Según el nuevo “World report on promoting the health of refugees and migrants: monitoring progress on the WHO global action plan”, la OMS recopiló datos de 93 Estados miembros para establecer una línea de base global sobre la inclusión de refugiados y migrantes en los sistemas de salud. El informe indica que más de dos tercios de los países encuestados ya contemplan a estas poblaciones en sus políticas o marcos legales de salud, lo que representa un cambio relevante frente a años anteriores.
La OMS subraya que invertir en la salud de refugiados y migrantes genera beneficios sociales y económicos, al favorecer su integración, reforzar la resiliencia de los sistemas sanitarios y mejorar la seguridad sanitaria global. Los responsables del informe señalan que los sistemas inclusivos tienden a reducir costos a largo plazo, al permitir que poblaciones sanas y bien integradas contribuyan plenamente a las sociedades de acogida.
El documento recoge estudios de caso de las seis regiones de la OMS que ilustran cómo se traduce este enfoque en la práctica. Entre los ejemplos se citan la ampliación del seguro de salud para migrantes en Tailandia, la incorporación de mediadores de comunicación intercultural en Bélgica y la participación de representantes de comunidades migrantes en la toma de decisiones sobre atención primaria en Chile.
Pese al avance, la OMS advierte que persisten importantes brechas y llama a los gobiernos, socios y donantes a acelerar la implementación de políticas inclusivas. La organización propone medidas concretas como integrar a refugiados y migrantes en todas las políticas y planes nacionales de salud, mejorar la recopilación de datos desagregados, reforzar la coordinación entre sectores como salud, vivienda, educación y empleo, y adaptar las estrategias a las necesidades específicas de distintos grupos migrantes, incluidos quienes están en situación irregular.
El informe también enfatiza la necesidad de implicar de manera significativa a refugiados y migrantes en la planificación, la gobernanza y el diseño de los servicios de salud. Asimismo, recomienda formar al personal sanitario en atención equitativa y culturalmente sensible, combatir la desinformación y la discriminación mediante acciones basadas en evidencia, y proteger y ampliar la financiación destinada a programas de salud para estas poblaciones.
La OMS asegura que continuará apoyando a los Estados miembros en la elaboración de hojas de ruta nacionales para aplicar el Plan de Acción Global, reforzando la base de evidencia y promoviendo modelos de atención centrados en derechos. En colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Banco Mundial, la agencia busca consolidar enfoques coordinados que integren la salud de refugiados y migrantes en la cobertura sanitaria universal y en las estrategias de preparación ante crisis.