Más de 2.000 yemeníes cruzan por mar a Yibuti al recrudecerse hoy los combates

La guerra empuja ya a más de 2.000 yemeníes a buscar refugio cercano en Yibuti

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Más de 2.000 personas escaparon de Yemen por mar hacia Yibuti durante una semana de combates entre los hutíes y fuerzas vinculadas al Gobierno reconocido internacionalmente, según la Organización Internacional para las Migraciones. La agencia de la ONU contabilizó además más de 82.000 desplazados internos desde el inicio de septiembre. El cruce del estrecho de Bab el-Mandeb abre una nueva emergencia regional en un país africano pequeño que ya acoge a decenas de miles de refugiados y solicitantes de asilo.

Un éxodo marítimo hacia la costa africana

Las personas recién llegadas atravesaron el estrecho de Bab el-Mandeb, que separa Yemen del Cuerno de África. En sus puntos más estrechos, las costas se encuentran a pocas decenas de kilómetros, pero las corrientes, el viento y la falta de embarcaciones adecuadas convierten el trayecto en una operación peligrosa.

La Organización Internacional para las Migraciones —OIM— informó el domingo de que más de 2.000 yemeníes habían alcanzado Yibuti. El ministro yibutiano de Economía y Finanzas, Ilyas Moussa Dawaleh, había comunicado el sábado la llegada de 1.400 personas en apenas veinticuatro horas.

La cifra acumulada superó las dos mil al día siguiente, según Al Jazeera y AFP. Dawaleh afirmó que la marina, la guardia costera y otros organismos estaban realizando rescates y prestando asistencia de emergencia.

No se ha publicado un desglose completo por edad, sexo, lugar de salida o necesidad médica. Tampoco se sabe cuántas personas solicitarán formalmente asilo, continuarán hacia otro lugar o regresarán si mejora la seguridad.

Más de 82.000 desplazados dentro de Yemen

La OIM estimó que más de 82.000 personas habían sido desplazadas dentro del país desde comienzos de septiembre. Al incluir movimientos anteriores de la renovada crisis, su balance alcanzaba 85.818 personas, de acuerdo con la información divulgada el domingo.

Un desplazado interno abandona su hogar por violencia o desastre, pero permanece dentro de su propio país. Un refugiado cruza una frontera y necesita protección internacional. Las dos categorías pueden sufrir necesidades semejantes, aunque sus marcos jurídicos y organismos responsables son diferentes.

Familias procedentes de Jauja y otras localidades de Hodeida llegaron a refugios temporales de Adén sin ropa ni pertenencias suficientes, según testimonios recogidos por Associated Press. El director del campamento Al Salam dijo que había personas alojadas en tiendas, viviendas saturadas e incluso carreteras.

La agencia entrevistó a civiles que huyeron de noche ante el avance hutí y describieron vehículos incendiados y víctimas en la ruta. Esas narraciones personales ilustran el miedo durante la evacuación, pero no constituyen un balance independiente de muertes.

La ofensiva hutí reabrió un frente casi congelado

La guerra civil comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná. Una coalición encabezada por Arabia Saudí intervino al año siguiente en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente. La tregua iniciada en 2022 redujo durante años los grandes combates, aunque nunca produjo un acuerdo político definitivo.

La lucha se reactivó en julio y se intensificó en septiembre. Los hutíes capturaron el puerto de Moca y posiciones cercanas al estrecho, mientras fuerzas gubernamentales respaldadas por Riad anunciaron ataques aéreos y preparativos para intentar recuperar territorio.

La Resistencia Nacional, una fuerza aliada del Gobierno, afirmó que más de 500 de sus combatientes murieron durante cuatro semanas y estimó en más de mil las bajas hutíes. Estas cifras proceden de una parte beligerante y no han sido verificadas independientemente; los hutíes no ofrecieron una respuesta detallada a AP.

Los rebeldes también reivindicaron ataques con drones y misiles contra objetivos saudíes. Su portavoz no aportó pruebas ni precisó la fecha de una de las operaciones. La defensa civil saudí confirmó por separado que un proyectil hirió a dos personas y dañó una mezquita y otros edificios cerca de la frontera.

Bab el-Mandeb amplía la dimensión internacional

Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Es una ruta esencial para mercancías, contenedores y energía, especialmente cuando otros corredores regionales atraviesan interrupciones o riesgos militares.

