Los excesos navideños con azúcares, grasas saturadas y alcohol alteran la microbiota intestinal, provocando inflamación, digestiones lentas y trastornos como hinchazón o estreñimiento. Retomar hábitos equilibrados permite restaurar la flora en días o semanas mediante dieta, hidratación y actividad física.
Aumenta la fibra y prebióticos
Incorpora alimentos ricos en fibra soluble como frutas (manzanas, kiwis), verduras (espinacas, apio), legumbres, avena y cereales integrales para alimentar bacterias beneficiosas y regular el tránsito. Evita ayunos prolongados y opta por comidas ligeras y frecuentes para estabilizar la digestión sin sobrecargar el sistema.
Probióticos y fermentados
Consume yogur natural, kéfir, chucrut o miso, que aportan bacterias vivas para reforzar la barrera intestinal y mejorar la tolerancia digestiva. Complementa con prebióticos en granada, frutos rojos, aceite de oliva virgen extra y pescado azul para potenciar su efecto.
Hidratación y actividad física
Bebe al menos 2 litros de agua al día, infusiones de jengibre o menta para hidratar y calmar el estómago. Realiza caminatas diarias o yoga suave para estimular la motilidad intestinal y reducir hinchazón, junto con 7-9 horas de sueño reparador.
Evita irritantes y busca equilibrio
Elimina temporalmente procesados, fritos, azúcares refinados, alcohol y bebidas gaseosas que irritan la mucosa y enlentecen la recuperación. Sopas de verduras, caldos ligeros y enzimas digestivas naturales ayudan a desinflamar y normalizar el apetito.