Una iniciativa de tres pilares
Galaxy presentó la Bitcoin Quantum Readiness Initiative mediante un comunicado corporativo publicado el 21 de julio. La compañía comprometió hasta cinco millones de dólares —no necesariamente un desembolso inmediato por el importe completo— para subvenciones concedidas por objetivos. CoinDesk confirmó el lanzamiento en una información publicada ese mismo día a las 16:16.
La iniciativa se divide en financiación para desarrolladores, investigación y divulgación, y un consejo asesor especializado. Galaxy Research publicará análisis destinados a desarrolladores, inversores institucionales y responsables políticos. Paralelamente, el consejo evaluará solicitudes y orientará el diseño técnico del programa. Las candidaturas para las primeras subvenciones comenzaron a aceptarse desde el momento del anuncio.
Qué amenaza representa la computación cuántica
Bitcoin protege la autorización de las transacciones mediante criptografía de clave pública basada en problemas matemáticos que los ordenadores convencionales no pueden resolver en un plazo viable. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría, en teoría, ejecutar algoritmos capaces de romper parte de esa criptografía y reconstruir una clave privada a partir de información pública, lo que permitiría intentar apropiarse de fondos ajenos.
Ese escenario no es posible con los equipos cuánticos disponibles actualmente. Galaxy reconoce expresamente que todavía no existe un ordenador cuántico criptográficamente relevante capaz de atacar Bitcoin. El problema es el tiempo necesario para acordar, revisar, probar y desplegar una modificación de alcance global en una red descentralizada: esperar hasta que la amenaza sea inmediata dejaría un margen insuficiente para migrar carteras, servicios de custodia, exchanges y sistemas de pago.
Firmas resistentes y herramientas de migración
Las subvenciones priorizarán la implementación y revisión de propuestas de transacciones resistentes a ataques cuánticos. También financiarán la integración de nuevos esquemas de firma, herramientas para trasladar fondos desde carteras actuales y auditorías formales de los programas desarrollados. Las ayudas se evaluarán individualmente y se desembolsarán conforme los proyectos alcancen los hitos establecidos.
La migración representa un desafío adicional al puramente criptográfico. Bitcoin carece de una autoridad central que pueda imponer unilateralmente un algoritmo nuevo. Cualquier cambio relevante exige revisión pública del código, consenso entre participantes y adopción por desarrolladores, nodos, fabricantes de carteras, custodios, plataformas y usuarios. Galaxy sostiene que actualmente son pocos los desarrolladores especializados en resiliencia cuántica de Bitcoin en comparación con la magnitud de esa coordinación.
El precedente de los estándares del NIST
La preparación no se limita al sector de las criptomonedas. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, NIST, finalizó en agosto de 2024 sus tres primeros estándares poscuánticos después de un proceso internacional de evaluación de ocho años. El organismo recomendó comenzar la transición cuanto antes debido al tiempo que requiere sustituir sistemas criptográficos instalados.
Los estándares FIPS 203, 204 y 205 cubren mecanismos de intercambio de claves y firmas digitales basados en problemas matemáticos que deberían resistir tanto ordenadores convencionales como cuánticos. No pueden trasladarse automáticamente a Bitcoin: una red pública necesita valorar el tamaño de las claves y firmas, los costes de almacenamiento, la verificación por los nodos y la compatibilidad con fondos creados bajo esquemas anteriores.
Fondos potencialmente expuestos y próximos pasos
CoinDesk citó una estimación de CryptoQuant según la cual alrededor de 6,9 millones de bitcoins podrían resultar vulnerables si apareciera un ordenador capaz de romper la criptografía actual. Con el precio empleado por el medio durante la publicación, esa cantidad equivalía aproximadamente a 461.000 millones de dólares. La cifra debe interpretarse como un escenario técnico condicionado, no como dinero actualmente comprometido ni como una predicción de robo.
El consejo asesor inaugural incluye a Barry Sanders, profesor y director científico de Quantum City en la Universidad de Calgary; Damien Bérubé, investigador vinculado al MIT Sea Grant; y Eran Tromer, profesor de Informática en la Universidad de Boston. Galaxy también invitó a otras empresas a cofinanciar proyectos. La primera prueba de la iniciativa será la calidad de las propuestas recibidas y su capacidad para producir herramientas revisables y compatibles con el desarrollo abierto de Bitcoin.