La presencia hutí cerca de la costa afecta por tanto a civiles yemeníes, a la seguridad marítima y a países vecinos. El avance dejó a las fuerzas rebeldes a unos 32 kilómetros de Yibuti al otro lado del agua, según la estimación geográfica citada por AP.

Yibuti alberga la principal base militar estadounidense en África, además de instalaciones de China, Francia y Japón. Esa concentración no convierte automáticamente a los refugiados en un asunto de seguridad: las personas que cruzan deben recibir evaluación y protección civil con independencia de la competencia estratégica.

La proximidad puede facilitar rescates, pero también aumentar el temor a que la confrontación atraviese el estrecho. Yibuti necesita separar la recepción humanitaria de cualquier análisis militar y evitar que quienes huyen sean tratados colectivamente como sospechosos.

Un país receptor con recursos limitados

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados calcula que Yibuti ya acoge aproximadamente a 32.000 personas forzadas a huir: más de 23.000 refugiadas y unas 8.000 solicitantes de asilo. La población procede principalmente de Somalia, Etiopía, Eritrea y Yemen, según el perfil nacional de ACNUR.

ACNUR es la Agencia de la ONU para los Refugiados. La OIM, aunque también forma parte del sistema de Naciones Unidas, se ocupa más ampliamente de movimientos migratorios, desplazamiento, transporte de emergencia y asistencia. Ambas pueden intervenir de forma complementaria.

Una llegada de dos mil personas representa una presión considerable para un país de población y recursos reducidos. Las necesidades iniciales incluyen agua, alimentos, registro, alojamiento, atención médica y localización de familiares. Después será necesario determinar quién solicita asilo y qué alternativas existen para quienes no lo hagan.

El campamento de Markazi, en la región de Obock, ha acogido a refugiados yemeníes desde etapas anteriores del conflicto. Algunas familias también viven en zonas urbanas o poseen vínculos comerciales y familiares históricos a ambos lados del estrecho. No todas tendrán, por tanto, el mismo destino o grado de vulnerabilidad.

Riesgo de hambre y desplazamientos sucesivos

Yemen ya afrontaba una crisis alimentaria prolongada antes de la nueva ofensiva. La guerra dañó ingresos, hospitales, sistemas de agua y cadenas de suministro. Desplazarse nuevamente obliga a las familias a abandonar redes de apoyo y aumenta la dependencia de ayuda humanitaria.

Algunas personas ahora desplazadas ya habían huido en fases anteriores. AP recogió el caso de un padre que escapó de Hodeida en 2015 y volvió a perder su vivienda. Los desplazamientos sucesivos agotan ahorros, interrumpen la educación y dificultan conservar documentos.

Los centros de Adén deben absorber a quienes siguen dentro de Yemen, mientras Yibuti recibe a quienes cruzan el mar. Si continúan los combates, ambos sistemas podrían quedar sobrepasados y aparecer rutas más largas hacia Somalia, Etiopía u otros países.

La financiación internacional deberá distinguir entre respuesta inmediata y protección prolongada. Un refugio de emergencia resuelve las primeras noches; no garantiza escolarización, empleo, residencia ni integración si el retorno continúa siendo inseguro.

Lo confirmado y lo todavía incierto

Está confirmado por la OIM que más de 2.000 personas llegaron a Yibuti y que más de 82.000 fueron desplazadas dentro de Yemen desde comienzos de septiembre. También están documentados los combates, la toma de Moca y la recepción de familias en Adén.

No se dispone de una lista completa de pasajeros, desaparecidos o fallecidos durante el cruce. Los balances militares de ambos bandos tampoco han podido verificarse independientemente, y las reivindicaciones de ataques deben mantenerse claramente atribuidas.

La prioridad es registrar a las personas sin obstaculizar su acceso a protección, identificar posibles menores separados y evitar devoluciones hacia zonas peligrosas. Paralelamente, los organismos humanitarios necesitan acceso a las comunidades que permanecen en Yemen.

El desplazamiento hacia Yibuti demuestra que la ofensiva dejó de ser solo una modificación del frente. Ya está provocando un movimiento internacional de población a través de una de las vías marítimas más sensibles del mundo.