Las exenciones de vacunas baten récord y dejan hoy a 280.000 escolares sin MMR.

EE UU registra ya un récord de exenciones vacunales y cae la cobertura escolar

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos actualizaron el 17 de agosto sus datos sobre el curso escolar 2025-2026: las exenciones de al menos una vacuna obligatoria alcanzaron el récord del 4,2% entre los alumnos de educación infantil, mientras la cobertura disminuyó para todas las vacunas examinadas. Unos 280.000 escolares acudieron a clase sin documentación que acreditara haber completado la pauta contra sarampión, paperas y rubéola.

La novedad procede de la actualización anual de SchoolVaxView de los CDC, publicada, revisada y fechada el 17 de agosto. Los datos corresponden al curso 2025-2026 y se basan en información remitida por los estados y el Distrito de Columbia; no representan una encuesta realizada en un único día ni el número actual de niños vacunados.

La cobertura nacional descendió respecto del curso anterior en todas las vacunas notificadas. Se situó en el 92% para la vacuna DTaP —difteria, tétanos y tosferina acelular— y en el 92,4% para las vacunas contra la poliomielitis y la combinación MMR, siglas inglesas de sarampión, paperas y rubéola.

Los CDC encontraron reducciones de la cobertura con MMR, DTaP, poliomielitis y varicela en más de la mitad de los estados. La información fue contrastada el mismo día por Associated Press y Reuters.

Las exenciones aumentan con mayor rapidez

El porcentaje de alumnos exentos de una o más vacunas pasó del 3,6% al 4,2% en un año. Equivale aproximadamente a 155.000 niños y supone el cuarto curso consecutivo con un máximo nacional, según Associated Press. Las exenciones aumentaron en 41 estados y el Distrito de Columbia.

Veinticuatro estados superaron el 5% de alumnos exentos. La gran mayoría de las dispensas es no médica y se concede por motivos religiosos, personales o filosóficos, según la legislación de cada jurisdicción. Las exenciones médicas están destinadas a situaciones como alergias graves a un componente o determinadas alteraciones inmunitarias.

Una exención no significa necesariamente que el alumno carezca de todas las vacunas. Puede referirse a una sola dosis o producto. Del mismo modo, la ausencia de documentación no demuestra que nunca haya sido vacunado: incluye expedientes incompletos y niños con pautas parciales. Sin embargo, para planificar la protección colectiva, las autoridades solo pueden contar como vacunación acreditada aquella que figura en los registros.

Unas medias nacionales que ocultan concentraciones locales

El 92,4% de cobertura con MMR se encuentra por debajo del objetivo del 95% utilizado como referencia frente al sarampión. Ese umbral no constituye una frontera perfecta: la transmisión depende también del contacto social, la distribución geográfica de las personas susceptibles y la rapidez de la respuesta sanitaria.

El principal riesgo aparece cuando los niños sin inmunidad se concentran en una escuela, comunidad religiosa, barrio o condado. Un estado puede presentar una media relativamente elevada y contener centros muy por debajo del nivel necesario para frenar un virus extremadamente contagioso.

Las metodologías tampoco son idénticas. Algunos estados revisan los expedientes de todos los alumnos; otros utilizan muestras. También varían las fechas de corte, los requisitos escolares y la categoría asignada a los niños en proceso de completar una pauta. Los CDC advierten expresamente de esas diferencias al comparar jurisdicciones.

El sarampión convierte la brecha en un riesgo inmediato

La actualización coincide con una transmisión de sarampión excepcionalmente elevada. Estados Unidos había registrado 2.566 casos confirmados hasta el 13 de agosto, frente a 2.289 durante todo 2025, según el recuento epidemiológico de los CDC. El 94% de los casos de 2026 estaba relacionado con alguno de los 38 brotes identificados.

El país declaró eliminado el sarampión en 2000. “Eliminado” significa que no existía transmisión endémica continua, no que el virus fuera incapaz de regresar. Los viajeros pueden importarlo desde territorios donde circula y desencadenar brotes si encuentran grupos numerosos sin inmunidad.

El virus se transmite por el aire y puede permanecer en una habitación hasta dos horas después de que la persona infectada la abandone. Fiebre, tos, secreción nasal, conjuntivitis y erupción son sus manifestaciones características, pero el paciente puede contagiar antes de que aparezca el sarpullido.

La diferencia entre una y dos dosis

Los CDC recomiendan normalmente una primera dosis de MMR entre los 12 y los 15 meses y una segunda entre los cuatro y los seis años, antes del ingreso escolar. Dos dosis presentan una eficacia estimada del 97% frente al sarampión; una dosis, del 93%, según las recomendaciones clínicas vigentes.

La segunda dosis no es un mero refuerzo destinado a todos por igual. Su función principal es proteger a la pequeña proporción de personas que no desarrolla una respuesta suficiente después de la primera. Cuando se omite, permanece una bolsa de susceptibilidad que aumenta a medida que se acumulan sucesivas cohortes escolares.

La MMR utiliza virus vivos atenuados y no se administra en algunas situaciones, como ciertas inmunodeficiencias o durante el embarazo. Estas personas dependen especialmente de que quienes pueden vacunarse reduzcan las oportunidades de circulación del virus.

Qué pueden hacer escuelas y autoridades

Los estados pueden comprobar expedientes, facilitar clínicas de recuperación y comunicar a las familias qué dosis faltan. Durante un brote, las autoridades pueden excluir temporalmente de clase a alumnos susceptibles para protegerlos y cortar la transmisión, conforme a las normas locales.

La publicación nacional no identifica por sí sola por qué aumentaron las exenciones. Influyen las leyes estatales, el acceso a pediatría, los cambios de domicilio, los problemas administrativos y la desconfianza hacia las vacunas. Diseñar una respuesta exige distinguir entre una familia que rechaza deliberadamente la inmunización y otra que no consigue una cita o perdió sus documentos.

Los próximos datos estatales permitirán localizar las brechas con mayor precisión. La conclusión inmediata es que el descenso parece pequeño en puntos porcentuales, pero representa decenas de miles de niños adicionales sin protección documentada en un momento de intensa circulación del sarampión.