Según el informe médico, el niño estaba visitando una cabaña en el norte de Ontario cuando se despertó con el animal apoyado sobre su boca y nariz. El menor apartó al murciélago y su padre logró capturarlo en una olla antes de soltarlo en el exterior. Al no observar lesiones en la cara del niño ni un comportamiento aparentemente extraño en el animal, la familia no sospechó una posible exposición a la rabia.
Casi tres semanas después, el niño acudió a urgencias con vómitos, sensación de hormigueo y entumecimiento facial. La evolución posterior fue rápida: presentó debilidad en la cara, dificultad para hablar, fiebre, problemas para tragar, confusión y alteraciones neurológicas. Tras el diagnóstico de rabia, el equipo médico solo pudo ofrecer cuidados de soporte, ya que no existe un tratamiento eficaz cuando la infección ya ha provocado síntomas clínicos.
El caso constituye el primer contagio humano local de rabia registrado en Ontario desde 1967 y vuelve a poner el foco en los murciélagos como una de las principales fuentes de exposición en Norteamérica. Los especialistas recuerdan que las mordeduras o arañazos de estos animales pueden ser tan pequeños que pasan inadvertidos, especialmente si el contacto se produce durante el sueño o afecta a niños.
La rabia es una enfermedad vírica que afecta al sistema nervioso central. La Organización Mundial de la Salud advierte de que, una vez aparecen los síntomas, la enfermedad es prácticamente mortal en el 100% de los casos. Sin embargo, las muertes pueden prevenirse si se actúa a tiempo mediante profilaxis posexposición, que incluye lavado exhaustivo de la zona afectada, vacunación antirrábica y, cuando está indicado, inmunoglobulina antirrábica.
Por ese motivo, los autores del informe insisten en que cualquier contacto directo con un murciélago debe consultarse con profesionales sanitarios y autoridades de salud pública, incluso cuando no exista una herida visible. En los casos de exposición a murciélagos, la OMS clasifica el contacto directo como una exposición grave que puede requerir vacunación inmediata y administración de inmunoglobulina o anticuerpos monoclonales, según valoración médica.
En Canadá, la rabia humana es extremadamente rara. El informe médico señala que solo se han registrado 28 casos humanos en el país desde 1924. Aun así, los expertos subrayan que la rareza de la enfermedad no debe llevar a minimizar el riesgo cuando existe contacto con animales potencialmente infectados, especialmente murciélagos, zorros, mapaches o mofetas.
La familia del menor autorizó la difusión del caso para que sirva como advertencia preventiva. La principal recomendación sanitaria es no manipular murciélagos ni animales salvajes y buscar atención médica inmediata si se produce contacto directo, aunque no haya marcas en la piel. La rapidez es decisiva: la profilaxis posexposición es altamente eficaz antes de que aparezcan los síntomas, pero deja de ser útil cuando el virus alcanza el sistema nervioso central.