Japón busca supervivientes tras un terremoto que deja al menos 18 muertos
Japón mantiene activo un amplio operativo de búsqueda y rescate después del potente terremoto que golpeó el suroeste del país durante la tarde del martes 28 de julio. El balance provisional se elevó este miércoles a 18 personas fallecidas, mientras soldados, policías, bomberos y equipos médicos continúan rastreando edificios derrumbados en diferentes localidades de la prefectura de Kumamoto.
El seísmo se produjo a las 16.27, hora local, y alcanzó una magnitud de 7,1, según la Agencia Meteorológica de Japón. Su hipocentro se situó a unos diez kilómetros de profundidad en la región de Kumamoto, donde el movimiento llegó al nivel máximo de la escala japonesa de intensidad sísmica. Tras el temblor principal se registraron numerosas réplicas, una de ellas de magnitud 6,1.
Uno de los puntos más afectados es el centro comercial Aeon Mall, situado en la localidad de Kashima. Parte de la segunda planta se desplomó después de una explosión ocurrida aproximadamente una hora después del terremoto. Las autoridades investigan si el incidente pudo estar relacionado con una fuga de gas, aunque la causa todavía no ha sido confirmada.
Ocho personas fueron rescatadas entre los escombros del complejo comercial durante las primeras horas del operativo. Tres de ellas fallecieron y varios trabajadores continuaban sin ser localizados este miércoles. Los clientes habían sido evacuados después del primer temblor, pero parte del personal permanecía en las instalaciones cuando se produjo la explosión.
Los equipos especializados han empleado maquinaria pesada, perros rastreadores y dispositivos de escucha para localizar posibles supervivientes. Alrededor de 170 militares trabajan directamente en el centro comercial, dentro de un despliegue general de más de 4.500 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en las zonas afectadas.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, aseguró que el Gobierno movilizará todos los recursos disponibles para rescatar al mayor número posible de personas. Las autoridades han insistido en que las primeras horas resultan decisivas, especialmente ante el riesgo de nuevas réplicas, desprendimientos de tierra y colapsos en edificios que ya presentan daños estructurales.
Otra de las tragedias se produjo en una fábrica de Nippon Paper Industries situada en Yatsushiro. Una gran chimenea industrial se derrumbó durante el terremoto y atrapó a varios trabajadores. Cinco de las víctimas mortales incorporadas al último balance proceden de este accidente.
El temblor también provocó el derrumbe de viviendas, daños en puentes y deformaciones en varias carreteras. Parte de un puente cayó sobre el río Kumagawa y distintos edificios históricos resultaron afectados, entre ellos los muros del castillo de Kumamoto, que todavía se encontraba en proceso de restauración por los terremotos sufridos en 2016.
Decenas de miles de hogares permanecieron sin electricidad durante la jornada posterior al terremoto. También se registraron interrupciones en el suministro de agua y gas, problemas en las comunicaciones y dificultades para atender a los heridos en algunos hospitales. En la ciudad de Uki, un centro sanitario tuvo que limitar su actividad debido a los cortes de energía y a la llegada continuada de pacientes.
Más de 9.000 personas se trasladaron a centenares de refugios habilitados por las autoridades. La atención a los evacuados se ha visto dificultada por las elevadas temperaturas que afectan a la región, superiores en algunos puntos a los 32 grados, lo que aumenta el riesgo de golpes de calor entre personas mayores, menores y ciudadanos con enfermedades previas.
La circulación ferroviaria también quedó afectada. Los servicios del tren de alta velocidad Kyushu Shinkansen fueron suspendidos y el aeropuerto de Aso Kumamoto reanudó parcialmente sus operaciones después del cierre temporal de una de sus pistas. Varias empresas tecnológicas y automovilísticas paralizaron preventivamente la producción en sus plantas de la región para inspeccionar las instalaciones.
La Agencia Meteorológica de Japón emitió inicialmente una alerta de tsunami para zonas costeras próximas a los mares de Ariake y Yatsushiro. El aviso fue retirado posteriormente y, en la última actualización, no permanecía activa ninguna alerta o advertencia de tsunami relacionada con el terremoto.
Las autoridades han solicitado a la población que evite acercarse a edificios dañados, carreteras agrietadas y zonas de montaña con riesgo de deslizamientos. También han advertido de que podrían producirse nuevos terremotos de intensidad elevada durante los próximos días.
Mientras continúa la evaluación de los daños, los servicios de emergencia concentran sus esfuerzos en localizar a las personas desaparecidas. El número de víctimas y heridos sigue siendo provisional y podría variar a medida que avancen las operaciones en el centro comercial, la fábrica de Yatsushiro y las viviendas derrumbadas.