DeGrom llegó a 2.000 ponches y lideró una blanqueada con solo un hit

DeGrom alcanza 2.000 ponches y lidera la blanqueada de Rangers ante Washington

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Jacob deGrom alcanzó los 2.000 ponches en su carrera y lanzó seis entradas sin permitir carreras en la victoria 2-0 de los Texas Rangers sobre los Washington Nationals el jueves 20 de agosto. El veterano abridor concedió un solo imparable y una base por bolas, retiró a diez bateadores por la vía del ponche y encabezó un partido de un hit combinado.

El ponche 2.000 llegó en la primera entrada

DeGrom comenzó el encuentro contra Washington a cinco ponches del hito, después de haber elevado su registro a 1.995 en su salida anterior. El derecho retiró por la vía de los strikes a los dos primeros bateadores que enfrentó. El segundo de esos ponches lo convirtió en el 95.º lanzador que alcanza los 2.000 en la historia de las Grandes Ligas.

La marca llegó en el partido número 272 de su trayectoria. De acuerdo con los datos citados por Reuters, solo Randy Johnson necesitó menos apariciones: alcanzó los 2.000 en su encuentro 262. DeGrom llegó al registro después de 1.661 entradas acumuladas, una combinación que refleja la frecuencia extraordinaria con la que ha obtenido ponches durante su carrera.

El dato adquiere mayor dimensión porque deGrom ha trabajado siempre como abridor y ha atravesado largos periodos de inactividad. El lanzador, de 38 años, disputó nueve temporadas con los New York Mets entre 2014 y 2022 antes de incorporarse a Texas. Ganó consecutivamente el premio Cy Young de la Liga Nacional en 2018 y 2019.

Seis entradas de dominio casi absoluto

El hito no fue una acción aislada dentro de una salida irregular. DeGrom completó seis entradas sin carreras, permitió un imparable, concedió una base por bolas y acumuló diez ponches. El resultado redujo su promedio de carreras limpias de la temporada a 3,77 después de 23 aperturas, según la crónica de Reuters sobre el récord.

Washington no consiguió encadenar corredores ni obligar al abridor a trabajar repetidamente bajo presión. La mezcla de recta y lanzamientos rompientes le permitió dominar tanto a bateadores derechos como zurdos. Cuando los Nationals pusieron la pelota en juego, la defensa de Texas evitó que el único imparable se convirtiera en una oportunidad real de anotación.

La salida también confirmó que deGrom podía extender su rendimiento más allá de cinco entradas. En semanas anteriores, los Rangers habían administrado cuidadosamente su volumen debido a molestias físicas y a su historial de lesiones. No se ha informado de una nueva dolencia tras el partido; por tanto, cualquier conclusión sobre cambios futuros en su carga corresponde al cuerpo médico y técnico del equipo.

El bullpen completó el partido de un hit

Tres relevistas protegieron la ventaja después de la salida de deGrom y mantuvieron a Washington sin carreras ni nuevos imparables. Jacob Latz cerró el encuentro y obtuvo su vigesimoquinto salvamento de la temporada. El cuerpo de lanzadores de Texas terminó con 15 ponches y permitió un solo hit en las nueve entradas.

La victoria representó la segunda blanqueada de los Rangers en la serie de tres encuentros. El control desde el montículo fue especialmente importante porque la ofensiva produjo únicamente dos carreras. Sin el margen de una alineación desbordada, cada boleto, error o lanzamiento mal ubicado podía devolver a Washington al partido.

El trabajo conjunto permitió que el registro individual tuviera una consecuencia directa en el resultado. DeGrom no solo alcanzó una cifra histórica: entregó seis entradas sin anotaciones y dejó la ventaja en manos de un bullpen que no permitió que ningún bateador rival alterara el guion. 

Seager proporcionó la ventaja ofensiva

Corey Seager conectó un cuadrangular y un doble para completar su cuarto encuentro consecutivo con más de un imparable. Su jonrón proporcionó a Texas una de las dos carreras y permitió a deGrom trabajar con ventaja. Ezequiel Duran también contribuyó con dos hits y dos bases por bolas, alcanzando la base en cuatro ocasiones.

El abridor de Washington, Andrew Alvarez, mantuvo a los Nationals dentro del encuentro. Permitió una carrera en cinco entradas y sumó cinco ponches, una actuación suficientemente sólida para competir en un partido cerrado. La ausencia de producción ofensiva, sin embargo, anuló su esfuerzo y dejó sin margen al bullpen visitante.

Washington llegó al final de la serie con cinco derrotas en sus seis partidos más recientes. El equipo tampoco contó con CJ Abrams, ausente por lesión según el parte recogido en la crónica. La mención de esa baja explica una limitación objetiva de la alineación, pero no permite atribuirle por sí sola el resultado: el dominio de deGrom y los relevistas se extendió a todo el orden ofensivo.

Un hito construido entre lesiones y regresos

DeGrom posee un registro profesional de 104 victorias y 73 derrotas y una efectividad de 2,67 en su carrera, la mejor entre los lanzadores activos que cumplen los requisitos estadísticos de clasificación, de acuerdo con Reuters. Esas cifras incluyen temporadas de rendimiento excepcional, pero también una trayectoria interrumpida por problemas en el codo y una segunda operación Tommy John en 2023.

Las lesiones redujeron el volumen acumulado de entradas y apariciones, aunque no su capacidad para producir ponches cuando estuvo disponible. Esa combinación explica que alcanzara los 2.000 con menos partidos que casi todos los lanzadores anteriores. El New York Post contrastó el hito con sus dos premios Cy Young y su recuperación tras la cirugía.

El desafío para Texas será convertir las salidas de su abridor en continuidad competitiva. Los Rangers habían alternado victorias y derrotas durante sus seis partidos anteriores, por lo que el 2-0 no resuelve por sí solo la irregularidad colectiva. Sí ofrece una fórmula clara: apertura profunda, defensa sin errores, relevo efectivo y producción suficiente de los bateadores principales.

El ponche 2.000 permanecerá como el dato histórico de la noche, pero el valor deportivo completo estuvo en la actuación posterior. DeGrom no bajó la intensidad después de alcanzar la cifra en la primera entrada; sumó ocho ponches adicionales y mantuvo el marcador en cero durante seis episodios. Texas convirtió ese dominio en una blanqueada y en uno de los partidos de pitcheo más completos de su temporada.