Un colapso glaciar arrasa la frontera Nepal y China

El alud glaciar deja 160 muertos y cientos de desaparecidos entre Nepal y China

Al menos 160 personas murieron y centenares permanecían desaparecidas este jueves tras el colapso de una masa de hielo y roca que provocó inundaciones repentinas el miércoles 26 de agosto en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. El desastre arrasó poblaciones, carreteras y puentes en los valles del Himalaya y atrapó a residentes, trabajadores y peregrinos de numerosas nacionalidades.

Una avenida de agua, hielo y rocas

La Policía nepalí había confirmado al menos 157 fallecidos al cierre de esta selección. En el condado tibetano de Gyirong, la televisión estatal china CCTV comunicó otros tres muertos y 265 desaparecidos. Los balances proceden de administraciones diferentes y todavía no permiten establecer cuántas personas podrían aparecer en ambas listas.

La catástrofe comenzó alrededor de las nueve de la mañana cuando un alud de hielo y roca bloqueó un curso de agua y liberó después una gran crecida. La onda avanzó por los ríos Lhende Khola y Bhotekoshi hasta alcanzar el sistema del Trishuli, atravesando valles estrechos donde se concentran viviendas, mercados, carreteras y proyectos hidroeléctricos.

El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, ICIMOD por sus siglas inglesas, indicó que el nivel del Trishuli subió hasta nueve metros en aproximadamente media hora en uno de los puntos observados. Una variación tan rápida deja un margen mínimo para emitir alertas y evacuar a quienes viven o trabajan junto al cauce.

Centenares de personas siguen sin localizar

Las autoridades de Nepal recibieron denuncias sobre 403 desaparecidos, incluidos 341 extranjeros, según los datos del organismo nacional de turismo recopilados por AP. Entre ellos figuraban 133 ciudadanos de India, 47 de Estados Unidos, 34 de Australia, 33 de Reino Unido y 24 de Canadá. También se perdió contacto con ciudadanos de Corea del Sur, Malasia y Rusia.

Muchos extranjeros utilizaban la ruta de Rasuwa para viajar hacia el monte Kailash, en el Tíbet, un destino sagrado para hinduistas, budistas, jainistas y seguidores de la religión bön. El periodo coincide además con desplazamientos locales relacionados con Janai Purnima, una festividad que atrae peregrinos al lago Gosaikunda.

Al menos 28 policías nepalíes estaban desaparecidos, de acuerdo con el portavoz Abi Narayan Kafle. La cifra evidencia que la corriente también sorprendió a personal desplegado en el territorio. Las autoridades todavía deben distinguir entre personas arrastradas, aisladas por los cortes de carretera, trasladadas sin registrar y fallecidos pendientes de identificación.

Carreteras y puentes quedaron destruidos

La inundación se llevó al menos 19 puentes y cerca de 40 kilómetros de carretera, según el balance oficial citado por AP. La destrucción limita el acceso terrestre a las localidades afectadas y obliga a emplear helicópteros, maquinaria pesada y equipos que avanzan a pie por un terreno inestable.

Los daños alcanzaron viviendas, vehículos, instalaciones eléctricas y centrales hidroeléctricas. En algunos puntos, el barro llegó hasta las plantas superiores de los edificios. Las autoridades recomendaron a los habitantes de varios distritos alejarse de las riberas del Bhotekoshi, Trishuli y Narayani ante el riesgo de nuevas crecidas o del colapso de acumulaciones de escombros.

Nepal solicitó ayuda a India y China para las operaciones de búsqueda. El primer ministro indio, Narendra Modi, ofreció asistencia humanitaria después de hablar con su homólogo nepalí, Balendra Shah. Diferentes agencias de Naciones Unidas también comenzaron a movilizar recursos para una necesidad humanitaria que el organismo anticipó como considerable.

El USGS descartó un terremoto

El Servicio Geológico de Estados Unidos, conocido como USGS, registró inicialmente señales compatibles con un terremoto de magnitud 4,4. Tras analizar estaciones sísmicas, ondas de periodo largo e imágenes de satélite, corrigió esa interpretación y concluyó que no había ocurrido un seísmo.

El organismo atribuyó la señal a un colapso glaciar de magnitud sísmica equivalente a 5,2. Esta precisión resulta importante: no se trató de un terremoto que desencadenara posteriormente un deslizamiento, sino del movimiento masivo de hielo y roca que produjo directamente las vibraciones y el flujo de materiales.

La investigación deberá establecer el volumen desprendido, la altura desde la que cayó y el tiempo durante el cual quedaron represadas las aguas. Esos datos permitirán reconstruir la cadena del desastre y evaluar si los sistemas de vigilancia disponibles podían haber detectado señales previas.

Un Himalaya cada vez más vulnerable

La región ya sufrió en agosto de 2025 otra inundación repentina relacionada con el desbordamiento de un lago glaciar en el Tíbet. Aquel episodio causó nueve muertes y dañó infraestructura esencial, incluido un puente que conectaba Nepal y China.

Una inundación por desbordamiento de lago glaciar ocurre cuando falla la barrera de hielo, roca o sedimentos que contiene el agua. El suceso actual presenta una dinámica diferente —un alud habría bloqueado y liberado el río—, pero ambos fenómenos comparten la vulnerabilidad de los valles de alta montaña.

Los expertos relacionan el aumento del riesgo con el calentamiento acelerado del Himalaya, aunque atribuir un desprendimiento individual al cambio climático exige un análisis específico. El incremento de temperatura favorece la pérdida de hielo, desestabiliza laderas y puede aumentar el volumen de lagos situados frente a los glaciares.

La prioridad inmediata es localizar supervivientes y garantizar refugio, agua potable y atención médica. A medio plazo, Nepal y China deberán revisar la vigilancia de glaciares, los sistemas de alerta transfronterizos y la ubicación de infraestructuras críticas en corredores donde una crecida puede recorrer grandes distancias en pocos minutos.