Zverev comenzó protegiendo sus turnos con primeros servicios profundos y una posición agresiva para el siguiente golpe. Shelton intentaba responder con la potencia de su saque zurdo, pero el alemán encontró mayor continuidad durante los intercambios iniciales.
La primera diferencia llegó en el set de apertura. Zverev presionó un turno del estadounidense, obtuvo la rotura y administró la ventaja sin permitir una recuperación. El 6-3 le entregó el control del marcador y obligó a Shelton a perseguir desde una fase temprana.
La experiencia del alemán resultó visible en la selección de golpes. Evitó buscar ganadores inmediatos cuando la posición no era favorable y desplazó a Shelton hasta recibir una pelota más corta. El estadounidense produjo aceleraciones espectaculares, aunque no siempre pudo sostenerlas durante juegos completos.
Zverev terminó la final con 35 golpes ganadores y nueve saques directos, según el informe de The Guardian. Ganó además el 85% de los puntos disputados con su primer servicio, una cifra que redujo considerablemente las oportunidades al resto de Shelton.
El segundo set terminó en un desempate desigual
Shelton aumentó la precisión durante la segunda manga. Protegió mejor su servicio, acortó puntos mediante aproximaciones y evitó que Zverev construyera otra diferencia temprana. Ninguno consiguió separar el marcador antes del 6-6.
El desempate cambió el equilibrio. Zverev atacó los segundos servicios, abrió rápidamente una ventaja y obligó a Shelton a asumir riesgos cada vez mayores. El alemán ganó la muerte súbita por siete puntos a dos.
Dos sets de ventaja devolvían inevitablemente el recuerdo de 2020. Zverev había llegado a esa misma situación frente a Dominic Thiem en su primera final del US Open y terminó perdiendo después de que el austríaco completara la remontada.
Esta vez el alemán mantuvo una expresión más controlada y continuó buscando profundidad. La posibilidad de repetir aquella derrota formaba parte del contexto, pero no alteró inicialmente su patrón de juego ni la confianza con la que defendía sus turnos.
Shelton evitó que la final terminara en tres mangas
El estadounidense no se retiró del partido. Continuó atacando mediante el primer servicio, elevó la velocidad de la derecha y aprovechó una disminución momentánea en la profundidad de Zverev durante la tercera manga.
Los juegos permanecieron equilibrados hasta el tramo final. Shelton consiguió la rotura necesaria y cerró el set por 7-5, reduciendo la diferencia a dos mangas contra una. El público del Arthur Ashe Stadium respondió ante la posibilidad de otra remontada.
La recuperación tenía un peso deportivo adicional. Shelton era el primer hombre negro estadounidense que alcanzaba la final del US Open desde Arthur Ashe en 1972, según la información oficial publicada por el torneo antes del partido.
El estadounidense había llegado al encuentro decisivo después de eliminar a Frances Tiafoe en cuatro sets. También había derrotado a Carlos Alcaraz durante un cuarto de final terminado a las 3:33, por lo que acumulaba una carga física considerable antes de afrontar al primer cabeza de serie.
La cuarta manga descartó una nueva remontada
Zverev respondió inmediatamente a la pérdida del tercer set. Volvió a atacar desde la devolución, elevó el porcentaje de primeros servicios y consiguió una rotura temprana que modificó el estado emocional del encuentro.
Shelton necesitaba jugar cada turno sin margen de error. La obligación de recuperar la diferencia lo llevó a buscar líneas más estrechas y aumentó el número de fallos. Zverev, mientras tanto, podía administrar la ventaja sin abandonar la iniciativa.
Una segunda rotura dejó prácticamente decidido el partido. El alemán cerró la manga por 6-2 y completó el triunfo en cuatro sets. La crónica de Reuters confirmó el 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2.
El desenlace mostró la diferencia respecto a 2020. Zverev cedió una manga después de colocarse dos sets arriba, pero no permitió que la pérdida se convirtiera en una cadena de dudas. Su reacción durante el cuarto parcial fue inmediata y estadísticamente concluyente.
Dos títulos grandes durante la misma temporada
El US Open es el segundo Grand Slam de Zverev. El alemán había inaugurado su palmarés en Roland Garros durante junio y completa ahora una temporada con títulos sobre tierra batida y pista dura.
Zverev se convierte en el cuarto hombre de la Era Abierta que conquista sus dos primeros grandes durante una misma temporada, según el recuento recogido por The Guardian. La comparación subraya la concentración de sus mayores éxitos dentro de 2026.
El alemán llegó tarde a esa recompensa si se considera su experiencia. Había disputado finales, ganado el oro olímpico y alcanzado puestos destacados de la clasificación, pero las lesiones y derrotas cerradas aplazaron su primer título hasta esta temporada.
La victoria en Nueva York no elimina aquellos episodios, aunque sí cambia la valoración global de su carrera. Zverev deja de ser un aspirante recurrente sin grandes trofeos y pasa a cerrar el año con dos campeonatos en superficies diferentes.
La derrota prolonga la espera estadounidense
Shelton intentaba convertirse en el primer estadounidense que gana un Grand Slam masculino desde Andy Roddick en el US Open de 2003. Su clasificación para la final garantizaba la mejor oportunidad local de los últimos años, pero la sequía se prolonga.
El derrotado aportó una manga y momentos de resistencia, especialmente después de perder el segundo desempate. No logró, sin embargo, encontrar oportunidades suficientes sobre el servicio de Zverev ni sostener la misma precisión durante el cuarto set.
La final no reduce la dimensión de su recorrido. Shelton eliminó al vigente campeón Alcaraz, sobrevivió a un partido de madrugada y superó a Tiafoe en una semifinal completamente estadounidense. Su presencia en el partido decisivo confirma una progresión sostenida dentro de los grandes torneos.
El estadounidense deberá transformar esa experiencia en continuidad. Una final ofrece puntos, confianza y conocimiento de las rondas decisivas, pero no garantiza que las oportunidades se repitan dentro de un circuito condicionado por superficies, lesiones y cuadros diferentes.
El título refuerza el debate sobre el número uno
Zverev llegó a Nueva York como primer cabeza de serie y cerró el torneo mediante siete victorias. Después del partido afirmó que se considera el jugador más fuerte del momento debido a las ausencias y problemas físicos de algunos rivales.
La declaración corresponde a la valoración del campeón, no a una medición independiente. El propio Zverev reconoció, según Reuters, que Jannik Sinner mantiene una referencia superior cuando se encuentra completamente sano.
El título incluye un premio de 5,5 millones de dólares, la mayor bolsa individual otorgada hasta ahora por el torneo, de acuerdo con la agencia. La cifra debe situarse dentro del aumento general de premios del US Open y no únicamente como una bonificación aislada para el ganador.
Zverev abandona Nueva York con algo más importante para su trayectoria: el torneo que perdió después de estar tan cerca. Seis años más tarde volvió a ganar los dos primeros sets, soportó la reacción de otro rival y completó esta vez el último paso. El recuerdo de 2020 permanece, pero ya no define su relación con el US Open.