota para sortear estructuras colapsadas, equipos dañados y otros obstáculos dentro del recinto altamente radiactivo.

Durante múltiples vuelos, los drones consiguieron acercarse a la zona situada bajo el fondo del recipiente de presión —el compartimento de acero que alberga el combustible nuclear— y registrar video e imágenes de alta resolución. El metraje difundido por TEPCO muestra tubos con rupturas, estructuras deformadas y otros elementos que originalmente formaban parte del interior del recipiente, así como formaciones de color marrón y gris colgando en forma de grandes estalactitas.

Según explicó el portavoz de TEPCO Masaki Kuwajima, los técnicos han confirmado la existencia de un agujero en la parte inferior del recipiente de presión de la Unidad 3. Kuwajima añadió que los objetos colgantes, masas y depósitos observados bajo y alrededor de esa abertura se consideran, con alta probabilidad, restos de combustible nuclear fundido mezclado con otros materiales estructurales, conocidos colectivamente como “combustible residual” o fuel debris.

Además de las imágenes, los drones registraron niveles de radiación y otros datos ambientales destinados a elaborar un mapa tridimensional detallado del interior del reactor. TEPCO sostiene que la información obtenida será “valiosa” para planificar futuras investigaciones internas y diseñar la estrategia de retirada del combustible fundido, un proceso considerado uno de los desafíos más complejos de la fase de desmantelamiento.

Hasta ahora, las inspecciones anteriores mediante robots subacuáticos solo habían proporcionado vistas limitadas y borrosas de la zona inferior de la vasija de presión de la Unidad 3. Esta nueva misión representa el acercamiento más preciso y detallado logrado hasta la fecha al área donde se cree que se acumuló buena parte del combustible fundido tras la fusión del núcleo.

Expertos nucleares citados por medios japoneses y agencias internacionales señalan que la presencia de un agujero de gran tamaño y de depósitos de material fundido confirma la magnitud del daño estructural sufrido por el reactor durante el accidente. Al mismo tiempo, subrayan que el hallazgo no supone un incremento inmediato del riesgo radiológico externo, ya que el combustible residual permanece confinado dentro de la contención primaria y se mantiene la refrigeración estable.

El Gobierno japonés y TEPCO tienen como objetivo a largo plazo retirar la mayor parte posible del combustible fundido de los tres reactores dañados, una operación que se estima podría prolongarse varias décadas. La información detallada sobre la forma, ubicación y volumen del material en la Unidad 3 es esencial para decidir qué tipo de robots y herramientas se utilizarán, así como para planificar la manipulación, el almacenamiento y la gestión final de estos residuos altamente radiactivos.

En los últimos años, la estrategia de desmantelamiento de Fukushima Daiichi ha avanzado de manera gradual, con la retirada de combustible no dañado en otras unidades y la mejora de los sistemas de tratamiento y vertido controlado de agua tratada al océano. Sin embargo, la gestión del combustible fundido sigue siendo el componente más incierto del calendario de desmantelamiento, por la dificultad técnica de operar en entornos con alta radiación y geometrías complejas.

TEPCO planea realizar más inspecciones remotas y muestreos en el interior de la Unidad 3 en los próximos años, antes de pasar a operaciones de contacto directo con el combustible residual. La compañía insiste en que los avances en tecnologías de robots, sensores y modelización tridimensional serán determinantes para reducir riesgos, optimizar las tareas y ofrecer mayor transparencia sobre el progreso del desmantelamiento ante la opinión pública japonesa e internacional.

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