La etapa más montañosa exigió controlar seis puertos
La novena etapa partió de La Vila Joiosa con 173 corredores y atravesó seis ascensiones puntuables antes de alcanzar el Alto de Aitana. Los 187,4 kilómetros incluyeron 5.166 metros de desnivel positivo, la mayor cifra del recorrido de la edición, según el informe oficial de La Vuelta.
El puerto de Tárbena, El Miserat, Tollos, Tudons y Benifallim precedieron a la subida definitiva. La acumulación de montaña permitía atacar desde lejos, pero también castigaba cualquier gasto prematuro. Mas y los otros aspirantes a la general permanecieron dentro del pelotón mientras se formaba una fuga numerosa.
La escapada inicial quedó integrada por quince ciclistas después de cincuenta kilómetros. Santiago Buitrago puntuó primero en varias ascensiones mientras buscaba avanzar en la clasificación de la montaña. Movistar asumió entretanto el control del grupo principal y permitió que la ventaja del frente se aproximara a cinco minutos.
El equipo del líder evitó perseguir de manera desordenada. Su objetivo no era neutralizar inmediatamente a todos los escapados, sino mantener una diferencia compatible con una resolución entre los favoritos durante la subida final. Esa estrategia reservó corredores y energía para el tramo decisivo.
Sivakov prolongó la resistencia de la escapada
Las hostilidades aumentaron antes de Benifallim. Alessandro Romele, que cumplía 23 años, intentó avanzar en solitario; Marcel Camprubí y Pavel Sivakov consiguieron alcanzarlo después del descenso. Los tres comenzaron la aproximación a Aitana con el pelotón cada vez más cerca.
Sivakov atacó poco antes de los diez kilómetros finales. El francés dejó atrás a sus compañeros de fuga y trató de aprovechar el margen restante, pero detrás Decathlon CMA CGM elevó el ritmo para preparar una ofensiva de Felix Gall.
La selección redujo el grupo de favoritos a unos veinte corredores. Gall aceleró y obligó a responder a Mas, Primoz Roglic y los principales candidatos. Sivakov fue alcanzado cuando quedaban aproximadamente 4,5 kilómetros, de acuerdo con la reconstrucción publicada por la organización.
Santiago Buitrago probó después un nuevo movimiento. La sucesión de ataques eliminó progresivamente a los gregarios y convirtió el desenlace en una confrontación directa entre los hombres mejor situados. Mas todavía no había efectuado su esfuerzo máximo.
Mas atacó dos veces antes del último kilómetro
El líder aceleró por primera vez a tres kilómetros de la meta. Roglic consiguió limitar inicialmente la diferencia, pero Mas volvió a cambiar el ritmo aproximadamente un kilómetro después. Solo Oscar Onley pudo mantenerse a su rueda.
Onley colaboró durante una parte del ascenso, aunque explicó posteriormente que Mas era más fuerte y que terminó concentrado en conservar el contacto. El británico alcanzó la recta final junto al español, pero no tuvo potencia suficiente para superarlo en el esprint.
Mas cruzó la meta con los brazos levantados. Onley terminó segundo y Roglic fue tercero, a doce segundos del ganador según Reuters. Gall concluyó cuarto y conservó su plaza dentro del podio provisional de la clasificación general.
La victoria fue la primera de Mas en una etapa de una gran vuelta desde 2018. Entonces se había presentado internacionalmente con un triunfo en la Collada de la Gallina. Ocho años después, volvió a imponerse en una cima española, esta vez vestido con el maillot de líder.
El maillot rojo llegó después del abandono de Pogacar
Mas había heredado el primer puesto el sábado, después de que Tadej Pogacar abandonara por las consecuencias de una caída durante la octava etapa. El corredor de Movistar evitó celebrar entonces la obtención del liderato y no quiso presentar la jornada siguiente como una ventaja conseguida en condiciones normales.
Aitana le permitió transformar ese liderato heredado en una victoria propia. Mas no se limitó a responder a sus rivales ni a conservar las diferencias: asumió la iniciativa y atacó en la parte más exigente de la subida.
El mallorquín destacó tras la meta el efecto emocional del maillot y describió como especialmente significativo ganar vestido de rojo. Su valoración coincidió con la lectura de la carrera: Movistar controló desde atrás y su líder resolvió personalmente cuando la selección había reducido el grupo.
El resultado no elimina la importancia deportiva de la ausencia de Pogacar ni permite anticipar el desenlace de la Vuelta. Sí confirma que Mas puede producir diferencias frente a los rivales que continúan en carrera y que llega al descanso con rendimiento suficiente para asumir responsabilidades.
Roglic queda a 1:18 en la clasificación general
Mas encabeza ahora la general con 1 minuto y 18 segundos de ventaja sobre Roglic. Gall ocupa el tercer puesto a 1:39 y Onley es cuarto a 2:20. Las diferencias fueron confirmadas por La Vuelta y por Reuters después de aplicar los tiempos de la etapa.
Roglic, cuatro veces ganador de la carrera, sigue siendo la amenaza más cercana. Su tercer puesto en Aitana evitó una pérdida mayor, pero el esloveno no pudo responder al segundo cambio de ritmo de Mas. Gall también atacó y movilizó a su equipo, aunque acabó cediendo terreno.
Onley fue el único capaz de acompañar al líder hasta la meta. Su segundo lugar lo acercó a los puestos de podio, pero no obtuvo bonificación suficiente para superar a Gall. La colaboración con Mas respondía a intereses distintos: el español necesitaba ampliar el margen sobre Roglic y Gall; el británico podía mejorar su posición general.
Las diferencias siguen siendo reducidas para una carrera que todavía debe atravesar dos semanas de competición. Averías, caídas, bonificaciones y nuevas llegadas en alto pueden modificar la tabla. La clasificación actual representa una ventaja concreta, no una garantía de victoria final.
El descanso abre una nueva fase de la Vuelta
La carrera tendrá este lunes su primer día de descanso. La actividad se reanudará el martes con 184,7 kilómetros entre Alcaraz y Elche de la Sierra, un recorrido quebrado que puede favorecer una escapada y exigir vigilancia a Movistar.
El equipo deberá decidir cuánto esfuerzo dedica a conservar el control en jornadas que no sean determinantes para la general. Defender el maillot durante dos semanas implica responder a ataques, gestionar fugas peligrosas y evitar que el desgaste acumulado reduzca la capacidad de Mas en las montañas decisivas.
Aitana ofreció una primera demostración completa: control colectivo durante cinco horas y resolución individual en los dos kilómetros finales. La victoria también modifica la presión competitiva. A partir de ahora son Roglic, Gall y Onley quienes necesitan recuperar tiempo.
Mas llega al descanso con el maillot rojo, una etapa de alta montaña y su mayor margen de la carrera. La Vuelta continúa abierta, pero el líder ya no ocupa el primer puesto únicamente por el abandono del anterior propietario: lo defendió atacando y ganó en una de las cimas centrales del recorrido.