El Ejército mexicano abatió en un operativo en Tapalpa, Jalisco, a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que detonó una jornada de narcobloqueos, vehículos incendiados y ataques coordinados en múltiples estados del país, mientras las autoridades federales intentan contener la ofensiva del grupo criminal.
La Secretaría de la Defensa Nacional de México confirmó que Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió el domingo durante una operación militar en el municipio de Tapalpa, en el estado de Jalisco. El capo, de 59 años, resultó herido de gravedad en un enfrentamiento con fuerzas especiales del Ejército y falleció mientras era trasladado por vía aérea a la Ciudad de México, según el comunicado oficial. La operación se apoyó en trabajos de inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y agencias estadounidenses, que aportaron información clave para localizar al líder criminal.
De acuerdo con la versión difundida por el gobierno federal, las fuerzas armadas fueron atacadas durante el despliegue y repelieron la agresión, lo que dejó al menos cuatro integrantes del CJNG muertos en el lugar y otros tres heridos que fallecieron posteriormente en traslado, entre ellos Oseguera Cervantes. La Secretaría de la Defensa Nacional subrayó que la identificación plena del cuerpo está sujeta a peritajes forenses, aunque funcionarios federales y fuentes de seguridad dan por confirmada la muerte del capo. Medios internacionales como Associated Press y BBC Mundo describen el operativo como uno de los golpes más significativos contra el narcotráfico en México en la última década.
“El Mencho” era considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo y el principal objetivo de la DEA desde 2020, con millonarias recompensas ofrecidas por su captura tanto en México como en Estados Unidos. Bajo su liderazgo, el CJNG se transformó en una organización de tipo casi paramilitar, con despliegue nacional, armamento de alto poder —incluidos lanzacohetes capaces de derribar aeronaves— y una estrategia de confrontación directa contra fuerzas de seguridad y grupos rivales. Washington había designado al cártel como organización criminal prioritaria y lo vinculaba al tráfico de metanfetaminas, cocaína, fentanilo y otras drogas sintéticas hacia el mercado estadounidense.
La caída de Oseguera Cervantes desencadenó una reacción violenta del CJNG, con bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques a comercios y objetivos estratégicos en distintos puntos del país. En Jalisco, epicentro del grupo criminal, autoridades estatales reportaron vehículos incendiados y cierres de vialidades en el área metropolitana de Guadalajara y zonas turísticas como Puerto Vallarta, lo que llevó a la suspensión temporal del transporte público. El gobernador de Jalisco confirmó que individuos armados incendiaron y atravesaron unidades en varios puntos como parte de la respuesta del cártel al operativo federal.
La ola de violencia se extendió rápidamente a otros estados del occidente y centro del país, entre ellos Michoacán, Guanajuato, Colima, Veracruz, Zacatecas, Tamaulipas, Hidalgo y tramos de la autopista México‑Puebla, donde se registraron narcobloqueos, enfrentamientos y vehículos de transporte público y de carga incendiados. En Michoacán se documentaron bloqueos en al menos 13 municipios; en Guanajuato y Colima se reportaron ataques coordinados y daños a infraestructura, mientras que en Veracruz y en el Istmo de Tehuantepec varias unidades fueron prendidas fuego en carreteras y zonas urbanas. Medios locales y autoridades estatales describieron una jornada marcada por hombres armados despojando a civiles de sus vehículos para utilizarlos en bloqueos y generar caos vial.
Datos preliminares señalan que, a lo largo del domingo, se contabilizaron cientos de incidentes vinculados a los narcobloqueos y hechos violentos relacionados con la operación contra “El Mencho”, con afectaciones en al menos nueve a quince estados, según distintos recuentos de prensa y reportes oficiales. Aunque muchas de las obstrucciones fueron retiradas a lo largo del día, las autoridades mantuvieron despliegues militares y de la Guardia Nacional en puntos clave para restablecer la circulación y tratar de evitar nuevos ataques. La titular del Ejecutivo federal y mandos de seguridad insistieron en que, pese a las imágenes de violencia difundidas en redes sociales, la actividad en buena parte del territorio nacional continuó con relativa normalidad.
Analistas y especialistas en seguridad advierten que la muerte de “El Mencho” podría abrir un periodo de reacomodos internos en el CJNG, con posibles disputas por el liderazgo y el riesgo de fragmentación en facciones regionales. Entre los posibles sucesores se mencionan perfiles como el de su hijo, Rubén Oseguera González, “El Menchito”, y otros mandos intermedios que han ganado peso en los últimos años, aunque su capacidad para mantener la cohesión del cártel sigue siendo incierta. Las autoridades mexicanas y estadounidenses prevén que, en el corto plazo, la organización intentará demostrar fuerza mediante acciones violentas, al tiempo que grupos rivales podrían tratar de disputar territorios clave.
En el plano político y diplomático, el gobierno de México ha presentado el abatimiento de Oseguera Cervantes como un avance relevante en la estrategia contra el crimen organizado, subrayando la cooperación con Estados Unidos en materia de inteligencia. No obstante, organizaciones civiles y expertos señalan que la captura o muerte de jefes de alto perfil no garantiza por sí sola una reducción sostenida de la violencia, y plantean la necesidad de reforzar políticas de prevención, fortalecimiento institucional y desarrollo regional. La evolución de la crisis de seguridad en las próximas semanas será clave para medir el impacto real de la caída de “El Mencho” en el mapa criminal de México.