La Fundación La Merced Migraciones estima que alrededor de 30 inmigrantes, principalmente jóvenes subsaharianos recién mayores de edad, viven en situación de calle en Málaga. El caso de Mansour Konte, héroe de la DANA, ha visibilizado una realidad que afecta a otros perfiles en limbo administrativo excluidos de programas de acogida.
El educador social Michel Bustillo, de Casa Betania —dependiente de la Fundación La Merced Migraciones—, ha alertado sobre la existencia de aproximadamente 30 inmigrantes en situación de calle en Málaga, muchos de ellos invisibles hasta que el caso de Mansour Konte cobró notoriedad mediática. Este joven senegalés, conocido por su labor durante la DANA en Valencia, pernoctaba bajo un puente en la capital malagueña, un perfil compartido por otros subsaharianos de 18 a 20 años que han perdido la tutela de la Junta de Andalucía al alcanzar la mayoría de edad.
Estos migrantes enfrentan un limbo administrativo que les impide acceder a recursos clave. Los solicitantes de asilo quedan excluidos del programa municipal Puerta Única para personas sin hogar, pero tampoco califican para ayudas del Ministerio de Inclusión si su tarjeta ha caducado. La obtención de citas para trámites de asilo se complica por la saturación administrativa, dejando a estos jóvenes sin alojamiento estable pese a su vulnerabilidad extrema.
La Fundación La Merced, que opera dos inmuebles en Málaga para atención humanitaria, ha anunciado que evaluará caso por caso para derivarlos a familias de acogida temporal. El Ayuntamiento ha ofrecido plaza en el Centro de Acogida Municipal (CMA) a Mansour, pero Bustillo insiste en la necesidad de soluciones para el resto, mayoritariamente varones subsaharianos con escasos recursos y sin redes familiares en España.
Datos complementarios de Cáritas Málaga revelan que en 2024 acompañó a más de 900 personas sin hogar en la provincia, con un perfil creciente de migrantes, ex tutelados y ex reclusos que no logran independizarse por el alto coste del alquiler —la permanencia media en calle supera los tres años según estudios locales—. El 31% carecía de empadronamiento, lo que agrava el acceso a prestaciones sociales, y el 23% de los casos eran mujeres.
La APDHA, en su informe Pobreza Sur 2025, confirma un aumento del 57% en sinhogarismo en Andalucía en dos años, con al menos 8.000 personas afectadas, impulsado por la crisis residencial y la exclusión de colectivos vulnerables como migrantes jóvenes. En Málaga, la saturación de albergues y la falta de plazas residenciales agravan la situación, con concentraciones en zonas como el Parque de Huelin o cerca de estaciones de transporte.
La Fundación La Merced y otras entidades reclaman un aumento de recursos habitacionales, empadronamiento facilitado y protocolos que prioricen la acogida temporal para evitar la cronificación de estas situaciones. Mientras, el caso de Mansour ha impulsado un debate local sobre la integración de migrantes en limbo y la necesidad de familias solidarias para paliar la brecha entre mayoría de edad legal y autonomía real.