Australia ha presentado un proyecto legal que obligaría a las redes sociales a preguntar a usuarios nuevos y existentes si desean recomendaciones personalizadas o prefieren ver únicamente las cuentas que siguen. La propuesta, acompañada de un deber de cuidado para servicios digitales y multas de hasta 109,2 millones de dólares australianos, extiende la ofensiva regulatoria del país desde el acceso de menores hasta el diseño de los algoritmos.
Una elección obligatoria sobre el modo de ordenar el contenido
El Gobierno de Anthony Albanese publicó el martes el borrador de su deber digital de cuidado e incorporó una medida denominada «My Feed, My Way». Según el comunicado oficial, las plataformas deberán enviar una notificación a usuarios nuevos y existentes para que elijan el funcionamiento de su feed predeterminado. Una opción permitirá recomendaciones personalizadas; la otra mostrará publicaciones de amistades y creadores que la persona haya decidido seguir.
El cambio no prohíbe los algoritmos ni impide que una plataforma ordene técnicamente el contenido. Su objetivo declarado es que la personalización basada en perfiles deje de operar como una configuración difícil de evitar. El texto está todavía en consulta y debe llegar al Parlamento durante 2026; por tanto, la elección anunciada no es aún un derecho plenamente exigible.
El feed cronológico no es exactamente un espacio sin algoritmos
La expresión «apagar el algoritmo» resulta útil para explicar la reforma, pero necesita precisión. Cualquier servicio debe aplicar reglas para cargar, ordenar, moderar o filtrar publicaciones. Lo que Australia quiere hacer opcional es la recomendación personalizada que selecciona contenido a partir de señales como historial, interacción, afinidades y comportamiento de usuarios parecidos. Quien rechace ese tratamiento vería principalmente las cuentas que sigue, sin una secuencia dominada por material escogido para maximizar su interés previsto.
El efecto real dependerá del diseño. Una opción escondida en varios menús, acompañada de advertencias o restablecida tras una actualización no produce la misma libertad que una elección simétrica y persistente. Reuters recuerda que el Reglamento de Servicios Digitales de la Unión Europea exige desde 2024 una alternativa sin elaboración de perfiles para determinadas plataformas, pero los reguladores criticaron implementaciones poco sencillas. Australia intenta aprender de esa experiencia obligando a avisar de la decisión, aunque los detalles de interfaz deberán fijarse y fiscalizarse.
El deber de cuidado amplía la responsabilidad de las plataformas
La iniciativa no se limita al feed. El proyecto trasladaría a proveedores de servicios digitales la obligación de identificar riesgos, documentar las medidas adoptadas y comprobar que continúan funcionando. El Gobierno incluye redes sociales, aplicaciones, videojuegos y chatbots de inteligencia artificial dentro del marco destinado a menores. Esos servicios tendrían que reducir características con impactos conductuales negativos, como mecanismos adictivos o elementos que dañen la autoestima.
La declaración del primer ministro y la ministra Anika Wells enumera contenidos frente a los que deben protegerse los menores: promoción de trastornos alimentarios, hostilidad contra las mujeres, pornografía, glorificación del delito o de pruebas peligrosas, y material que cause angustia mental grave, incluidos abuso y acoso. La lista expresa prioridades del Ejecutivo, pero será necesario que la ley y sus reglas definan umbrales verificables para evitar que categorías amplias se apliquen de forma arbitraria.
eSafety ganaría poder y las multas superarían los cien millones
La comisionada australiana de seguridad electrónica, eSafety, supervisaría el cumplimiento y podría imponer sanciones de hasta 109,2 millones de dólares australianos, unos 79 millones estadounidenses al cambio citado por Reuters. El proyecto también le permitiría ordenar la retirada rápida de aplicaciones o webs de «desnudez» generada y agilizar los mecanismos contra el ciberacoso infantil y el abuso digital de adultos. La elevada multa pretende hacer que el incumplimiento no sea un coste menor para las grandes tecnológicas.
Ese poder abre preguntas sobre garantías, recursos y libertad de expresión. Organizaciones citadas por Reuters han advertido del riesgo de censura, mientras Albanese sostiene que la medida entrega control a las personas y no al Gobierno. Ambos elementos pueden coexistir: elegir un feed reduce la influencia de la plataforma, pero las órdenes de retirada implican autoridad pública sobre contenidos. La revisión humana deberá vigilar cómo se distinguen material ilegal, daño grave y discurso simplemente polémico, y qué procedimientos tendrá una empresa o usuario para impugnar decisiones.
Australia enlaza la reforma con la prohibición para menores
El Ejecutivo presenta el proyecto como la fase siguiente a sus restricciones de acceso a redes sociales para menores de 16 años. La información de eSafety explica el marco de edad y los recursos disponibles para familias. La nueva propuesta se dirige también a adultos: en lugar de expulsarlos de un servicio, pretende modificar la relación con el sistema de recomendación y hacer explícito el consentimiento sobre el feed predeterminado.
La ampliación convierte a Australia en un laboratorio regulatorio observado por otros gobiernos. La Unión Europea ya ofrece un precedente con su Reglamento de Servicios Digitales, mientras Reino Unido y otros países desarrollan obligaciones de seguridad. Las normas no son equivalentes: cambian el alcance, la autoridad competente y las sanciones. La aportación australiana consiste en unir la elección algorítmica con un deber preventivo de cuidado y con obligaciones específicas para diseños que afectan a menores.
La prueba decisiva estará en la interfaz y en los datos públicos
El Gobierno solicitará observaciones a plataformas, industria, sociedad civil y defensores antes de presentar la ley al Parlamento. En esa fase deberán resolverse cuestiones técnicas: qué servicios quedan incluidos, cuándo se considera personalizado un feed, si la elección se sincroniza entre dispositivos, cuánto dura, qué ocurre con anuncios y tendencias, y qué información recibirá eSafety para auditar el sistema sin acceder innecesariamente a datos personales.