El presidente ucraniano Volodímir Zelensky confirmó el domingo que su país ha cerrado acuerdos con Suecia y Francia para recibir 150 cazas Gripen y 100 Rafale, descritos como “los mejores aviones del mundo”, como parte de un ambicioso plan para formar una flota de 250 aeronaves modernas occidentales y fortalecer la Fuerza Aérea ante la agresión rusa.
Zelensky hizo el anuncio durante una visita al Instituto de Aviación de Kiev, donde se reunió con profesores y estudiantes y resaltó que estos aviones serán nuevos, a diferencia de los F-16 ya operativos en la Fuerza Aérea ucraniana, que son modelos usados donados por aliados. Según el presidente, los Gripen y Rafale representan la opción preferida por los pilotos ucranianos por su superioridad técnica frente a las capacidades rusas y forman el núcleo de un programa de renovación aérea de gran escala.
El acuerdo con Suecia se formalizó en octubre de 2025 mediante un memorando de entendimiento firmado por Zelensky y el primer ministro sueco Ulf Kristersson, que contempla la posible adquisición de entre 100 y 150 cazas Gripen, preferentemente la variante E/F avanzada. Aunque los detalles de precios, plazos de entrega y condiciones financieras permanecen pendientes, fuentes suecas han indicado que el proceso podría extenderse varios años, con entregas iniciales potencialmente en 2026 para modelos más antiguos y las versiones más modernas hacia 2029.
Por su parte, el pacto con Francia se concretó en noviembre de 2025 durante la visita de Zelensky a París, donde firmó junto al presidente Emmanuel Macron una declaración de intenciones para la compra de hasta 100 cazas Rafale, equipados con armamento asociado, radares avanzados y sistemas de defensa antiaérea SAMP/T de nueva generación. El Palacio del Elíseo describió el acuerdo como un compromiso estratégico a una década, destinado a regenerar las capacidades aéreas ucranianas y disuadir futuras agresiones rusas, con entregas escalonadas a partir del próximo año.
Zelensky ha enmarcado estos contratos en un objetivo más amplio de constituir una flota de al menos 250 aviones de combate modernos, combinando Gripen, Rafale y F-16, para superar las limitaciones de su actual Fuerza Aérea, compuesta mayoritariamente por aeronaves soviéticas obsoletas y donaciones recientes de aliados occidentales. El presidente ucraniano ha subrayado que la elección de estos modelos responde a evaluaciones técnicas de los pilotos y a la necesidad de contrarrestar las amenazas aéreas rusas, que incluyen misiles balísticos y ataques con drones de largo alcance.
Los acuerdos no especifican el modelo exacto de financiamiento, pero analistas apuntan a que podrían involucrar compras directas, préstamos blandos de los países donantes, fondos de la Unión Europea y contribuciones de la OTAN, en un contexto de presupuestos militares ucranianos dependientes de la ayuda externa. Zelensky ha expresado optimismo sobre las primeras entregas en 2026, aunque expertos en defensa señalan que la integración de estas plataformas requerirá extensos programas de entrenamiento, mantenimiento y logística, que ya se coordinan con Suecia y Francia.
Tanto los Gripen como los Rafale se consideran entre los cazas multirrol más avanzados del mundo, con capacidades de superioridad aérea, ataque a tierra, reconocimiento y guerra electrónica, equipados con misiles de largo alcance como el Meteor sueco y el Mica francés. Ucrania ya opera F-16 donados por Países Bajos, Dinamarca y otros aliados, que han demostrado efectividad en misiones de defensa aérea, pero carece de la cantidad necesaria para establecer superioridad sobre la aviación rusa.
El anuncio de Zelensky ha generado reacciones positivas en círculos militares y diplomáticos occidentales, que ven en estos contratos un compromiso a largo plazo con la reconstrucción de las Fuerzas Armadas ucranianas y un factor de disuasión frente a Moscú. Fuentes del gobierno sueco y francés han confirmado la existencia de los acuerdos preliminares, aunque han evitado detalles operativos por razones de seguridad, y han enfatizado su impacto en la estabilidad europea más allá del conflicto actual.
Hasta la fecha, Ucrania ha recibido docenas de F-16 y Mirage franceses, pero la escala de estos nuevos contratos representa un salto cualitativo en volumen y tecnología, alineado con la doctrina de integración a estándares OTAN que Kiev impulsa desde 2022. El presidente Zelensky ha vinculado estos avances a la necesidad de concluir la guerra en condiciones favorables y ha mencionado planes paralelos para revitalizar la aviación civil ucraniana una vez restablecida la paz.