Delcy Rodríguez eleva el tono contra la injerencia de Estados Unidos en Venezuela

Delcy Rodríguez: “Ya basta de las órdenes de Washington sobre Venezuela”

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aprovechó un acto con trabajadores petroleros en la refinería de Puerto La Cruz para exigir el fin de la injerencia de Estados Unidos en la política venezolana, al grito de “ya basta de las órdenes de Washington”, en un momento de fuerte presión de la Casa Blanca tras la captura de Nicolás Maduro y en medio de crecientes tensiones por las condiciones de la transición y el futuro del sector energético del país.

Delcy Rodríguez lanzó su mensaje más contundente hasta ahora contra la tutela de Estados Unidos durante un acto público celebrado el domingo con trabajadores de la industria petrolera en la refinería de Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui. “Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela, ya basta de potencias extranjeras”, proclamó ante las cámaras de la televisión estatal, insistiendo en que debe ser la política venezolana la que resuelva las diferencias internas sin imposiciones externas.

La dirigente, que asumió la presidencia encargada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de enero, reivindicó que “esta República ha pagado un precio muy alto” por las sanciones y presiones internacionales y defendió que las controversias históricas con Washington deben abordarse “a través de la diplomacia bolivariana”. Rodríguez aseguró que no teme a un diálogo directo con el Gobierno de Donald Trump y recordó que, si alguna vez tuviera que ir a Washington en calidad de jefa de Estado interina, lo haría “de pie, no arrastrada”.

Su discurso llega en un contexto especialmente delicado, marcado por la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro y que abrió una etapa de administración tutelada del país por parte de Washington mientras se negocia una eventual transición política. En los últimos días, Rodríguez ha quedado en el centro del debate tras la filtración de un audio en el que asegura que Estados Unidos dio a la cúpula chavista 15 minutos para aceptar sus demandas tras el operativo del 3 de enero, bajo la amenaza de ser asesinados si se negaban, lo que ha alimentado dudas sobre el grado de autonomía del liderazgo interino.

Pese a criticar la “injerencia” de Washington, Rodríguez dejó claro que seguirá apostando por una vía de negociación y que las diferencias con Estados Unidos deben resolverse mediante canales diplomáticos. “Vamos a la batalla diplomática frente a frente y le hemos dicho: no tenemos miedo”, afirmó, al tiempo que subrayó que la prioridad de su gestión es la defensa de la “patria”, la integridad territorial y la protección de los recursos estratégicos del país, en particular el petróleo.

Según medios estadounidenses, la Administración Trump ha presentado a Caracas un pliego de exigencias que incluye reorientar la política exterior venezolana, reducir vínculos con aliados como Irán, Rusia y Cuba y comprometerse a priorizar a empresas estadounidenses en nuevos contratos petroleros, a cambio de apoyo financiero y alivio de sanciones. Estas demandas han incrementado la presión sobre Rodríguez, que debe equilibrar las expectativas de la Casa Blanca con las de una base chavista reacia a cualquier percepción de sometimiento a Estados Unidos y con una oposición que reclama garantías de que la transición no quedará bajo control exclusivo de los militares y el oficialismo.​

En su intervención en Puerto La Cruz, la presidenta encargada aprovechó para lanzar un mensaje directo a la oposición venezolana, a la que acusó de haber pedido bloqueos, invasiones y bombardeos contra el territorio nacional. “Quienes se atrevieron a ir a Estados Unidos a dar las gracias por el bombardeo contra nuestro pueblo no merecen nuestro gentilicio ni el reconocimiento del pueblo venezolano”, afirmó, sin dar nombres, en una alusión a dirigentes opositores que celebraron públicamente la captura de Maduro por parte de fuerzas estadounidenses.

Rodríguez insistió también en la necesidad de “abrir espacios para la divergencia democrática” dentro de Venezuela, pero subrayó que quienes “busquen el daño y el mal” deben ser “rechazados y separados de la vida nacional de esta patria”. De este modo intenta proyectar una imagen de cohesión interna, al tiempo que responde a las críticas que la señalan como colaboracionista con Washington después de que se conociera su relato sobre las amenazas recibidas tras la captura de Maduro y sobre el supuesto plan diseñado por el propio exmandatario para mantener el poder bajo tutela estadounidense.​

Organismos internacionales y observadores externos siguen con atención esta nueva escalada verbal, ya que consideran que el equilibrio entre la presión estadounidense, la exigencia de respeto a la soberanía venezolana y las demandas de una transición democrática será determinante para la estabilidad del país en los próximos meses. Mientras tanto, Trump ha reiterado que “a Venezuela le va a ir fantásticamente” bajo la gestión provisional estadounidense y ha advertido de que la presidenta encargada “pagará un precio muy alto” si, en su opinión, no “hace lo correcto”, sin especificar qué consecuencias implicaría ese aviso.

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